Lunes, 13 de Octubre 2025
Cultura | El dramaturgo explica que el arte escénico es como hacer pan

La realidad, invento de la ficción

El dramaturgo explica que el arte escénico es como hacer pan y hay que llevarlo “donde existe hambre de espíritu”

Por: EL INFORMADOR

Luis de Tavira comenta que la meta para 2011 es llevar montajes al interior del país.E.BARRERA  /

Luis de Tavira comenta que la meta para 2011 es llevar montajes al interior del país.E.BARRERA /

GUADALAJARA, JALISCO (16/NOV/2010).- Luis de Tavira llama la atención por detalles como su paso firme, su barba blanca, su olor a tabaco, las miradas cómplices que recibe de su equipo de trabajo y las reverencias que otros le hacen, uniendo sus manos y doblando el torso ante el “maestro”.

El dramaturgo sale de las tablas del Teatro Degollado en punto de la hora acordada para la entrevista y decide que ésta se realice en las escaleras del lobby del espacio. Está molesto porque la mecánica teatral está en “pésimas condiciones” y a menos de 24 horas de la presentación de El jardín de los cerezos en Guadalajara, no ha podido montar el escenario. Comienza a hablar de la importancia del teatro y como por acto de magia olvida los problemas técnicos del espacio centenario.

Las referencias sobre De Tavira son extensas y contradictorias entre los artistas. Él lo sabe, no es ajeno a los comentarios ni a las críticas que despierta su trabajo como director de la Compañía Nacional de Teatro. Pero también sabe que seduce con cada palabra que pronuncia y que cualquiera que habla con él se enamora del arte escénico.

Antes de despedirse, junto al escenario, donde trabajan con cascos por el riesgo de montar los árboles de cerezos, De Tavira cruza los dedos para que todo se resuelva. Aunque, de no ser así, promete que “la función debe continuar”.

Finalmente, El jardín de los cerezos se presentó el sábado pasado sin contratiempos, montaje que en 2011 llegará a la Ciudad de México, como parte del repertorio de la Compañía Nacional de Teatro, agrupación que desde hace dos años está a cargo de Luis de Tavira, quien resalta que la meta para el próximo año es llevar puestas en escena a los estados del país.

— ¿Cómo explicarle a la gente que vive en contextos de violencia que el teatro es importante?
— No es importante, es imprescindible para construirse como persona, el teatro es aquello que nos convirtió en espectadores de nosotros mismos. El teatro es un espejo de lo que somos: qué sería de nosotros sin un espejo y cómo sabríamos quiénes somos. Se puede decir que hay muchos espejos, pero ninguno es como el teatro porque ahí se hace visible lo invisible.

Es de esas cosas fundamentales de la vida que requiere nuestra comparecencia física en el aquí y el ahora; hay muchas cosas que podemos hacer por internet, por teléfono o por la telecomunicación, pero el teatro tiene que experimentarse en la presencia, en la comparecencia de lo que es estricto en la vida, en el instante mismo. Por ejemplo, uno a veces le llama al médico para consultarle algún problema, y él nos dice ‘toma esto’, pero si el asunto es importante, pide vernos y entonces lo tomamos en serio. El teatro también es como el amor, hay que estar presentes.
 
— ¿Para usted ha cambiado la función del teatro?
— Sí. Mi preocupación por el teatro me llevó a la pedagogía, a la fundación de diversos centros de formación de profesionales y a cuestionarme por ese artista, que es la causa de mi mayor entusiasmo en la vida, el actor.

De pronto me di cuenta que estábamos llegando a un punto de agotamiento porque el teatro ya no producía entusiasmo en su espectador, entonces opté por irme de México para fundar comunidades, es decir, formar al actor en la esencia de lo que es el teatro como arte colectivo.
Afuera descubrí otra realidad del país, que no está en la capital. Ahí descubrí el entusiasmo de los que no conocían el teatro, y que en ese deslumbramiento nos enseñan su esencia. Ahora veo que todo está por hacerse y estamos llegando tarde. Estoy convencido que hacer teatro es como hacer pan, uno casero, hecho en el hogar, cálido y amasado con nuestras propias manos, que no debe ofrecerse en la mesa de los ahítos y de los hartos. El pan es para los hambrientos, hay que llevarlo ahí donde existe el hambre de espíritu.
 
— ¿Existen diferencias entre el público de la Ciudad de México y el del interior del país?
— Es una diferencia radical. En un país como el nuestro, donde 90 por ciento de los mexicanos no ha ido al teatro, tenemos que cuestionarnos de qué hablamos cuando nos referimos a éste.

Hemos insistido por años y décadas en presentar montajes en los centros urbanos y dentro de los lugares de concentración académica o de la alta cultura; considero que eso ha ido agotando la presencia social del teatro.
Por otro lado, estoy convencido de la necesidad del teatro. Es imprescindible en estos momentos que vive el país, librando una atroz batalla entre barbarie y civilización. Es el momento para darnos cuenta cuál es la función de la cultura y cuál es la misión del teatro, que históricamente ha sido constructor de valores, educador sentimental de la sociedad y responsable de hacernos sentirpersonas. Así que la tarea es alcanzar al espectador nacional.
 
— ¿Lo anterior implica que la Compañía Nacional de Teatro saldrá a los estados?
— Otro proyecto para mí es haber sido llamado a conformar la renovación de la Compañía Nacional de Teatro. El propósito es hacer realidad lo que su nombre indica, una verdadera compañía nacional, que depende de su presencia en el interior del país; por eso hemos empezado a salir de la capital (El jardín de los cerezos, por ejemplo, se estrenó en Colima).
 
— Hay realidades que superan a la ficción y que son inverosímiles ¿cómo el teatro está describiendo este contexto?
— Creo que la realidad es un invento de la ficción, lo pongo en palabras del dramaturgo Rodolfo Usigli sobre México. Al concluir la Revolución Mexicana, Manuel Gómez Morín dijo: “De pronto nos dimos cuenta que éramos mexicanos”. Y nos empezamos a preguntar qué es México y la cultura dio respuestas. Samuel Ramos comentó que es una esencia. Años más tarde, Octavio Paz lo negó y afirmó que es una historia de negaciones. Para Usigli no es esencia ni historia, es una ficción, y decía que “México no existirá hasta que aparezca en la alta dimensión del teatro”, y es cierto, porque en ese mirador que es el teatro, tendremos la oportunidad de descubrir la identidad.
 
— ¿Los dramaturgos deben abordar el tema de la violencia?
— El teatro, como todas las búsquedas humanas, es una búsqueda de verdad, si por verdad entendemos el significado de lo real, porque no es lo mismo la realidad y la verdad. La realidad no es falsa ni verdadera, sólo es. Y la verdad es lo que decimos de la realidad, por lo tanto es un significado, y pienso que el teatro busca una verdad que le es exclusiva, una que sólo haciendo teatro vamos a descubrir. El arte escénico busca una verdad distinta al periodismo. Eso nos debe preocupar, no los tópicos del periodismo o de la ciencia.

— ¿Desde el teatro perciben que la violencia está modificando a las personas?
— La tarea del teatro es construir la ficción que sea capaz de revelarnos la realidad, por lo tanto el conocimiento de la realidad es lo que debe importarnos, es la tarea del teatro y ésa es su validez. En ningún momento creo que podríamos seguir abogando por un teatro que nos aliene la consciencia, el teatro debe construir la consciencia.

Perfil

El pedagogo


Luis de Tavira nació en la Ciudad de México, en 1948. Es director de la Compañía Nacional de Teatro, dramaturgo y pedagogo teatral. Estudió Letras con la especialidad en arte dramático en la Facultad de Filosofía y Letras, de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM). Ha dirigido gran cantidad de montajes en México y en el extranjero. Es fundador de instituciones formativas como el Taller de Teatro Épico de la UNAM y el Centro de Formación Teatral San Cayetano.

Por su trayectoria ha sido distinguido con varios reconocimientos, uno de ellos es el Premio Nacional de Ciencias y Artes 2006.

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