Viernes, 10 de Octubre 2025
Cultura | La reciente turbulencia financiera y la escasez de coleccionismo afecta a los recintos

La crisis económica sacude a galerías de arte

La reciente turbulencia financiera y la escasez de coleccionismo complican la vida de los espacios

Por: EL INFORMADOR

Galería Vértice. La afluencia de visitantes en las galerías de la ciudad es escaza.  /

Galería Vértice. La afluencia de visitantes en las galerías de la ciudad es escaza. /

GUADALAJARA, JALISCO (08/MAR/2014).- Cuando se trata de vender arte en esta ciudad, nada está dicho: mientras algunas galerías gozan de buena salud, otras agonizan. Pero en algo coinciden casi todas: difícilmente, una galería de arte es un negocio para hacerse rico.

La falta de interés en el arte y la crisis económica mundial son los principales problemas que enfrentan estos espacios.

Luis García Jasso, propietario de Galería Vértice, califica al año que recién concluyó como el peor en toda su historia, desde el punto de vista comercial y de producción de obra. La afirmación es grave para una galería que está por cumplir 30 años: “Lo primero que afecta cualquier crisis es al arte, porque no es indispensable. Nosotros estamos en peligro de extinción”.

Aunque tiene 15 años menos, el panorama de Aqua Gallery es muy parecido, afirma su propietario Enrique Magaña: “Lo económico a nosotros nos ha afectado mucho de dos años para acá, al grado de que también hemos estado pensando en cerrar”.

Pero existen otras opiniones, como la de Laura Zohn, propietaria de Casa Rombo, galería de seis años de edad —abocada principalmente a promover arte tapatío y nacional— que terminó 2013 con un buen balance y crecimiento en ventas.

“Si lo que se espera es tener ventas y clientes asiduos como si fuera un supermercado, definitivamente no se tiene una visión realista. Se requiere paciencia, tenacidad, promoción constante y, sobre todo, tener más amor al arte que al dinero”.

Una de las consecuencias más visibles de la turbulencia financiera es que desde que estalló, el costo de trasladar obra se volvió prohibitivo para las galerías que solían participar en ferias de arte. Vértice, Aqua Gallery, Adriana Valdés y Ajolote son algunas de éstas que hace más de cuatro años conservan las maletas guardadas.

En Vértice también se acabaron los intercambios con galerías foráneas y la terraza de la parte trasera se puso en renta para eventos (bodas, 15 años); mientras que Aqua Galley ha suspendido inclusive montar exposiciones y lo que ello acarrea.

Adriana Valdés, dueña de la galería que lleva su nombre, dice que a ella le ha funcionado exactamente lo contrario: “En el sexenio pasado me fui haciendo más cauta y nada más teníamos cuatro exposiciones anuales. Eso me perjudicó. El año pasado hicimos ocho, sólo descansamos en verano”. Es uno de los pocos espacios —con una década en pie— que presume de buena salud.

La única sala de exhibición 100% tapatía que todavía participa plenamente en ferias de arte es Curro & Poncho. El dueño, Francisco Borrego Vergara, a quien todos conocen como “Curro”, tiene un panorama optimista: con cinco exposiciones locales y visitas a cuatro ferias, 2013 fue el año récord para la galería ubicada en la Torre Cube, en Boulevard Puerta de Hierro.

UN BÁSICO
Urgen más coleccionistas


La Galería Charro Negro dejó de funcionar en 2010 cuando, por razones personales, su directora María José López no pudo seguir haciéndose cargo de ella. Tomás López Rocha, padre de María José y quien estuvo involucrado activamente en la gestión del espacio, adelanta que después de una pausa de cuatro años analizan volver a abrir.

López Rocha sabe que tener una galería no es un negocio en México. La mayoría de los espacios se sostienen modestamente, motivados por la burbujeante escena de artistas locales.

“Mal siempre te va: lo que buscas es salir en punto de equilibrio. Es muy romántica la actividad del galerista. Es mucho amor al arte; no es de pesos y centavos”.

El también artista atribuye el problema a la falta de nuevos coleccionistas en Jalisco: “Guadalajara es muy conservadora y el coleccionismo es víctima de eso. No les interesan propuestas nuevas y eso es parte del peligro que corren las galerías, que son muy inestables. Entonces te cuesta mucho trabajo convocar: montas una asociación, produces obra, y sin embargo no viene la gente ni siquiera a ver”.

En eso coincide José Ramón Vázquez “El Monchis”, pues los recortes del último año afectaron algunas actividades de Ajolote. La tradición de su galería era realizar cuatro subastas, una por cada estación del año. En 2013 no hubo primavera. Y aunque los resultados de la venta de invierno fueron buenos, tuvieron que cambiar las piezas más costosas por otras más asequibles.

A pesar de que gracias a un grupo de coleccionistas, Tiro al Blanco tiene el futuro asegurado en los primeros cinco años desde que abrió en abril de 2012, su director Rodrigo Hernández considera que el coleccionismo en la ciudad es insuficiente para mantener con vida a las galerías.

Pese a las malas noticias, los optimistas vislumbran una modesta pero significativa ola de nuevos compradores jóvenes, quienes ven en el arte además de un deleite, una buena inversión.

Adriana Valdés es una de ellos. La galera sostiene que la falta de compradores no se debe a que no hay poder adquisitivo entre la población, sino al poco esclarecimiento sobre la función del arte en la vida de las personas: “El fin único del arte es proporcionar felicidad. Y mientras no lo entendamos así, la gente va a despreciar el arte y no es por el dinero, porque a veces compran cosas más caras”.

ACCIONES CONJUNTAS
Viejas y nuevas asociaciones


Las galerías no siempre han ido por su cuenta, como barcos solitarios en altamar. Hace cinco años, siete espacios tapatíos conformaron una asociación para promover el arte: Alejandro Gallo, Stoa, Ruiz Rojo, Factor Arte, Adriana Valdés, Vértice y Aqua Gallery. De ellas, sólo las últimas cuatro sobreviven.

“Nos juntábamos cada determinado tiempo. Desgraciadamente no hubo los resultados que esperábamos y se empezaron a bajar los ánimos. Llegó un momento en que ni siquiera dimos de baja la asociación, simplemente dejamos de juntarnos”, recuerda Enrique Magaña, de Aqua Gallery.

En su breve historia, la asociación organizó una feria de arte en la Cámara de Comercio, pero la respuesta del público no fue la esperada.

Sin embargo, eso no significa que estos acercamientos no funcionen, y los astros vuelven a alinearse: en la pasada edición de Zona Maco, la feria de arte más grande del país celebrada en la Ciudad de México, Guadalajara fue elegida como una antesala de actividades paralelas en Curro & Poncho, Diéresis y la recién llegada Travesía Cuatro. La ocasión fue aprovechada por los tres espacios para plantear una nueva alianza.

“Estamos empezando a hacer mucha sinergia. Nos apoyamos, juntamos nuestra base de coleccionistas y hacemos un circuito de arte (…) Nos interesa impulsar la escena local. Si logramos que se establezca un mercado en Guadalajara, eso va a retribuir a que haya más artistas”, señala “Curro” (Francisco Borrego Vergara).

SALAS VACÍAS
Visitantes: los grandes ausentes


A excepción de las inauguraciones, las galerías de arte pasan mucho tiempo solas. Esto no es ninguna sorpresa, pues según los resultados que en 2010 arrojó la más reciente edición de la Encuesta Nacional de Hábitos, Prácticas y Consumo Culturales del Consejo Nacional para la Cultura y las Artes (Conaculta), en Jalisco sólo 13.8% de la población ha asistido alguna vez en su vida a una exposición de artes plásticas (dibujo, grabado, escultura, pintura, arquitectura), y 11.7% a una de artes visuales (fotografía, arte multimedia, escenografía, diseño gráfico, performance, cómics).

Los dueños no tardan en responder que su espacio está abierto para cualquier persona que quiera conocer y apreciar la obra exhibida, aunque no tenga posibilidades de comprar. Sin embargo, la realidad es que es muy difícil romper el cerco de soledad que encierra a las galerías.

“Creo que ha sido el problema de toda la vida —dice Enrique Magaña—: que no tenemos una educación desde pequeños hacia el arte, hacia la colección, a visitar museos y galerías. Después de las inauguraciones, las visitas se esfuman. Ha habido ocasiones en que los mandan de colegios o universidades, pero también eso se ha acabado.

El dueño de Galería Ajolote, José Ramón Vázquez “El Monchis”, también ha padecido el recrudecimiento de la situación económica en los últimos años. Alguna vez tuvo una época fértil, sobre todo al comienzo (el espacio arrancó operaciones en 1996), cuando la galería prácticamente marchaba sola y hasta tuvo una sucursal en Ajijic. Lo que poco ha variado es la asistencia del público en general: “Es muy difícil jalar gente para las galerías”, refiere. “Hay un halo de solemnidad que intimida”.

Hace un par de años, una preparatoria local envió a un grupo de alumnos a visitar un recinto cultural: un museo, una galería o un teatro. Las pinacotecas de Adriana Valdés y Enrique Magaña fueron receptoras de muchos estudiantes: “Creo que por ahí va la cosa. La escuela debería mandar a los chicos a ver las galerías. Esos chicos mañana serán adultos y tendrán otra visión”, dice Adriana, quien disfruta hacer recorridos guiados para explicarles a los neófitos cuál es la magia del arte”.

Galería Diéresis ha emprendido algunas estrategias audaces para convocar al público. Para empezar, es la única que tiene un restaurante, y es de las pocas en publicar el catálogo de sus exposiciones. “Hacemos catas, cenas con el artista, que el artista diseñe el menú, y a la gente se le hace muy atractivo”, enlista Gabriela González, directora del espacio artístico.

Luis García Jasso, dueño de Vértice, evalúa la posibilidad de abrir un café con acceso a su galería. “Así cuando menos tendrá calor, movimiento, porque cuando está sola, que parece mausoleo, no llega nadie, ni se antoja”.

TOMA NOTA
Visítalas


Adriana Valdés (Aurelio L. Gallardo 215).

Ajolote (Av. Guadalupe 1688-A).

Aqua Gallery (Aztecas 955).

Casa Rombo (Av. México 2160)

Curro & Poncho (Boulevard Puerta de Hierro 5211).

Diéresis (Av. Hidalgo 1228).

Tiro al Blanco (Av. Luis Pérez Verdía 21).

Travesía Cuatro (Av. La Paz 2207).

Vértice (Lerdo de Tejada 2418).

SABER MÁS
Acciones


Los galeros comparten algunas de las estrategias que les han funcionado para subir los números:

1. Inauguraciones en fines de semana.

2. Promocionar el arte entre los empresarios para que regalen obra a sus empleados.

3. Organizar festivales y subastas.

4. Procurar vender arte accesible con facilidades de pago.

5. Realizar actividades de arte extramuros para atraer más afluencia.

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