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Cultura | Una escultura que se transformó en el símbolo por excelencia

La Minerva, insignia de la Guadalajara cosmopolita

La efigie al principio no tenía la aceptación de muchos tapatíos, pero con el paso de los años se convirtió en un ícono
La Minerva fue hecha por Joaquín Arias Méndez y Pedro Medina Guzmán a petición del gobernador Agustín Yáñez. EL INFORMADOR / ARCHIVO

La Minerva fue hecha por Joaquín Arias Méndez y Pedro Medina Guzmán a petición del gobernador Agustín Yáñez. EL INFORMADOR / ARCHIVO

GUADALAJARA, JALISCO (14/FEB/2017).- Símbolo de los más importantes de la Guadalajara moderna es, sin duda alguna, La Minerva. Esta figura colosal se convirtió en centro de reunión para celebrar los triunfos de la Selección Mexicana y las Chivas y visita obligada de los turistas, quienes llegan a tomarse la foto del recuerdo.

Pero La Minerva es más. Es la figura que día a día nos acompaña en los recorridos de nuestra vida cotidiana.

La Minerva, escultura hecha por Joaquín Arias Méndez y Pedro Medina Guzmán a petición del gobernador Agustín Yáñez, fue inaugurada en 1956. El proyecto de la glorieta recayó en el arquitecto Julio de la Peña.

El cronista y arquitecto , Juan Palomar  Verea , comparte que La Minerva es un referente para la gente, un lugar querido, valorado y apreciado.

“Nunca queda del todo claro cuando algo se convierten en referente y un lugar querido para la gente de las ciudades. Yo creo que es el caso de La Minerva, que sin ser en sí misma una pieza con características demasiado relevantes, encontró en la simpatía de la gente un lugar que podemos considerar muy especial, muy memorable. Monumento quiere decir, conmemoración, un lugar para recordar y eso es esta figura”.

La estatua representa a la diosa romana Minerva con rasgos indígenas. Mide ocho metros y está hecha de bronce. A los pies de la escultura se lee el lema “Justicia, Sabiduría y Fortaleza, custodian a esta leal Ciudad”.

“Lo más relevante es que la escultura viene de la voluntad de Agustín Yáñez, - este gran humanista que tuvimos cono gobernante -. Darle a Guadalajara un lugar central al humanismo, representado por la Minerva de los romanos, significa esa deidad en cuanto a la sabiduría y la fortaleza de la que habla la leyenda y que está en el monumento”, explica Palomar.

Un monumento genera especial magia con sus habitantes porque también simboliza una esperanza o un reclamo, según sea el momento de coyuntura.

“Forman parte de un referente común, de algo que nos une a todos y nos identifica, que por lo tanto, vuelve a los lugares donde está, especiales, marcados dentro de la geografía de las ciudades como ámbitos particularmente compartibles”.

La Minerva es quizás el munumento más querido por los ciudadanos tapatíos, pero también hay otros relevantes y universales, como la Catedral, el Hospicio Cabañas y el Hospital Civil, subraya Palomar, “pero La Minerva forma parte del imaginario tapatío de una manera muy destacada”.

Restauran a la guardiana

Karla Jáuregui Arreola es la restauradora a cargo del proyecto de mantenimiento de La Minerva, cuyo proceso está en la tercera y última fase.

Los trabajos de restauración comenzaron en julio de 2016. Lo que se hace en La Minerva es la colocación de placas de hierro y trabajo de soldadura para asegurar todas las partes de la escultura.

Aún no hay fecha definida para culminar el trabajo, pero se aseguró a esta casa editorial que el equipo de restauración contempla redactar un manual de procesos de mantenimiento con especificaciones de materiales y técnicas que se pueden utilizar para posteriores intervenciones.

De manera temporal, hay una galería-taller donde se muestra el proceso de restauración, así mismo se brinda información del contexto histórico de dicho monumento.

“Era algo necesario. Desde que se iniciaron los trabajos de La Minerva y desde que fue instalada en su lugar no se había dado un mantenimiento y hay que atender lo que dice la gente conocedora. Yo creo que el que se haga ahí mismo y se monte un taller donde eventualmente se pueda ver el proceso de restauración, es una cosa adecuada y asegura el futuro de este monumento tan representativo”.

La identidad de una ciudad

Nos encontramos en momentos donde la vanguardia y la tecnología son cosa de todos los días, donde el perfil es más disperso y se vive más a prisa. Sin embargo, el arquitecto Juan Palomar reconoce que los monumentos siempre estarán ahí para recordarnos nuestra identidad.

“A pesar de que la tecnología avance y plantee cosas distintas, no dejaremos de ser de carne y hueso con percepciones espaciales y visuales, y por lo tanto los monumentos seguirán siendo una parte esencial en nuestro aprendizaje de la vida”.

NUMERALIA

74 metros de diámetro tiene la Glorieta de La Minerva.

3 metros de altura mide el pedestal de la escultura

18 nombres en letras doradas están inscritos en el pedestal de La Minerva.

8 metros de altura tiene la efigie.

397 letras componen los textos en la base de la escultura.

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