Viernes, 17 de Octubre 2025
Cultura | El colectivo Tlakuache presenta la obra en el Estudio Tres23

El teatro convertido en un Kongal

La historia de un humor negro se desarrolla en un prostíbulo, donde conviven el drama, el amor y el desamor

Por: EL INFORMADOR

De arrabal. El Kongal, el lugar donde todos caen es un montaje de la compañía local El Tlakuache, comandada por Jhonatan Ruiz. EL INFORMADOR /

De arrabal. El Kongal, el lugar donde todos caen es un montaje de la compañía local El Tlakuache, comandada por Jhonatan Ruiz. EL INFORMADOR /

GUADALAJARA, JALISCO (19/ABR/2013).- El Kongal está lleno. Junto con la noche, todos han caído en el lugar y los comensales apresuran. Corre la cerveza y se anima la charla. Las bocinas chillan al ritmo de “Cómo te voy a olvidar”. A la tercera llamada  sale otra ronda a algunas mesas, de esas que dan las cervecerías con sillas metálicas, típicas de estos lugares.

Al fondo, el escenario es sencillo: un corazón que se deshace y al lado la carpita roja. Fanny Cano y Alondra García no salen por ahí pero de repente pasean entre el público. Caminan, miran, toquetean, acarician, se revuelven sobre tacones a ritmo de un mambo. Y esas miradas, que van a un solo punto, como un Aleph muy de Calzada.

“Que me traigan pulque para dos”, dice la canción. Puede verse sin ser experto en congales que ellas buscan algo, o alguien. De eso se trata El Kongal. Una de ellas ha recuperado los tacones. Reluce la piel y al frente del corazón, rojo y deshecho, se revelan ellas. “Intercambian  los besos por dinero”, dice ahora esa canción, y de nuevo los tacones al vuelo.

Pachuco busca


Sombrero de ala media, cadena que cuelga del bolsillo. Camina firme. César Augusto no sabe qué elegir, a cuál elegir: hombre-mujer, mujer-hombre; la carne está dispuesta frente al corazón. Otra ronda de cerveza y al fondo se descubre un títere que se arrastra en ropa ligera con su sexo indefinido hasta encontrar el tesoro que son los tacones; luego vuelve al corazón del escenario.

La luz se enciende para dar paso al actor Andrés David, quien toma el micrófono para cantar al simulacro, a la falsedad y al teatro, y es que “lo tuyo es puro teatro”, dice la canción, y le llueven aplausos y chiflidos. Ella (Andrés David) se encarga del show travesti, y de dar la bienvenida al prostíbulo, y sacar del clóset por un momento hasta a los que viven más lejos.

Vuelve el títere. Inocente, afligido, abandonado y solo. Por eso prefiere rendirse a la cumbia. Y el Kongal se prende. El pachuco, villano de la historia, asume que ha de conquistar y tenerla a sus pies. Por eso vino y la muñeca sigue arrastrándose y tocándose. Es el Kongal.

Cuando se cruza la cortina se mezclan los sexos. Entre todos se lanzan besos como en una escaramuza. Y de pronto son como fieras que reclaman posesión. La bronca nunca falta donde hay pasión, y es que de entre todas, él ha preferido un títere. Qué se va a hacer. Así es el Kongal.

Esta es una historia de humor negro, para adultos, que se desarrolla en un prostíbulo, donde coexisten el drama del amor y el desamor. Es producida por el colectivo El Tlakuache, que recibió recursos del Programa de Estímulo a la Creación y al Desarrollo Artístico 2012. El director de El Tlakuache, Jhonatan Ruiz, espera en un futuro llevar la puesta en escena a espacios “que no sean teatro”, para estar más cercanos al público, como el lugar de salsa La Mutualista.

El Kongal, el lugar donde todos caen, se presenta en Teatro Estudio Tres23, los viernes y sábados de abril, a las 20:30 horas. Entrada general, cuesta 120 pesos; estudiantes, maestros, Insen, grupos de cuatro y personas en bici, 100 pesos, con descuento.

La entrada al espacio ubicado en Argentina 323, esquina con Libertad, incluye una cerveza. Es recomendable llevar credencial de elector para acreditar la mayoría de edad.

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