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Viernes, 16 de Noviembre 2018
Cultura | ARTE PÚBLICO. Dilema en las calles

El arte urbano, expuesto

¿Cómo se eligen las obras y los artistas que exponen en el espacio público? Ante la duda, especialistas piden reglamentarlo

Por: EL INFORMADOR

EN BLANCO. Una de las esculturas de Álvaro Cuevas instalada en el camellón de Montevideo, en la colonia Providencia.  /

EN BLANCO. Una de las esculturas de Álvaro Cuevas instalada en el camellón de Montevideo, en la colonia Providencia. /

GUADALAJARA, JALISCO (10/AGO/2012).- Las calles, avenidas y camellones de Guadalajara son una galería abierta para los artistas urbanos, pero ¿quién puede exponer aquí ? Las esculturas donadas por Álvaro Cuevas fueron el detonante para que un grupo de artistas, curadores y arquitectos, se reunieran a discutir la gestión del arte urbano en la ciudad.

Primero fueron las “esculturas” panamericanas, a las que las autoridades prefirieron llamar mobiliario urbano para justificar el no haberlas sometido a concurso. Después vino la intervención artística en algunos túneles vehiculares, un proyecto que se encuentra inconcluso por falta de presupuesto. El muro del andador Escorza y la conversión de 78 bancas metálicas en piezas de arte, son otros ejemplos recientes de las alteraciones que ha sufrido la urbe con fines estéticos por parte de los creadores.

¿Cómo se eligen las obras y los artistas que exponen en el espacio público? ¿Quién lo decide y bajo qué criterios? ¿Existe en Guadalajara una reglamentación o un proyecto definido para ‘embellecer’ la ciudad?

Artistas, curadores y arquitectos discuten estos y otros temas en las redes sociales desde hace algunas semanas. El hecho que desencadenó la conversación virtual, y que ya ha generado dos reuniones, fue la aparición de seis esculturas blancas de gran formato en el camellón de la Avenida Montevideo.  

Su autor es Álvaro Cuevas, un artista tapatío de 34 años que donó estas piezas al Ayuntamiento de Guadalajara con la intención de “generar un movimiento social, rehabilitar un espacio y establecer un diálogo con la comunidad”, según lo que él mismo expresó en entrevista con este diario.

El trámite con los regidores de Guadalajara lo comenzó Cuevas en 2005. Su primer intento fue fallido, ya que el artista proponía una especie de préstamo de las piezas y las autoridades no podían garantizarle su cuidado. Seis años después, se aceptó la propuesta en cabildo por tratarse de una donación, lo que según Cuevas requirió un largo proceso de trámites en el que fue necesaria la aprobación de dos asociaciones de colonos: Colomos Providencia y Providencia Sector Norte.  

La arquitecta Mónica del Arenal ha estado al tanto de las discusiones generadas entre quienes cuestionan este y otros procedimientos para la instalación de arte urbano. “No se trata de un juicio de valor con la obra de Álvaro Cuevas”, advirtió Del Arenal, “la circunstancia es que es una obra gratuita, pero que él decidió dónde ponerla en el espacio público. En futuras situaciones ¿cualquiera va a poder hacer eso?”, se preguntó, “¿o cuáles serán las restricciones?”.

“Ya parece arbolito de Navidad”, expresó una de las ciudadanas más críticas acerca de las recientes intervenciones urbanas, aunque la mayoría de las personas cuestionadas a nivel de calle opinaron “que les parece bien”, “que está bonito”, “que se mejora el paisaje”.

Mientras tanto, los legisladores locales sugieren endurecer las penas contra los graffiteros con multas económicas, trabajo comunitario y hasta siete años de cárcel. Una delgada línea de legalidad.

Sin reglas, planeación, ni especialización  


Cuando se trata de obras temporales, la instancia gubernamental que otorga los permisos para intervenir el espacio público es la Secretaría General de Guadalajara. En el caso de obra permanente, la solicitud entra a sesiones de cabildo, integrado por el presidente municipal, el vicepresidente y los regidores.

También en los casos en que la Secretaría de Cultura ha lanzado convocatorias –como la del premio Juan Soriano de Escultura o del Jardín Escultórico Bicentenario— la autorización previa tiene que venir de dichas dependencias municipales, según sea el caso.

Sin embargo, el hecho de que no haya una reglamentación específica ni un consejo especializado en arte urbano, es lo que motivó a este grupo de ciudadanos a reunirse y cuestionar los procedimientos en la materia.

Convocaron la curadora Lorena Peña Brito, el artista Juan Carlos de la Torre y el director de la empresa Tarjetas Integrales, Enrique Saiso, en calidad de ciudadano. A ellos se han unido, la arquitecta Mónica del Arenal, la psicóloga social y pedagoga urbana, Karen Gutiérrez, los artistas José Dávila, Rubén Méndez Blake y Mario Navarro, y el coleccionista José Noé Suro.

“Apenas estamos planteando cuáles son las categorías o los grandes problemas, y en función de eso ya diremos qué dependencia sugerimos que debería cuidar las curadurías, las donaciones, los guiones temáticos o incluso el mantenimiento a futuro”, explicó Del Arenal.   

El artista José Dávila expresó su desacuerdo en que los regidores estén a cargo de elegir la obra urbana: “Lo grave es la falta de especialidad en la materia. No podemos tener a los regidores decidiendo la política cultural de la ciudad, así como tampoco deben decidir sobre la mejor manera para sanear un lago”, expresó.

Karen Gutiérrez también se unió a las voces críticas. En su opinión, el arte urbano es muy importante porque refleja “desde el nivel socio-cultural de una ciudad, hasta la cuestión democrática y de las políticas públicas”. Pero si se evaluara una ciudad por este aspecto, dijo, “Guadalajara estaría reprobada”, y el caso de Álvaro Cuevas es sólo un ejemplo.

“¿Por qué tiene que ser en Providencia; por qué no en Tetlán?”, cuestionó la psicóloga social acerca de la ubicación de las esculturas. “Eso denota una forma de exclusión y de distribución del presupuesto terrible”. Además, dijo Gutiérrez —quien participa en otros espacios de gestión social del hábitat— consultar a la junta de colonos no significa que la mayoría de los vecinos estén de acuerdo, sino acaso algunos representantes.

Álvaro Cuevas, por su parte, aceptó que “el que expone, se expone”, pero también sugirió a la comunidad artística a seguir el mismo procedimiento que él y animarse a participar en los espacios abiertos. Incluso ofreció compartir su experiencia con los interesados. “Estamos acostumbrados a esperar las convocatorias, pero también hay que proponer”, expresó Cuevas. “Muchos no se quieren meter en broncas de Gobierno. Yo lo hice: propuse y se hizo una sinergia, y eso puede desencadenar que otras personas más lo hagan”.

Sugerencias en proceso

“Definitivamente todo arte urbano tendría que pasar por una reglamentación”, expresó Karen Gutiérrez: “una normativa de los procesos de selección para escoger una obra de arte, de cómo y cuándo se harán las convocatorias, de quiénes serán los jueces y de cuál será el presupuesto asignado (…) Que las cosas tengan una lógica, una razón de ser, que sean transparentes y que haya oportunidades equitativas”.

Según Mónica Del Arenal, también las cuestiones de orden técnico deberían establecerse. Como la compatibilidad de acabados para uso urbano, que es algo que poca gente conoce pero resulta fundamental a la hora de dar mantenimiento a piezas constantemente expuestas a la contaminación de los automóviles.

Además de investigar las prácticas de otras ciudades en la materia, las voces de este grupo también han mencionado la necesidad de crear un consejo de expertos: “Gente que sepa de curaduría, de escala, de urbanismo, y de uso de espacio público”, sugirió Del Arenal.

RECORRIDO
¿Qué sucede en otras ciudades?

Nueva York


El proyecto DOT Urban Art es gestionado por la ciudad de Nueva York desde octubre de 2008. A través de tres programas –pARTners, Barrier Beautification y Arterventions— los artistas y las organizaciones comunitarias son invitados a participar en la gestión y/o producción de arte urbano con carácter temporal. Además de contar con un comité rotativo de expertos, el organismo hace encuestas cada cierto tiempo para medir el nivel de aceptación del proyecto entre la ciudadanía.

Ciudad de México  

El Gobierno de Marcelo Ebrard creó en 2008 la Autoridad del Espacio Público, un órgano desconcentrado que atiende la gestión integral en plazas, calles, avenidas, jardines, parques y bosques urbanos, incluyendo proyectos de ingeniería y arquitectura, diseño y arte público. Su actual titular es el arquitecto Daniel Escotto Sánchez, doctorando de la Universidad Politécnica de Cataluña con especialidad en cultura urbana.

Münster (Alemania):

Desde 1977 y cada 10 años, se realiza en esta ciudad alemana un concurso de arte público abierto a artistas internacionales. Los seleccionados deben crear una obra para ser expuesta en algún lugar de la ciudad durante cien días. El carácter temporal permite experimentar y sentir físicamente las obras en un entorno cotidiano, así como discutir su presencia, pertinencia y significado. Al final de cada muestra, el Ayuntamiento decide adquirir las mejores piezas para su permanencia.

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