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Miércoles, 20 de Febrero 2019
Cultura | Alberto Gómez Barbosa imparte una conferencia sobre estos dos platillos típicos

Celebran a la Torta Ahogada y al Pollo a la Valentina en Guadalajara

Alberto Gómez Barbosa imparte una conferencia sobre estos dos platillos típicos

Por: EL INFORMADOR

GUADALAJARA, JALISCO (19/FEB/2014).- Guadalajara sigue de fiesta por su 472 aniversario, por lo que esta noche celebró en el Palacio Municipal a dos de sus platillos típicos; la torta ahogada y el pollo a la Valentina. Con una conferencia impartida por Alberto Gómez Barbosa y música de Paco Padilla, Enrique Ortiz y Raúl Rodríguez, cerca de cien personas pudieron disfrutar de una de las maravillas del estado: su comida.

En el evento estuvieron presentes algunas personalidades de la cultura como Ricardo Duarte Méndez, secretario de Cultura del Ayuntamiento de Guadalajara, Patricia Urzúa, directora del Museo de arte Raúl Anguiano, Ignacio Murilla Arroyo presidente del Seminario de Cultura Mexicana.

Luego de una bienvenida musical, en la que Paco Padilla junto a Enrique Ortiz y Raúl Rodríguez deleitaron al público con canciones sobre Guadalajara y todo lo que la representa ante México y el mundo, Alberto Gómez dio comienzo con la conferencia "Guadalajara de ayer y hoy, personajes y temas de la historia tapatía: La torta ahogada y el pollo a la Valentina, dos delicias tapatías".

Torta Ahogada, toda una tradición


"Esa delicia para masoquistas", como la llama Alberto, tuvo su origen cuando un parroquiano llegó a comprar al puesto donde vendía tortas Luis de la Torre "el cliente le pidió al 'Güero' poner más salsa a su torta, al hacerlo, se le resbaló y cayó la torta hasta el fondo de la olla de la salsa, el parroquiano exclamó '¡oiga pues ya me ahogó la torta!'", cuenta Gómez.

Al tener éxito el 'invento' culinario, de la Torre ubicó su pequeño puesto a las afueras de "La Alemana", cantina y restaurante famoso en la ciudad "el propietario fue muy generoso permitiendo al 'Güero' extender sus quemantes tortas entre los parroquianos del restaurante, pues ligaban muy bien con las cervezas que ahí vendían y la gente les pedía", exclama Barbosa.

Hermanos de la familia Saldaña, arribaron después para comenzar a laborar con Luis de la Torre; Ignacio, Carlos y Miguel quienes ayudaban al dueño a vender las tortas, a recoger el birote que un panadero le preparaba especialmente, pero no podían intervenir con la salsa, pues esa era preparada especialmente por doña Soledad, esposa de Luis, para que los ingredientes se mantuvieran en secreto.

Posteriormente, Luis de la Torre fallecería, dejando a su único hijo adoptivo Luis, son ayuda de su madre, a seguir con la tradición, sin embargo no tuvo el mismo éxito, por lo que el negocio desapareció.

Mientras tanto, Ignacio, Carlos y Miguel Saldaña, confiando en que conocían lo suficiente de la receta de las tortas ahogadas, se aventuraron a vender por las calles el platillo "habló con el proveedor del birote (el mismo que de Luis de la Torre), y tardó en convencerlo pero lo logró, después con el proveedor de las carnitas y la salsa la preparaba la mamá de don Carlos", dice el periodista, después del éxito conseguido, optaron por abrir su propio negocio "Tortas Ahogadas 'El Güerito'", el cual sigue vigente hasta ahora.

Y así, aún más negocios se han desprendido, en el que modifican la receta original para adaptarla a los gustos, otorgándole un sello personal; las hay de camarón, lengua, con lechuga e incluso con frijoles, cada lugar tiene su propio sabor.

"Mientras no vayan a querer sacar luego una torta de sushi, o una de tamal, como en el DF, todo está bien", comenta alegre Alberto.

Pollo a la Valentina; secreto de familia

En el antiguo mercado Alcalde, Valentina Santos Oropeza se colocaba frente al comal en su cenaduría, para preparar los tradicionales sopes, enchiladas, gorditas, que junto a su hija Rosita y al mesero Valente hicieron célebres en la ciudad.

Cuando demolieron el mercado, Rosita junto a su hija, optaron por mudar la cenaduría a un local frente al jardín del Santuario, en el que otorgaron por algunos años más, una experiencia culinaria memorable a quienes los visitaban.

"El delicioso pollo frito, bañado con una salsa benigna, 'dulzona', enriquecida con muchas especias, antes de freír las piezas de pollo, estas eran marinadas en una salsa especial, y después de freírlas eran bañadas con lo que podría decirse, una salsa dulce, elaborada principalmente a base de jitomate, y eran servidas en platos ovalados con papas alrededor", cuenta Alberto.

Valentina Santos Oropeza, originaria de Zacatecas, comenzó a vender comida en Guadalajara desde muy joven, en bancas y mesas de madera, hasta que se encontró un local en el cual asentar su cenaduría.

"El platillo no ha sido igualado, porque como es de suponer, la receta de esta delicia, quedó en manos de la familia Santos Oropeza cuando decidieron cerrar el negocio", exclamó Gómez.

La verdadera sazón, ha permanecido en secreto, pues la familia no ha deseado revelar cuál es la receta original de tan delicioso platillo, por lo que se ha optado por hacer reproducciones del manjar según como lo recuerdan algunos paladares con talento, de cuando lo probaron en la cenaduría de los Santos Oropeza.

Al terminar la conferencia, se ofreció una degustación de ambos platillos junto a aguas frescas, para seguir celebrando a Guadalajara en su cumpleaños.

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