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Viernes, 20 de Julio 2018

Carpas koi, de los jardines a concursos de belleza en Japón

Por: AFP

Carpas koi bebés nadan en una granja acuícola. AFP/T. Yamanaka

Carpas koi bebés nadan en una granja acuícola. AFP/T. Yamanaka

Estos peces, de atractivos colores, se han convertido en un ícono de Japón. AFP/T. Yamanaka

Estos peces, de atractivos colores, se han convertido en un ícono de Japón. AFP/T. Yamanaka

Un estanque en la granja de peces Kurihara, en la ciudad de Kazo. AFP/T. Yamanaka

Un estanque en la granja de peces Kurihara, en la ciudad de Kazo. AFP/T. Yamanaka

Ejemplares se muestran en bolsas de plástico durante un concurso en Tokio. AFP/F. Khademian

Ejemplares se muestran en bolsas de plástico durante un concurso en Tokio. AFP/F. Khademian

Criadas a mano por sus colores y belleza, las carpas koi se han convertido en un ícono de Japón que puede venderse a cientos de miles de dólares e incluso participar en concursos de belleza de peces.

Estas carpas son populares desde hace décadas en Japón, donde los criadores guardan sus ejemplares más valiosos, conocidos como nishikigoi, para unos "desfiles de belleza" muy competitivos.

En uno de esos concursos en Tokio, jueces de traje y corbata, bloc de notas en la mano, revisan las peceras dispuestas en una calle peatonal de la capital japonesa para alardear de las valiosas carpas koi.

Lo que está en juego no es una cuestión económica, si no de prestigio.

Jueces evalúan los peces durante un concurso. AFP/T. Yamanaka 

Sus colores brillan con el sol: blanco nacarado, rojo intenso, gris nube, azul oscuro, amarillo dorado... Pero el contraste y los colores solo cuentan un 30% en conjunto en este concurso.

Son las curvas de estos peces lo que más peso tiene en la nota final, un 60%, explica Isamu Hattori, presidente de la principal asociación japonesa de aficionados de nishikigoi, que organiza en Tokio cada año este evento.

El 10% restante constituye probablemente el criterio más difícil de evaluar: el "hinkaku", la presencia de la carpa.

"Muchos secretos"

"Las carpas o llevan el hinkaku en sus genes desde su nacimiento o no lo tienen", afirma Mikinori Kurihara, criador de nishikigoi en Kazo, al norte de Tokio.

En su granja, miles de pequeñas nishikigoi nadan en estanques de interior con agua filtrada, separados por edad y color.

Mikinori Kurihara (i) transporta la carpa koi de un cliente a un estanque. AFP/T. Yamanaka 

Las carpas koi no seleccionadas, mucho más numerosas, tienen menos suerte: esperan en grandes estanques exteriores a ser vendidos como golosinas para peces tropicales.

Tenemos muchos secretos. Pero aunque se los contemos a alguien, no va a servir, hay que sentirlo

"Es un oficio realmente delicado y verdaderamente difícil. Todo cuenta: el sol, la calidad del agua, la alimentación", explica Kurihara, de 48 años, quien retomó la cría de estos peces de su padre e inicia ahora a su hijo de 24 años.

Hoy en día no hay jardín tradicional japonés que se precie que no tenga un estanque con nishikigoi, aunque su creación es relativamente reciente.

Hace unos 200 años, unos habitantes de la región montañosa de Niigata (noroeste de Japón) empezaron a hacer genética sin saberlo, al favorecer la reproducción y el cruce de unas raras carpas que no eran marrones, con fines ornamentales.

La pasión fue abriéndose paso por todo Japón, y últimamente también por otros países asiáticos, sobre todo China, donde las carpas que van contracorriente simbolizan la perseverancia que conduce a la riqueza.

Es "como las personas que ascienden en la escala social", explica Yutaka Suga, profesor en el Instituto de Estudios Avanzados sobre Asia de la Universidad de Tokio.

"Paz interior"

Las exportaciones japonesas de nishikigoi alcanzaron en 2016 un récord de 295 toneladas, para un volumen de negocios de tres mil 500 millones de yenes (unos 595 millones 200 mil pesos), un aumento de casi el 50% respecto a 2007, según el Ministerio de Agricultura.

En total, el 90% de la producción local se exporta y se subasta. "Los precios se volvieron demenciales. Ahora los koi de dos años pueden venderse a 30 millones de yenes por unidad [unos cinco millones de pesos], mientras que hace 10 años, 2 millones de yenes [340 mil pesos] ya era bastante", relata Hattori.

This photo taken on November 30 - This photo taken on November 30, 2017 shows nishikigoi koi carp being bred for future contests at the Kurihara Fish Farm in Kazo, Saitama prefecture. Hand-reared for their colour and beauty, koi carp have become an iconic symbol of Japan that can sell for hundreds of thousands of dollars and even participate in fishy beauty contests. / AFP / Toru YAMANAKA / TO GO WITH Japan-culture-animal-fish, FEATURE by Etienne BALMER JAPAN-CULTURE-ANIMAL-FISH - TO GO WITH Japan-culture-animal-fish, FEATURE by Etienne BALMER / TO GO WITH Japan-culture-animal-fish, FEATURE by Etienne BALMER
Las codiciadas nishikigoi son criadas para participar en concursos de belleza. AFP/T. Yamanaka 

Pero al igual que ocurre con los caballos de carrera, los propietarios extranjeros dejan a menudo sus carpas más preciadas en sus granjas japonesas, para que puedan participar en las prestigiosas competiciones del país, reservadas a los acuicultores locales.

Es el caso de Yuan Jiandong, un coleccionista chino de nishikigoi que fue a Tokio a ver competir a algunos de sus peces.

"Para mí, esto no es una forma de hacer dinero, sino de gastarlo por placer", asegura riendo este jefe de una empresa farmacéutica de Suzhou, cerca de Shanghái.

No obstante, no se trata solo de mostrar la riqueza. "Cuando ves estos lindos peces ondular en tu estanque, te olvidas del estrés y encuentras la paz interior", asegura. Y eso no tiene precio.

IM

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