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Viernes, 15 de Noviembre 2019

Una tapatía entre dunas y palmeras

Gabriela Solís Gómez vive en un país que para la mayoría de los mexicanos puede parecer de ensueño; a pesar de la cultura distinta, el idioma y las leyes estrictas de la región, ella demuestra que estar en los Emiratos Árabes Unidos y desarrollarse ahí no es inalcanzable

Por: Mario Castillo

Su presente. Dubái marcó el destino jamás imaginado para esta tapatía. De fondo, el Burj Khalifa y Gabriela en la escultura “Alas de México” que el artista Jorge Marín montó en este destino turístico. CORTESÍA

Su presente. Dubái marcó el destino jamás imaginado para esta tapatía. De fondo, el Burj Khalifa y Gabriela en la escultura “Alas de México” que el artista Jorge Marín montó en este destino turístico. CORTESÍA

Emiratos Árabes Unidos suena lejos, muy lejos para un mexicano, incluso para muchos podría parecer un punto más en el mapa, pero para otros, es un referente exótico como los autos superdeportivos que usan como patrullas de la Policía o tener el edificio más alto del mundo, el Burj Khalifa, un símbolo de poder, riqueza y abundancia extrema construido con “petrodólares”.

Pero quitando las etiquetas, Emiratos Árabes Unidos es un país que abraza a los mexicanos, ejemplo de ello lo relata Gabriela Solís Gómez, una tapatía que a sus 30 años de edad pudiera parecer que vive el sueño de muchos al irse a vivir a una ciudad como Dubái, pero el camino para llegar allá, en primera, no fue algo que estuviera en su plan de vida, y en segunda, tuvo que luchar por ganarse un puesto de trabajo y adaptarse a una ciudad desconocida.

-¿En qué momento volteaste a ver Dubái como tu destino?

-Hace cinco años mi entonces novio, ahora esposo, me dijo que quería trabajar como piloto en una aerolínea de Medio Oriente. Me preguntó que si quería emprender con él esa aventura y sin pensarlo mucho, le dije que sí. En ese entonces casi no sabía nada de Dubái. Nunca pensé en vivir en Dubái. Es más, ni siquiera me había planteado viajar a Dubái como destino turístico.

-¿Qué tuviste que hacer para adaptarte y con quién te asesoraste para que te guiara?

-Los primeros meses fueron difíciles, pues no encontraba trabajo como abogada, ya que el sistema jurídico es totalmente diferente. Así que mientras buscaba trabajo, estudié árabe y empecé a dar clases de español (tuve que certificarme para ello). Al final, me gustó mucho dar clases y ese es mi trabajo actual. Al mismo tiempo abrí mi blog que se llama Dunas y Palmeras (www.dunasypalmeraslife.com), en el que escribo sobre viajes, estilo de vida y turismo en Dubái. Escribir es una terapia para mí y esa fue una de las cosas que más me ayudó.

Además de eso, hacer buenos amigos fue crucial para adaptarnos. En concreto, hubo una pareja de mexicanos que nos guio bastante durante el primer año. Ya no viven aquí pero seguimos siendo muy buenos amigos.

-Dubái es un lugar que desde México se ve ideal, pero no parece sencillo estar allá; su riqueza y costumbres pueden ser un impedimento. ¿Qué tan fácil o difícil puede ser la vida de un mexicano por allá?

-Precisamente, debido a que Dubái literalmente lo tiene todo, ser mexicano aquí no es difícil. Además, México está de moda en Dubái. En los cuatro años que llevamos aquí, hemos visto abrir restaurantes mexicanos por todas partes. Hasta Pan de muerto y Rosca de Reyes venden aquí. Teniendo acceso fácil a nuestra comida y a nuestras costumbres, no es difícil vivir aquí como mexicano.

-¿Realmente consideras que Dubái es ese sitio de ensueño al que todo el mundo le gustaría aspirar?

-Dubái ya no es lo que era antes. He escuchado decir a la gente que lleva aquí 15 años o más, que antes parecía que el dinero caía del cielo. Cualquier cosa era negocio. Ahora ya no es así. Sin embargo, Emiratos sigue siendo una opción para muchas personas debido a su estabilidad política y económica. Es cierto que hay reglas de conductas muy estrictas, pero es eso precisamente lo que hace que sea un país tan seguro y tan agradable para vivir.

-El trato de la gente local -por sus costumbres- con las mujeres en Dubái, sobre todo siendo extranjera, ¿cómo es?

-El trato es muy bueno. Nunca me han hecho sentir menos, ni diferente, y tampoco me han faltado al respeto. Es una ciudad que recibe con brazos abiertos a todas las religiones y culturas, por lo que el respeto es la base de una convivencia sana entre locales y expatriados, se trate de hombres o mujeres. Incluso, Dubái es líder en el empoderamiento de la mujer. Prueba de ello es la iniciativa WEP’s (Women Empowerment Principles) de la que soy parte, y que promueve el empoderamiento de la mujer en la región.

-A pesar de la lejanía, ¿crees que sea un sitio que los mexicanos deberíamos voltear a ver para encontrar opciones más interesantes y desarrollar una vida a nivel personal y laboral?

-Pienso que sí, siempre y cuando la industria en la que quieran trabajar ofrezca buenas oportunidades laborales. Por eso es necesario venirse con un buen trabajo, un buen sueldo y buenas prestaciones para ustedes y sus familias. De lo contrario, vivir en Dubái puede ser difícil y salir muy caro.

-¿Cuál ha sido tu momento más difícil y el más feliz estando en Dubái?

-Pasar por el inesperado fallecimiento de mi papá el año pasado (lo más difícil). Estaba embarazada de cinco meses y me tuve que ir a México de emergencia; allá nació mi bebé. Y el momento más feliz cuando me enteré que estaba embarazada.

-¿Qué te gustaría tener allá contigo en este momento y qué extrañas de México?

-A nuestra familia y amigos. Ahora que tengo una bebé, noto lo importante que es tenerlos cerca. Y de hecho, aunque suene raro, una de las cosas que más extrañamos mi esposo y yo es el cielo azul de Guadalajara. Y es que aquí en Dubái la arena opaca mucho el color del cielo. Salvo los meses de invierno, el cielo casi nunca se ve intensamente azul.

-¿Qué más esperas lograr en Dubái?

-Por lo pronto, crecer mi nuevo negocio. Además de esto, tanto mi esposo como yo queremos seguir viajando y conocer nuevas culturas con nuestra hija. Y aunque nuestro proyecto de vida en Dubái es a largo plazo, sí queremos regresar a México. Dubái no es una ciudad para quedarse y creo que todos, en algún momento, planean regresar a su país de origen.

-Por último, ¿qué consejo le darías en este momento a alguien que te está leyendo y en su mente considera irse a vivir, trabajar o visitar Dubái?

-En primer lugar, ¡qué lean mi blog! En segundo lugar, si quieren trabajar acá, que vengan con trabajo a menos de que tengan dinero ahorrado y puedan subsistir sin trabajar por el tiempo que dure su búsqueda. Además, que vengan con muy buen nivel de inglés. Por otro lado, si lo que quieren es visitar Dubái, que no lo piensen más, es una ciudad impresionante que vale mucho la pena conocer.

Asesora. Hoy en día Gabriela Solís Gómez guía a quienes quieren ir a vivir, trabajar o visitar este lugar. En la imagen, posa con su esposo y su bebé. CORTESÍA

SABER MÁS

Sobre Gabriela Solís Gómez

Es originaria de Guadalajara, de profesión Abogada. Ha trabajado como freelance para dos empresas como traductora jurídica y su trabajo desde hace tres años es enseñar el idioma español como lengua extranjera. Se puede contactar a través de sus redes sociales, en todas aparece como Dunas y Palmeras. Igualmente, su correo es: gabysolis@dunasypalmeras.com

En pleno emprendimiento

Actualmente, Gabriela Solís está emprendiendo un negocio de planeación y organización de viajes a Dubái, derivado de lo que más le apasiona que es su blog. Siendo residente de Dubái y con los conocimientos y la experiencia que tiene sobre su cultura, su idioma y sus costumbres, busca aportar un valor agregado al viaje de todos sus clientes para que sientan que conocieron Dubái desde adentro y de una forma única y original. Como guía y ayuda quiere marcar la diferencia entre decir “fui de viaje a Dubái” y decir “realmente conocí Dubái”.

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