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Miércoles, 12 de Diciembre 2018

Suplementos

Un tesoro arrinconado al sur

La Hacienda el Rincón es uno de los tesoros más bellos con los que cuenta nuestro Estado, ¿Qué te parece si vamos a conocerla?

Por: Diego Alejandro Reos

El  municipio de Zapotiltic posee a una de las más bellas haciendas del estado. EL INFORMADOR/ G. Gallo

El municipio de Zapotiltic posee a una de las más bellas haciendas del estado. EL INFORMADOR/ G. Gallo

La hacienda presume de una belleza a prueba del tiempo. EL INFORMADOR/ G. Gallo

La hacienda presume de una belleza a prueba del tiempo. EL INFORMADOR/ G. Gallo

Los aposentos guardan un ambiente bello y con gran conservado. EL INFORMADOR/ G. Gallo

Los aposentos guardan un ambiente bello y con gran conservado. EL INFORMADOR/ G. Gallo

Es un placer recorrer la zona. EL INFORMADOR/ G. Gallo

Es un placer recorrer la zona. EL INFORMADOR/ G. Gallo

Algunas zonas de la hacienda han sufrido por el paso del tiempo. EL INFORMADOR/ G. Gallo

Algunas zonas de la hacienda han sufrido por el paso del tiempo. EL INFORMADOR/ G. Gallo

La belleza de la hacienda. EL INFORMADOR/ G. Gallo

La belleza de la hacienda. EL INFORMADOR/ G. Gallo

Ubicado al Sur de Jalisco, en las cercanías de Ciudad Guzmán, el municipio de Zapotiltic es conocido por su producción de aguacate y berries, sin embargo también cuenta con un tesoro arquitectónico que ha sobrevivido al paso del tiempo: la Hacienda El Rincón.

Esta hacienda fue fundada en el año de 1895 y se ubica en el poblado que lleva el mismo nombre, el cual comprende una población que ronda en los 2 mil 500 habitantes.

Sus fundadores fueron Severo Gómez Vizcaíno y Carlota Gómez Adame, quienes llegaron a tener más de 200 empleados a su mando dentro de esta hacienda que originalmente contaba con poco más de 7 mil hectáreas de terreno.

La producción de caña de azúcar fue el negocio principal de la familia durante muchos años, sin embargo cinco generaciones después, los descendientes de los Vizcaíno-Gómez han optado por unirse al negocio de la región al producir aguacate y berries.

Además de la agricultura, esta hacienda también se dedicó a la ganadería y llegaron a tener más de 100 cabezas de ganado bobino, pero esto se terminó al llegar la década de 1980.

Con el reparto agrario que vino tras la revolución mexicana, la hacienda se vio reducida drásticamente, pues de contar con más de 7 mil hectáreas se quedó con apenas un total de 120. Con este recorte, el territorio de la hacienda dejó de comprender el Cerro del Calaque, el cual anteriormente perteneció a la familia Vizcaíno.

Actualmente, aunque no hay algún tour formal para visitar las instalaciones de la Hacienda El Rincón, el lugar es uno de los principales atractivos para los turistas locales e internacionales. Sus puertas, por lo general, están abiertas al público.

El legado de fe de los Vizcaíno-Gómez

Hace más de cien años el señor Severo Vizcaíno Gómez hizo una promesa: cada 15 de agosto comenzaría un novenario de misas en honor a la Virgen de la Asunción, esto como agradecimiento por todo lo que se producía y tenían dentro de la Hacienda El Rincón.

Aunque esta celebración comenzó como una promesa personal, con el tiempo la costumbre se expandió hasta volverse tradición, por lo cual todavía en la actualidad las personas del poblado se reúnen para venerar a la virgen y siguen al pie de la letra los pasos de la ceremonia.

La virgen es vestida con una corona de oro y piedras preciosas, vestido y aretes que sólo lucirá durante el novenario. Esta indumentaria fue comprada por el señor Severo Vizcaíno y todavía se conserva.

Lo anterior es sólo una muestra de lo arraigada que está la religión dentro de la Hacienda El Rincón, pues anteriormente la finca tenía conexión directa con el templo del poblado.

Además, cuentan los descendientes del señor Severo Vizcaíno que lo primero que se construyó dentro de la hacienda fue precisamente la capilla.

Un  miembro rebelde e ilustre

Entre los miembros de la dinastía Vizcaíno destaca uno por su rebeldía y su gusto por las letras y la radio. Se trata de José de Jesús Vizcaíno, quien es reconocido por su producción de radionovelas durante el siglo pasado.

Los ahora habitantes de El Rincón sostienen la teoría de que José de Jesús Vizcaíno se fue de la hacienda hacia a la capital del país por algún problema con sus propios parientes.

A raíz de esto es que muchos le achacan la canción popular mexicana de “El Barzón”, misma que siempre ha sido polémica por referirse a los tiempos donde los hacendados de México maltrataban a sus empleados y los mantenían casi en esclavitud debido a las famosas tiendas de raya.

Sin embargo esto sólo es una teoría, pues son varios los autores a los que se les achaca la letra de esta canción. Luis Pérez Meza, quien este año habría cumplido su centenario de vida, es quien al parecer cuenta con el mayor reconocimiento respecto a la autoría de “El Barzón”.

A pesar de lo anterior, sea cual sea la realidad detrás de esa letra tan arraigada en la clase campesina del país, a José de Jesús Vizcaíno se le reconoce por radionovelas como “Una flor en el pantano”

¿Qué ha sido del Calaque?

Originalmente el Cerro del Calaque llevaba por nombre “Calaqui”, sin embargo la pronunciación de la gente de los alrededores provocó este cambio. Ahora, este lugar que algún día perteneció a los Vizcaíno en la Hacienda El Rincón, es uno de los puntos más importantes para el turismo local.

No es que este cerro cuente con algún parque destacado o siquiera infraestructura similar a la de un mirador, sino que en la cima de él se ubica un lugar idóneo para realizar despegues en parapente.

La importancia de esto radica en que este deporte extremo ha puesto al municipio de Zapotiltic en el mapa del vuelo libre mundial, pues en este diciembre, por primera vez se realizó una Pre Copa del Mundo de Parapente, misma a la que acudieron cerca de 14 países de Europa, África y América.

Este punto de despegue podría traer grandes beneficios económicos a futuro para la región, pues Zapotiltic peleará con fuerza la sede de la Copa Mundial  de Parapente 2019, situación que lo pondría casi a la altura de lugares como Valle de Bravo, que es una sede consolidada del paramente internacional.

Entre guerras, despojos y el tiempo

Muy adentro de sus cultivos, con la vista puesta en el cerro del Calaque, Julio Vizcaíno recuerda cuando su bisabuela hizo frente al gobierno para evitar que sus hijos y empleados fueran llevados a la fuerza para pelear en la revolución. -Aquí llegó a venir la mentada leva, llegaban para reclutar a las personas aunque fuera contra su voluntad. Mi bisabuela les pagaba a los soldados para que no se llevaran a su gente, les daba ganado y les daba dinero-.

Para ese entonces, ya en ausencia de su difunto esposo Severo Vizcaíno, la señora Carlota Gómez  había tomado por completo las riendas de la Hacienda El Rincón, razón por la que tuvo que sortear las dificultades propias de un tiempo turbulento.
Pero no siempre se rehuyó a la pelea dentro de la hacienda, sino que Doña Carlota elegía qué causas defender y cuáles no, pues así como pagó cuotas para que la revolución no se llevara a su gente, también tuvo la iniciativa de armar a unos cuantos hombres para que fueran a pelear “en nombre de Cristo Rey” en la guerra cristera.

-Para la cristeada fue otra cosa. Ella mandó tres hombres armados y encaballados a pelear por la fe de cristo. Siempre han ido de la mano esta hacienda y la religión. Incluso antes teníamos una puerta que iba directo al templo del pueblo- comenta Julio, quien  ahora descansa a la sombra de uno de sus árboles de aguacate.

Las guerras trajeron tiempos difíciles, tanto la revolución como la cristeada fueron momentos de tensión en el poblado, sin embargo fue el reparto agrario lo que de verdad lastimó demasiado a la Hacienda El Rincón.

-No sé si fue por descuido o por desconocimiento, pero cuando llegó el reparto agrario nos agarró desprevenidos. Todos los dueños de las haciendas cercanas repartieron su terreno entre varios nombres y así conservaron gran parte de sus tierras. Nosotros por el contrario no tomamos esa precaución y nos quitaron muchas hectáreas-.

En un inicio, Severo Vizcaíno compró las más de 7 mil hectáreas en un precio final de 60 mil pesos oro, lo que en la actualidad serían 60 mil centenarios. En total fueron 7 mil 117 hectáreas las que comprendía el plano original de la hacienda, pero ahora sólo conserva 120.

El tiempo, implacable juez de lo vivo e incluso de lo inanimado, ha pasado factura a esta hacienda donde ya han vivido cinco generaciones desde finales del siglo XIX. Sin embargo también la naturaleza ha colaborado para pasarle factura a El Rincón. -Aquí teníamos un quiosquito, ese que se ve allá desmoronado. Pareciera que lo tiró alguien a marrazos, pero no, lo tiró un rayo. Una noche sólo escuchamos un estruendo y al amanecer el quiosco ya estaba así. Sí nos pesó, porque este lugar tenía muy buena acústica y aquí veníamos a tocar algún instrumento por la tarde. Nos reuníamos casi todos los de la familia, pero pues todo en algún momento se acaba-.

DR

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