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Miércoles, 19 de Septiembre 2018

¡Hay que ir a Oaxaca!

Un pequeño barniz de culturita en primera clase, nunca viene mal para apreciar las cosas valiosas de este mundo en nuestra corta vida pasajera

Por: Pedro Fernández Somellera

Todo el espíritu de Oaxaca parece estar colgando de una pared. EL INFORMADOR / P. Somellera

Todo el espíritu de Oaxaca parece estar colgando de una pared. EL INFORMADOR / P. Somellera

Sé que he sido insistente en el tema de Oaxaca, pero siento que ahí nos necesitan. Sin embargo en cada artículo hemos explorado aspectos tan diferentes de la esencia de este pueblo, que pareciera que hubiéramos platicado de muchos lugares que presumen el mismo nombre.

Y si bien, cada uno de esos sitios es muy atractivo y está lleno de riquezas y de joyas arqueológicas y arquitectónicas de todos tipos, la gente que vive ahí necesita que les llevemos bullicio, alegría y claro… dinerito. A pesar de que están recibiendo ayuda humanitaria y en especie (muy dosificada y con grandes problemas administrativos y legales) el regreso del turismo puede ser tan valioso como ello. Sin embargo, la alegría que podamos compartir con nuestra presencia, es vital para su estado de ánimo, y un rayito de esperanza para sus vapuleadas economías.

Al volver a obtener ingresos del turismo… los hoteles, su personal, meseros, mucamas, mozos, cocineros, guías, taxistas y demás, volverán a recibir algunos pesitos en sus bolsillos; ya ni se diga de los artesanos independientes, músicos, boleros, vendedores de globos, dulces y chucherías que dependen directamente -y centavo a centavo- de los visitantes.

Con un poco de ingenio se puede hacer un increíble viaje a Oaxaca, contratando a una buena agencia que se comprometa a guiarnos y chiquearnos -tal como lo ilusionamos- en lugar de hacer un carísimo crucero a lugares que ni nos van ni nos vienen, tanto en su economía, como en su cultura, costumbres e intereses, tan comerciales como ajenos y disparatados de los nuestros.  

¿Quieres lujo? Tu agencia de viajes te guiará sin mayor esfuerzo a sitios en donde podrás disfrutar de los chiqueos y apapachos oaxaqueños como no habías imaginado; además de llevarte a conocer algunos lugares que quizás estaban para ti escondidos. Un pequeño barniz de culturita en primera clase, nunca viene mal para apreciar las cosas valiosas de este mundo en nuestra corta vida pasajera.

¿Planeas un viaje mochilero, divertido y de bajo precio, llegando a hoteles, casas y mesones sin mucho lujo? Te sorprenderás de lo que encontrarás en Oaxaca. Peeero… asesórate bien; tanto con las agencias que manejan ese tipo de viajes, como lo que anuncian en el internet en donde prometen las perlas de la virgen.

 ¿Quieres tirarla de lo lindo entre hamacas y desenfado, con huaraches y “china libre”? Pos ahí mero es donde. Playas y diversión hasta donde se te antoje en las bellas y tranquilas costas del Pacífico.

¿Quieres saborear el buen comer y experimentar sabores deliciosos y de lo más sofisticados? ¡Ay amigos! pos aquí también es dónde: tlayudas, garnachas y demás exquisiteces están a la orden del día. Y aunque los nombres parezcan pueblerinos, estoy seguro que al darles la primera mordida, los mismos ángeles del cielo bajarán a la mesa para festejar la felicidad de la segunda mordida. Ahora, que si al elenco celestial le invitas una copa del mezcal de ahí… realizarás que estas en el mero “Guajaca”, casi esquina con el cielo prometido.

Vayamos a Oaxaca que, además de ser un primor, nos están necesitando como agua para chocolate.

pedrofernandezsomellera@prodigy.net.mx

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