Sábado, 25 de Enero 2020

Guadalajara en un llano

• LA MODA Y LA VULGARIDAD

Por: Ma. Cristina Santana de Silva

Audrey Hepburn, querida actriz.

Audrey Hepburn, querida actriz.

Jackie Kennedy, aquí con su esposo John.

Jackie Kennedy, aquí con su esposo John.

La reina Rania de Jordania.

La reina Rania de Jordania.

La princesa Grace de Mónaco. 

La princesa Grace de Mónaco. 

“Ser mujer es cuestión de nacimiento, ser señora es cuestión de edad, pero ser una dama es cuestión de elección”.

Moda es un gusto o costumbre que se pone en boga durante determinado tiempo, se origina en las principales ciudades del mundo.

Hablar de moda generalmente se entiende por los diseños de alta costura en ropa. A partir de la década de los 60, los diseñadores impulsaron un estilo de vida y de pensar que rompía con los moldes de una sociedad conservadora y un tanto anticuada, se inspiraron en creaciones que sutilmente mostraban seducción, siendo un clásico de la moda para resaltar la feminidad de la mujer en calzado, bolsos, accesorios y peinados, siempre impecables.

La década de los 60 fueron los años más vertiginosos de la moda en el Siglo XX, fue un proceso de controvertida innovación y revolución… La minifalda se convirtió en una de las prendas favoritas por excelencia sin permitir la vulgaridad en “modismos” de vocabulario.  

Pero la moda no se refiere únicamente a prendas de vestir, sino a seguir ciertos patrones de imitación en actuaciones vulgares, como las marchas de mujeres alegando que “oponerse al aborto es extremo”… Extremo es matar a un ser indefenso y luego marchar ondeando pañuelos para celebrar la elección de esas mujeres. Lastimosa actuación de quienes han perdido su sentido de vida en familia.  

Según estadísticas de Comercio y Desarrollo, la industria de la moda es la segunda más contaminante del mundo por los procesos de tratamiento, teñidos de textiles y los numerosos productos químicos que se utilizan para su producción, por increíble que parezca, los modismos desvirtuados y lamentablemente populares, contaminan más a la población mundial que los químicos de la industria de la moda.

La relación entre el pasado y el presente es algo que debemos tomar en cuenta en la historia, ya que se ocupa del pasado en las sociedades humanas, pero no puede pensarse como desconectado del presente.  

El presente que estamos viviendo se proyecta hacia el futuro, por lo que nuestras acciones deben estar orientadas hacia lo que queremos del mañana. Y una de las razones es aprender de nuestros errores para remediarlos.

La educación actual permite falta de disciplina, de diálogo y de respeto, la sociedad está formando una juventud débil con falta de sensibilidad, con asombrosa facilidad para traumatizarse, deprimirse y tomar acciones desfavorables optando por la salida más fácil y cómoda, deshaciéndose del problema en lugar de responsabilizarse de la situación.  

El sentido de la vida no está en el tener sino en el ser y trascender, que a pesar de los cambios vulgares en modismos y costumbres, los valores nunca pasan de moda.

Mi columna se engalana con fotos de mujeres íconos de la moda que no permitieron que las decepciones del ayer cubrieran sus sueños del mañana. 

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