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Lunes, 16 de Julio 2018

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"EUA debe aceptar su responsabilidad ante la migración"

 El padre Alejandro Solalinde publicó su biografía “Revelaciones de un misionero: Mi vida itinerante”, en coautoría con la periodista Karla Gutiérrez; en entrevista, ambos autores hablan respecto al libro y las polémicas migratorias 

 

Por: Ruth Romero

El padre recuerda algunos de los pasajes de su vida que también comparte en el texto. ESPECIAL

El padre recuerda algunos de los pasajes de su vida que también comparte en el texto. ESPECIAL

El año pasado, Karla María Gutiérrez y Edgar Krauss, director de Harper Collins México, decidieron arrancar un proyecto para contar la vida de uno de los personajes más relevantes para los migrantes en México: Alejandro Solalinde. La idea desembocó en el libro “Revelaciones de un misionero: Mi vida itinerante”, recién publicado por dicha editorial.

La periodista, cuenta en entrevista, seleccionó durante un mes las palabras para pedir a Solalinde su participación para el libro biográfico. “Lo abordé de improvisto para él, muy previsto por mí; resultó que en menos de dos minutos me despachó con la respuesta positiva. Entonces, fue para mí un regalo y privilegio poder contar y compartir su vida. Tenemos la vida de una persona que comparte a manos llenas sin reservas”.

Para Gutiérrez, la concreción del proyecto significó colaborar durante un año de manera “estrecha, íntima y fuerte” con Solalinde, con la finalidad de “dejar este testimonio por escrito de una vida extraordinaria de una de las personas más notables de nuestro país  y más allá, no solo en el tema de derechos humanos, sino también por el tema de la Iglesia Católica y de la Iglesia nacional. Creo que aproximarnos a su vida nos permitirá entenderlo desde otra óptica, acompañarlo en la misión que encabeza y tener un punto de reflexión”.

Por su parte, el sacerdote no dudó ni cinco minutos en aceptar el proyecto porque “la gente empezaba a fijarse en mí y querían hacer conmigo lo que han hecho con otras personas de la Iglesia, es decir, me querían mitificar, como si Dios fuera elitista y escogiera a algunas personas y desechara a las demás, eso yo no lo acepto; por eso, el libro me pareció una buena oportunidad para decirle a la gente que Dios llama a personas de carne y hueso, igual, él hace su obra” afirma Alejandro.

Así, para él, el libro no contiene la vida de un hombre, sino “el testimonio de una obra de Dios, porque eso es mi vida, Dios es el principal actor. Al menos mi propósito no es que consideren al padre Solalinde admirable y como ‘un garbanzo de a libra’, no es cierto, yo quiero decirles que Dios puede escoger a cualquiera y puede hacer gente relevante, éste es el mensaje del libro. Yo soy testigo de que Dios tuvo la misericordia de llamar a un chavito de barrio, porque eso es lo que yo era, con una mala preparación, en fin, una vida muy precaria; Él puede hacer valer a una persona por su acción y por su gracia. Yo soy como este violín que estaba olvidado y de repente alguien lo descubre y le da valor, eso hizo Dios con aquel muchachito de barrio. Nunca imaginé que podía hacer tanto”.

Remover experiencias

La escritura del libro implicó para Solalinde una experiencia “muy intensa, porque removió vivencias ciertamente muy fuertes que viví desde mi infancia. Hablo también de temas que me apasionan, como  la Iglesia, la fe, la misión, el haberme tocado vivir en un tiempo de cambio del Concilio (Vaticano), en donde se mezclan tantas influencias, como son las que no quieren cambiar, los conservadores, y de repente, la teología de la liberación. Este libro significó un remover todo”.

El padre recuerda algunos de los pasajes de su vida que también comparte en el texto, como cuando el actual candidato a senador César Camacho Quiroz allanó su hogar en Toluca: “Siendo el gobernador, se metió en mi casa, ¡forzó mi chapa! No él físicamente, pero gente de su gobierno, pensando que encontraría acopio y armas para los zapatistas; lo único que encontró fueron biblias, libros de canto y sí, acopio de alimentos, pero era para San Jorge Pueblo Nuevo, comunidad entonces muy pobre. Puse la denuncia contra Camacho, pero obviamente no se hizo nada porque él tenía el mando en aquel tiempo”.

Igualmente, no olvida cuando en Mecatepec encontró en el ex convento un desayuno “de los priistas, ¿cómo podían estar con propaganda política en la propia casa de Dios? Denuncié el proselitismo y exigí que si se hacía para este partido político, también se realizara para los otros y para todo el mundo. También recuerdo que la gente se quejaba conmigo por los abusos del clero, sacerdotes abusando de los laicos y sólo obtenía de respuesta que es más fácil formar a los seminaristas que cambiar a los sacerdotes”.

Situaciones como éstas y en las que los padres “viven como verdaderos príncipes, tratan a los feligreses como súbditos”, es lo que impulsa a Solalinde a continuar la lucha por la equidad en la Iglesia y por los derechos humanos de los migrantes, sin importar las amenazas y difamaciones con las que ha cargado: “Me mueve el cambio, yo quiero que la Iglesia cambie para que sea como Cristo quiere que sea; mi viabilidad a éste que me enseñó el (Concilio) Vaticano II y desde luego mi fidelidad, mi referente que es Jesús. Esto es lo que me inspira. Nunca he dejado la Iglesia ni la voy a dejar porque la amo, pero tampoco puedo aceptarla como es, me duele verla tan conservadora, con el clericalismo”.

Respetar los derechos de los migrantes

Respecto a las problemáticas migratorias del país, Solalinde comenta: “La reforma migratoria de 2011 es buena, pero es susceptible. Lo primero que tenemos que hacer es separar el aspecto administrativo del de seguridad. Retirar el aspecto de seguridad que ha sido impuesto por Estados Unidos fácticamente, no por la ley, y que ha sido puesto en reglamento o ley secundaria en ejecutivo, hay que retirar ese aspecto porque es el punto que ha permitido las condiciones de corrupción. Es este punto lo que ha permitido la violación y el atropello de derechos humanos de las personas migrantes.

Por otro lado, se deben de suspender las detenciones arbitrarias, se tiene que buscar otra manera de cómo organizar esto pacíficamente, se deben de cerrar las mal llamadas estaciones migratorias.

Lo más importante en cuestión de políticas públicas efectivas: debe de potencializarse un plan de desarrollo integral a nivel regional, sí Centroamérica, pero sobre todo Honduras, Salvador, Guatemala, México y EUA. EUA tiene que participar aceptando una responsabilidad por ser el país que ha ocasionado las convulsiones de migración forzadas con las guerras, con todo el daño económico que ha hecho a Centroamérica, ha provocado inseguridad, falta de trabajo, de oportunidades y de subsistencia, tiene que reconocerlo y dar la oportunidad  para generar obras de producción en cada lugar de origen. Ésa es la única solución que yo veo. No creo que sea bueno para México seguir atropellando los derechos humanos de los hermanos centroamericanos y seguir volteando la espalda a estos pueblos que antes veían a México como un hermano mayor y como una esperanza”.

¡AGÉNDALO!

El padre Alejandro Solalinde junto con Karla Gutiérrez presentarán “Revelaciones de un misionero: Mi vida itinerante” en la FIL 2018 el 30 de noviembre, el horario aún no lo confirman.

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