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Miércoles, 19 de Septiembre 2018

Cantona, la casa del Sol

Esta Zona Arqueológica es una de las más grandes de nuestro país y menos conocidas, aunque recientemente ha despertado la fascinación de los viajeros

Por: Francisco González

Aunque la ciudad es espectacular en sí, algunas zonas presentan un notable estado de preservación. ESPECIAL

Aunque la ciudad es espectacular en sí, algunas zonas presentan un notable estado de preservación. ESPECIAL

Puede que hayan pasado cientos de años. Que por sus senderos, ahora cubiertos con el fino polvo del tiempo, hayan transitado miles de aventureros. Que las almas que aquí se perdieron, ya por sacrificio y lucha, sean ahora un eco en el mar del tiempo. Pero es imposible negar la sublime belleza de Cantona una vez que se descubre.

Zona Arqueológica en la parte Centro-Norte de Puebla y una de las más bellas de México, la historia de Cantona comenzó a escribirse hace casi dos mil años. Su nombre puede traducirse, (de acuerdo a la página Puebla.travel) como “Casa del Sol” y fue en su momento uno de los centros urbanos más dinámicos de Mesoamérica, controlando rutas comerciales entre el Altiplano y el Golfo de México.

Pero más que “dinámica”, la mejor forma de definir a Cantona es “grande”. Fue entre los años 350 a.C. y 550 d.C. una de las urbes más grandes del mundo, perfectamente planificada, como lo atestiguan sus casi cuatro mil calles interconectadas, plazas, barrios y al menos 20 canchas de juegos de pelota.

Hasta los años 900, Cantona era una ciudad de importancia vital en el México prehispánico, aunque no viviría para ver el esplendor del imperio Mexica y menos para la llegada de los Conquistadores. Para cuando Hernán Cortés merodeaba por esa zona, la metrópoli había estado abandonada por casi 500 años, pero su belleza todavía intacta.

De aquellos tiempos

El principal producto comercial de Cantona era la obsidiana, muy apreciada entre los pueblos precolombinos. Su comercio la puso a la par de Teotihuacán y Monte Albán, las grandes ciudades de la época. Pero a diferencia de esas dos, esta urbe se construyó sobre un derrame basáltico, mucho más duro y que puso a prueba la maestría arquitectónica y el talento de sus urbanistas, quienes aprovecharon el singular terreno.

Aunque la ciudad es espectacular en sí, algunas zonas presentan un notable estado de preservación, como lo es la Plaza Oriente o la Pirámide del Mirador, que permite una vista fabulosa de la ciudad. Algunas de las casas de la urbe se encuentran tan bien conservadas que es posible admirar la comodidad en la que vivían sus habitantes.

Disfruta de su grandeza

¿Quieres conocerla? Para entrar en Cantona deberás pagar $60 pesos. Se encuentran exentos de pago los niños, estudiantes, maestros y personas mayores de edad con credencial vigente. Los domingos y días festivos la entrada es gratuita para el público nacional, y el paseo por la zona toma al menos una hora y media (puede extenderse por más tiempo, así que toma tu tiempo para explorarla a placer). El horario de visitas es de 09:00 a 17:00 horas.

Para la llegada

Desde la ciudad de Puebla puedes tomar la autopista 150 México-Veracruz y en Amozoc seguir la carretera federal 129 Puebla-Teziutlán. En el poblado de Oriental toma camino a Tepayahualco. A partir de aquí toma tus precauciones, pues el camino en temporada de lluvias suele encontrarse en un mal estado.

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