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Lunes, 15 de Octubre 2018

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¡Aquí llegan los tamales!

Descubre un poco sobre la historia que guarda el Día de la Candelaria, parte integral de las tradiciones de nuestro país
 

Por: Francisco González

La Fiesta de la Candelaria comienza con el nacimiento de Jesús. El 2 de febrero se conmemora que el Niño Dios se “levanta” del pesebre para vestirlo. EL INFORMADOR/ J. Monroy

La Fiesta de la Candelaria comienza con el nacimiento de Jesús. El 2 de febrero se conmemora que el Niño Dios se “levanta” del pesebre para vestirlo. EL INFORMADOR/ J. Monroy

Celebración religiosa primero y con el paso un festín gastronómico. Día donde la reflexión y la fiesta se dan la mano. Instante donde el suspiro y los aromas se combinan. Cada 2 de febrero, el Día de la Candelaria se puede definir con mil etiquetas, pero lo mejor es vivirlo y claro, probarlo.

En Tlacotalpan (Veracruz), esta celebración adquiere tintes muy especiales. La Virgen de la Candelaria es la patrona de este rincón mágico. Y es en esta fecha cuando la pasean por las calles, escoltada por 600 jinetes, guiados por una capitana, una teniente y una coronela. En la fiesta participan todos, y los habitantes salen vistiendo sus mejores galas.

La Perla del Papaloapan, como también se le conoce a Tlacotalpan, vive con una intensidad única la fiesta, donde la música de jarana, los bailes y la verbena popular inundan el ambiente en cada calle.

Eso no quiere decir que aquellos que no puedan viajar se tengan que privar de esta celebración. En el resto del país, se acostumbra celebrar a esta virgen también, aunque con un ingrediente particular, la de disfrutar unos ricos tamales. Dulces o salados, con receta tradicional o ingredientes cada vez más exóticos, este platillo es una muestra perfecta de lo versátil y abierta que es la cocina nacional, siempre lista conquistar paladares generación tras generación.

¿Pero por qué tamales? De acuerdo a la página México Desconocido, la Fiesta de la Candelaria comienza en la Navidad, con el nacimiento de Jesús. Luego sigue con la Rosca de Reyes, recordando a los reyes magos el 6 de enero. El 2 de febrero se conmemora que el Niño Dios se “levanta” del pesebre para vestirlo.

Aquí intervienen las tradiciones prehispánicas de México. El niño Jesús era presentado al Templo tras ser vestido, lo que para los indígenas mexicanos era algo que debía celebrarse con la comida apropiada, en este caso, el tamal, presente en las mesas de los habitantes de nuestro país desde mucho antes de la conquista.

El tamal (hecho de maíz), simbolizaba nacimiento y vida para los mayas y mexicas, un platillo de simbolismo profundo que tenía en la tierra y el favor de las deidades su génesis. La diversidad de ingredientes que permite hace que en nuestro país haya hasta 500 variedades.

Y así llegamos al hoy. La relación divina de este platillo con los dioses traspasó épocas, y se sembró también en el catolicismo. La intrincada relación entre el México indígena y el actual sigue presente, en cada tamal que llega este 2 de febrero ante tus ojos. Disfrutar de este rico platillo es, aunque no lo sepas, conectarte con sabores que han acompañado nuestra dieta durante siglos. Es una fiesta gastronómica, que no olvidemos, nació como una celebración religiosa. ¡Provecho!

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