México inicia 2026 con un nuevo marco laboral que marca un punto de inflexión para trabajadores y empresas. Las reformas que comenzaron a aplicarse este año buscan un balance entre la protección de los derechos laborales, el impulso a la productividad y la sostenibilidad de las finanzas públicas, en un contexto económico que exige cautela.En este escenario, el mercado de trabajo se perfila más prudente. Alberto Alesi, director general de ManpowerGroup para México, Caribe y Centroamérica, prevé un entorno “notablemente más conservador” en materia de empleo, donde las compañías tomarán decisiones con mayor cuidado y mantendrán una vigilancia constante sobre la productividad y el comportamiento de los indicadores macroeconómicos.Uno de los cambios que entra en vigor de manera plena en 2026 es la llamada “Ley Silla”. A partir de enero, los centros de trabajo están obligados a proporcionar una silla con respaldo a las personas que realizan labores de pie, como cajeros, meseros u operarios de línea. El periodo de adecuación concluyó en diciembre de 2025, por lo que el incumplimiento puede derivar en sanciones económicas e incluso en la suspensión temporal de actividades.Otro ajuste relevante es el aumento al subsidio al empleo, que se incrementa 12.9%. El apoyo mensual pasa de 475 a 536.21 pesos, conforme al Decreto publicado en el Diario Oficial de la Federación el 31 de diciembre de 2025. Esta medida beneficia principalmente a trabajadores con ingresos bajos y es compatible con la formalización de empleos para jóvenes y personas en zonas con mayor rezago.En materia de ingresos, el salario mínimo también registra modificaciones con un ajuste diferenciado. En la Zona General se establece en 315.04 pesos diarios, lo que representa un aumento de 13% respecto a 2025, mientras que en la Zona Libre de la Frontera Norte asciende a 440.87 pesos diarios, con un incremento de 5%. De acuerdo con KPMG México, este ajuste impacta de forma directa en el salario base de cotización ante el IMSS, lo que eleva las cuotas patronales y puede influir en el cálculo de prestaciones como aguinaldo, prima vacacional y liquidaciones.La formalización del trabajo en plataformas digitales es otro de los cambios que se consolidan este año. Desde el 1 de enero de 2026, repartidores y conductores de aplicaciones como Uber, Rappi y DiDi deben estar inscritos obligatoriamente en el Instituto Mexicano del Seguro Social. Durante la fase piloto aplicada entre 2024 y 2025, varios trabajadores reportaron una reducción en sus ingresos netos tras las deducciones correspondientes; sin embargo, este año la afiliación será total y sin excepciones.A la par, comienza la discusión de una de las reformas más esperadas: la reducción de la jornada laboral a 40 horas semanales. En febrero de 2026, el Senado analizará la iniciativa que plantea una disminución gradual de la jornada, pasando de 48 a 40 horas entre 2027 y 2030, a razón de dos horas menos por año. El proyecto incluye la implementación de un registro electrónico obligatorio de horarios, conocido como “checador digital”, bajo la supervisión de la Secretaría del Trabajo.Sobre este proceso, José Miguel Hernández, socio director de Laboral Pyme, señala:“Yo creo que va a haber de entrada un periodo de adaptación y espero que esta escalabilidad, esta gradualidad, pues nos permita tentar en dónde estamos pisando porque cuando lleguen a las 40 horas, pues ahí vamos a ver el impacto real.” En este punto, las pequeñas y medianas empresas enfrentarán mayores retos técnicos y financieros para cumplir con el nuevo sistema.BB