¿Te imaginas perder tu empleo gubernamental y terminar rematando tu casa para pagarle al banco? Eso es exactamente lo que vive hoy Marx Arriaga, exfuncionario de la SEP, quien tras seis meses sin recibir su liquidación, anunció la venta desesperada de su patrimonio para sobrevivir a las deudas.El exdirector de Materiales Educativos de la Secretaría de Educación Pública (SEP) ha vuelto a encender las redes sociales este jueves con una revelación inesperada sobre su vida privada.A través de su cuenta oficial en la plataforma X, Arriaga confesó abiertamente que la falta de pago de su liquidación lo ha llevado a una situación financiera completamente insostenible."No puedo con los intereses", declaró el exfuncionario en su mensaje, dejando en evidencia la fuerte presión económica que enfrenta desde su polémica salida del Gobierno federal a principios de año.Para evitar que la institución financiera Santander embargue sus bienes de manera definitiva, Arriaga tomó la drástica decisión de poner en venta la casa que adquirió durante su etapa como docente."Prefiero regalarlo todo que dejar que el banco lo remate", escribió con evidente frustración, dirigiéndose a sus seguidores y a cualquier posible comprador interesado en adquirir el inmueble rápidamente.El exfuncionario detalló en su publicación que está "malbaratando" su propiedad ubicada en Ciudad Juárez, Chihuahua, a la que se refirió de manera coloquial y nostálgica como "juaritos".Esta precaria situación económica contrasta fuertemente con el inmenso poder que llegó a ostentar durante el sexenio de Andrés Manuel López Obrador, cuando lideró el rediseño de los libros de texto gratuitos.Durante esos años de gestión, Arriaga fue una de las figuras más influyentes y polémicas en el ámbito educativo nacional, defendiendo a capa y espada su particular visión pedagógica ante sus críticos.El calvario financiero del exfuncionario comenzó exactamente en febrero de 2026, cuando fue destituido de su cargo directivo en medio de fuertes tensiones políticas e institucionales dentro de la dependencia.En aquel momento, el académico protagonizó un episodio insólito al permanecer atrincherado en su oficina por más de 100 horas como símbolo de resistencia y protesta por su despido repentino.Su salida definitiva de las instalaciones gubernamentales, caminando por la calle mientras cargaba un enorme cuadro del filósofo Karl Marx, se convirtió en una de las imágenes más virales y comentadas del año.Tras aquel mediático desalojo, Arriaga había advertido públicamente que evaluaría demandar a la dependencia educativa para exigir el pago correspondiente a sus años de servicio, algo que aparentemente no ha rendido frutos.Hoy, lejos de la Nueva Escuela Mexicana y de sus constantes confrontaciones con el actual titular de la SEP, Mario Delgado, Arriaga enfrenta una realidad mucho más terrenal: sobrevivir a las implacables deudas bancarias.Esta nota fue redactada con ayuda de inteligencia artificial y revisada por un editor*** Mantente al día con las noticias, únete a nuestro canal de WhatsApp ***OA