Lunes, 27 de Abril 2026

Especialistas revelan los principales retos de Conagua en concesiones de pozos

La regularización debe llevarse a cabo ante la Comisión Nacional del Agua bajo el Decreto de Facilidades Administrativas

Por: Rubí Bobadilla

Esto forma parte de la aplicación de la reforma a la Ley de Aguas Nacionales en materia de concesiones. SUN / ARCHIVO

Esto forma parte de la aplicación de la reforma a la Ley de Aguas Nacionales en materia de concesiones. SUN / ARCHIVO

El próximo 28 de abril es la fecha límite para que las y los productores agrícolas y municipios regularicen sus títulos de concesión de agua vencidos entre octubre 2017 y marzo 2025. También podrán hacerlo las entidades federativas y municipios con títulos para uso público urbano sin importar el volumen.

La regularización debe llevarse a cabo ante la Comisión Nacional del Agua bajo el Decreto de Facilidades Administrativas, publicado en el Diario Oficial de la Federación, el cual refiere que podrán regularizar concesiones con títulos que amparen volúmenes de hasta 500 mil metros cúbicos anuales, que se encuentran vencidas entre el 1 de octubre de 2017 y el 1 de marzo de 2025.

Lo anterior es parte de la aplicación de la reforma a la Ley de Aguas Nacionales en materia de concesiones, la cual, de acuerdo con especialistas, enfrenta distos retos, particularmente, en el uso de agua subterránea mediante pozos.

Así lo consideró, por ejemplo, Josué Sánchez Tapetillo, especialista en Gestión Integrada de Recursos Hídricos, quien dijo, se trata de retos estructurales que van más allá del diseño normativo y se concentran en su implementación. El problema, explicó, no radica en la inexistencia de herramientas regulatorias, sino en las condiciones económicas, técnicas y operativas que limitan su cumplimiento en campo.

Modelos para medir los aprovechamientos del agua

El especialista recordó la existencia de una norma mexicana orientada a mejorar la medición de los aprovechamientos de agua, tanto superficiales como subterráneos, mediante el uso de tecnologías más avanzadas que permitan un monitoreo más preciso y en tiempo real por parte de la autoridad. Sin embargo, su adopción no ha sido generalizada debido a factores como el costo de implementación y la falta de obligatoriedad directa.

"El principal reto que tienen la Conagua en materia de aprovechamientos de agua subterránea, pozos, específicamente, norias, es la implementación de lo que dispone la normatividad. No es fácil, y en un país de escasos recursos es quizá el principal reto, cómo incorporarlos", dijo.

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Sánchez Tapetillo explicó que actualmente la mayoría de los aprovechamientos operan con medidores mecánicos obsoletos, lo que abre margen a errores o manipulación en los registros que los propios concesionarios reportan periódicamente a la Comisión Nacional del Agua. Sin embargo, los nuevos sistemas electrónicos permitirían una transmisión automática de datos y alertas sobre el consumo.

"Muchísimos de los aprovechamientos trabajan con medidores mecánicos de partes móviles, que ya están obsoletos, que se dañan y luego ya no miden bien. Estas mediciones, al ser manuales, se prestan a mucha manipulación, y sabemos que la Conagua no tiene personal para hacer la vigilancia del correcto aprovechamiento de más de medio millón de títulos de concesión. Entonces, estos medidores electrónicos ya no se pueden manipular y además transmiten la información de manera remota a una base de datos bajo control de la Comisión Nacional del Agua", señaló.

Sin embargo, señaló, el costo de estos sistemas representa una barrera significativa, especialmente para usuarios con menor capacidad económica, lo que ha generado una implementación desigual entre sectores.

"El problema es de implementación, porque cuesta mucho dinero. Hacer el cambio de medidores y todo el equipamiento puede salirle al concesionario varios cientos de miles de pesos. No cualquier concesionario tiene los recursos para hacerlo. Las grandes empresas no tienen problema, pero muchos usuarios de uso público urbano o doméstico no han hecho ese cambio y está pendiente", refirió.

Otros retos significativos para Conagua

A ello se suma una excepción relevante en la normativa: el sector agrícola, que concentra la mayor parte del consumo de agua en el país, no está obligado a cumplir con estas disposiciones, lo que, desde su perspectiva, profundiza las dificultades para un control efectivo del recurso.

"El sector agrícola no tiene esa obligación, y son el uso que más agua consume en nuestro país, alrededor del setenta y cinco por ciento. Debería haber una sectorización, porque no es lo mismo un pequeño productor que una empresa transnacional. Pero, como no están obligados, tampoco han renovado sus medidores".

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Por último, Sánchez Tapetillo advirtió que, además de la implementación tecnológica, otro de los desafíos para la autoridad es la vigilancia, particularmente frente a aprovechamientos clandestinos que operan fuera de cualquier registro.

"Tendría que implementar tecnología satelital e investigación en campo para detectar los aprovechamientos clandestinos, que hay muchos más de los que creemos. Si se implementara forzosamente esta norma, la Conagua podría enfocarse más en detectar esos aprovechamientos ilegales, sancionarlos o regularizarlos, en lugar de estar revisando manualmente todas las concesiones".

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