La escuela de negocios del Instituto de Estudios Superiores de Occidente (ITESO) publicó en la segunda semana de marzo un análisis del mercado inmobiliario en Jalisco y México, en el que identifica las zonas con los precios más altos y más bajos para la compra y venta de vivienda.Para el número 30 del Boletín de Análisis Económico, se tomaron más de 820 mil viviendas ofertadas en plataformas digitales en diciembre de 2025, que fueron estudiadas con un enfoque territorial que permitió caracterizar el comportamiento del mercado formal.Los resultados muestran una fuerte segmentación, con extremos en precios de renta de más de 90 mil pesos mensuales y tan bajos como 10 mil pesos. En cuanto al precio de venta, el promedio nacional se ubica en 6.44 millones, con una mediana de 4 millones.El principal problema es que, para adquirir una vivienda en el mercado actual, es necesario un ingreso mensual cercano a 122 mil pesos, muy por encima del promedio nacional, que es de 21 mil 355 pesos.Dentro de Jalisco, los lugares más accesibles para vivir se concentran principalmente en municipios periféricos de la Zona Metropolitana de Guadalajara, especialmente en Tlajomulco de Zúñiga y algunas zonas de Zapopan.Colonias como Alta California, Cortijo de San Agustín, Adamar y Villa California presentan rentas promedio que oscilan entre los 10 mil y 12 mil 700 pesos mensuales. Estas cifras colocan a estas colonias entre las opciones más económicas dentro del mercado formal analizado.En Zapopan, Parques de Tesistán también aparece como una alternativa relativamente accesible, aunque ligeramente por encima de los 12 mil pesos mensuales.Estas zonas comparten características clave: ubicación periférica, desarrollo reciente, infraestructura en consolidación y vivienda dirigida a sectores medios y medio-bajos.En otras palabras, lo barato implica sacrificar cercanía, conectividad o servicios urbanos consolidados.El caso de Jalisco refleja una tendencia nacional: el encarecimiento sostenido de la vivienda. En el estado, la renta promedio mensual ronda los 29 mil 457 pesos, ligeramente por encima del promedio nacional.Además, municipios como Zapopan, Guadalajara o Puerto Vallarta registran rentas promedio superiores a los 26 mil pesos mensuales, lo que refleja la presión del mercado en zonas urbanas consolidadas y destinos turísticos.La consecuencia es clara: las opciones económicas se desplazan hacia la periferia, generando una fragmentación territorial cada vez más marcada.El fenómeno no es exclusivo del estado. A nivel nacional, el mercado inmobiliario presenta una dispersión más amplia.Mientras entidades como Ciudad de México o Nuevo León concentran algunos de los precios más altos del país —con rentas promedio superiores a los 30 mil pesos mensuales—, estados como Tlaxcala, Zacatecas o Durango registran medianas cercanas o incluso por debajo de los 14 mil pesos.Esta brecha refleja diferencias estructurales en desarrollo económico, demanda urbana y presión inmobiliaria. En zonas turísticas como Quintana Roo o Nayarit, los precios también se elevan debido a la inversión y la demanda internacional.El Boletín de Análisis Económico del ITESO alerta sobre la discrepancia entre los precios del mercado y los ingresos de las familias mexicanas."El ingreso promedio nacional se mantiene muy por debajo de los niveles necesarios para adquirir vivienda incluso en los segmentos más accesibles del mercado formal. Aun dentro de los deciles de mayores ingresos, la capacidad de compra es limitada: los hogares que no pertenecen al segmento más alto difícilmente pueden acceder a viviendas que reflejan los precios centrales del mercado. En otras palabras, no se trata únicamente de un problema de los hogares de bajos ingresos, sino de una desconexión más amplia que alcanza incluso a sectores tradicionalmente considerados como 'solventes'".El ITESO llama la atención sobre la necesidad de ampliar la oferta, reducir barreras de acceso y promover una mayor competencia para garantizar el derecho constitucional a la vivienda.Propone el desarrollo de viviendas en zonas con infraestructura consolidada y la generación de incentivos para la construcción de casas orientadas a ingresos medios. Asimismo, plantea que en el mercado de renta haya contratos estandarizados y mecanismos ágiles de resolución de controversias que reduzcan el riesgo para los arrendadores.Del lado de los arrendadores, sugiere esquemas de garantía para familias sin historial crediticio suficiente y apoyos focalizados, como subsidios temporales.Una política urbana que lleve servicios a la periferia, mejore la conectividad mediante transporte público eficiente y fortalezca la infraestructura digital puede volver viable la vivienda en estas zonas. Sin estas medidas, el mercado seguirá profundizando las desigualdades territoriales.Escuela de Negocios ITESO (2026). Boletín de Análisis Económico: Año 2, Núm. 30, marzo 2026. Departamento de Economía, Administración y Mercadología (DEAM).