Desde hace casi 18 años, Zaira Franco Leal forma parte de la Policía de Guadalajara. Su pasión y amor por la profesión la han llevado a recorrer diferentes puestos dentro de la Comisaría que la han colocado como una de sus mejores elementos, gracias a su experiencia y profesionalismo. Ha comandado distintas zonas y polígonos, dirigido numerosos operativos de inteligencia, prevención y reacción, y recientemente se ha enfocado en liderar proyectos enfocados a la protección y empoderamiento de las mujeres. Actualmente, la comisaria es titular de la División Especializada de la Atención a la Violencia Contra las Mujeres en Razón de Género (Deavim).Su paso por la Policía no ha sido sencillo, no sólo por los riesgos que representa ser policía, sino por las acciones machistas de compañeros y compañeras a las que se ha tenido que enfrentar durante su carrera. - ¿Desde hace cuánto forma parte de la Comisaría de Guadalajara? - Ingresé a los 18 años, en el 2002, para mi formación policial y cursé la Academia durante ocho meses. Después me asignaron la zona Norte de Guadalajara, donde permanecí seis meses. Posteriormente mi cambio fue hacia la zona sitio alfa y también durante tres años. Ahí fue donde comencé en temas de mujeres debido al programa Mujer Segura, donde fui de las iniciadoras en este curso que se proporciona a todas las mujeres, tanto en lo teórico como en lo práctico para que ellas comiencen a identificar los tipos de violencia y cómo pueden ellas pedir ayuda. Posteriormente me integré como escolta de un funcionario en el 2008. Él me dio la oportunidad de participar en un proyecto que él tenía donde yo tendría mando, para poderles dar la oportunidad a las mujeres de poder incidir en puestos de más alto rango. Fue muy tentadora la propuesta, pero también tenía mucho miedo, de no saber si iba a poder o si iba a hacer bien las cosas, porque sentí que mucho peso recaía en mí, porque así me dijeron los directores “de ti depende que se les dé la oportunidad a las demás mujeres policías de poder superarse, de poder tener un cargo”, entonces acepté. - ¿Cómo fue aceptar este reto, qué obstáculos tuvo al enfrentarse a él? - Fue pelear contracorriente porque después de varios años no había tenido la Policía de Guadalajara una mujer con mando. El que hubiera hombres tan machistas, porque la gran cantidad de la planilla eran hombres, casi 95%, la verdad fue muy difícil tener la aceptación por parte de los compañeros, que ellos pudieran seguir instrucciones, que me dieran su voto de confianza. Me topé con varios compañeros que me decían “no estoy acostumbrado, no me manda ni mi esposa y venir aquí, encontrarme con una mujer mucho más chica que yo ¿y me dé ordenes?”, pero pues no les quedaba de otra. Les pedí que me dejaran demostrarles que si yo estaba al frente era porque tenía la capacidad y las herramientas para hacerlo y poco a poco empecé a ver su aceptación y su apoyo. - ¿Esto pasó únicamente con los hombres? - No, también con las mujeres, porque también algunas me veían con algo de recelo, con envidias, decían que por qué yo, que seguramente ya me había metido con alguien, pero había otras que incluso me felicitaron, que me decían que yo era su ejemplo a seguir, así como había comentarios negativos, también había comentarios positivos, y eran esos los que me alentaban a seguir adelante. - Tiene el orgullo de decir que fue de las primeras comandantes... - Sí, fui de las primeras, estuve en el costado Sur de Guadalajara, hacia la zona de la Colonia Echeverría y Miravalle, una zona muy conflictiva por el pandillerismo y la droga. Ahí estuve por tres años, pero gracias al equipo que logré conformar, recibimos reconocimientos por parte de los vecinos y yo estaba muy contenta y satisfecha con el trabajo que estaba realizando debido a que era muy desgastante. Tuve el poder de demostrar y saber que sí se pudo, porque era la primera mujer al mando de una zona. - ¿Después de todo su trabajo, ahora sí siente el apoyo de todas y todos sus compañeros? - La verdad es que el machismo sí se logró disminuir, además porque ya están siendo mejor capacitados y sensibilizados en temas de género, para evitar ser sancionados, tanto dentro, como fuera de la Comisaría, con las ciudadanas. Ya han entendido que es mejor apoyarnos para así tener entre todos mejores oportunidades. Sí nos hace falta trabajar algunas cosas que se vean reflejadas en el actuar de los compañeros y compañeras a la hora de atender los servicios, pero creo que internamente ha cambiado bastante la percepción hacia las mujeres y sus compañeras. - Ahora que está en Deavim, un área tan importante para las mujeres, ¿cómo se siente? - Me siento muy orgullosa, porque son mujeres tapatías que buscan una esperanza, que las autoridades las atiendan y las ayuden a encontrar una solución, un acompañamiento, una atención que probablemente no van a encontrar en otro lado, porque sé que cuando se acercan es porque realmente ya no tienen otra salida. Ojalá en varios municipios y a nivel estatal se cree una división como ésta y podamos cerrar esfuerzos para cuidar a todas las mujeres del Estado. - ¿Desde lo personal, cómo ha sido poder llevar su vida como mamá y como comisaria? - Nada es fácil, todo tiene sus sacrificios. Tengo cinco hijos, el más chico tiene cinco años y la más grande, 19. Todos han sido muy independientes, pero el más pequeño es el que más me ha afectado, porque es el que más me ha demandado. Sí he tenido que sacrificar muchas cosas y entender que tengo que dejar a mi familia para ir a cuidar a otras familias, pero mis hijos y mi esposo han estado a mi lado apoyándome siempre. - ¿Cuál es su mayor reto o sueño que quisiera alcanzar siendo policía? - Me gusta mucho la docencia, voy por mi maestría en Derecho Judicial y en un futuro me gustaría dedicarme a la docencia, desde la formación básica inicial y espero algún día poder llegar a ser instructora de la Academia. No busco el reconocimiento, tener el poder o sentirme grande, mi meta no es ocupar altos cargos, los he tomado hasta ahora para demostrar que nosotras también podemos abrir caminos para que más mujeres ocupen estos espacios, que se les dé la oportunidad a todas, que sepan que todas las mujeres podemos. - Ya logró cambiar los paradigmas dentro de la Comisaría, pero ¿cómo la recibe la gente? - He recibido muchos reconocimientos por parte de asociaciones vecinales, de comerciantes, del propio municipio, entre muchos otros, y eso vale más que los comentarios negativos que me puedan hacer, que la misoginia o el machismo, o lo que pueda haber dentro de la población que todavía no está sensibilizada. JL