Jueves, 16 de Octubre 2025

La disputa por la ciudad

Estas son las seis incógnitas que definirán la batalla electoral de 2021 en la Zona Metropolitana de Guadalajara

Por: El Informador

La disputa por la ciudad

La disputa por la ciudad

Las elecciones intermedias suelen ser de “castigo” para las administraciones de turno. Recordemos. Aristóteles Sandoval fue sacudido en 2015 aquella elección marcó el ascenso de Movimiento Ciudadano (MC). Emilio González y su partido (el PAN) recibieron una paliza de los electores perdiendo en 2009 toda la ciudad. El PRI volvió tras años de fracasos. Francisco Ramírez Acuña aguantó y retuvo Guadalajara, pero perdió Zapopan y Tlaquepaque. Es decir, los comicios intermedios son una pesadilla para los partidos en el Gobierno.

No obstante, el tablero político en la ciudad cambió. El viejo bipartidismo quedó borrado. PRI y PAN no aspiran a gobernar ningún municipio del Área Metropolitana (a menos que vayan en coalición con otros partidos). Ahora, Movimiento Ciudadano tendrá que afrontar el ascenso de Morena que ya cerró, contra todos los pronósticos, los resultados electorales en 2018 en Tlaquepaque y una incógnita llamada Futuro, el partido que encabeza Pedro Kumamoto. A menos de dos años de acudir a las urnas, flotan en el aire distintas incógnitas que son determinantes para medir la correlación de fuerzas entre proyectos políticos.

Primero, ¿cómo llegarán López Obrador y Enrique Alfaro a los comicios de 2021? No sorprendo a nadie si sostengo que las elecciones intermedias son plebiscitos sobre los gobiernos en funciones. En un momento de marcado cesarismo en la política nacional y local —en donde los nombres importan más que las siglas— la aprobación del Presidente y el gobernador son variables de suma influencia. Hoy por hoy, López Obrador tiene una aprobación en Jalisco de 60% (de acuerdo con El Financiero) y de 65% (de acuerdo con  Metria ). Por el contrario, Enrique Alfaro tiene una aprobación que se mueve entre 42% (Consulta Mitofsky) y 47% (El Financiero). Es decir, entre 13 y 18 puntos por debajo del Presidente de la República. No sabemos cómo llegarán a los comicios intermedios, pero es innegable que en este momento López Obrador le puede trasladar más positivos a sus candidatos. Aunque, como lo hemos visto en elecciones locales anteriores, la aprobación de López Obrador no necesariamente aterriza de igual magnitud en sus candidatos. ¿Cuánto pesará el desgaste de gobernar, tanto a nivel federal como en Jalisco? Es una incógnita a despejar.

Segundo, ¿cuáles serán las políticas de alianzas y qué rupturas habrán? Una incógnita es si PAN y MC volverán a ser aliados electorales. El intercambio de declaraciones entre Marko Cortés, presidente nacional del PAN, y Enrique Alfaro, podrían indicar que la coalición no es probable. Sin embargo, si atendemos a los hechos y no a las declaraciones, la alianza se palpa todos los días. En el Congreso, el PAN ha sido el aliado más confiable del gobernador tanto para aprobar reformas como presupuestos (incluido endeudamiento). De la misma forma, el Partido Verde, el PRD (Grupo Universidad) y el PT están en la coalición de Gobierno de Alfaro, aunque no sabemos si se convertirán en coaliciones electorales. Morena, por su parte, dependerá de las definiciones nacionales.

Los casos de Pablo Lemus, alcalde de Zapopan, y María Elena Limón, alcaldesa de Tlaquepaque, son importantes. Ninguno puede reelegirse en sus municipios, pero todavía no está claro jurídicamente, si pueden optar por ser candidatos a la Alcaldía de algún otro municipio. Lemus no ha cerrado la puerta a ser candidato a Guadalajara por Morena o por la vía independiente. Públicamente lo niega, pero ha dejado correr los rumores en prensa escrita y columnas de opinión. Limón parecía romper con el alfarismo en los debates sobre la Policía Metropolitana, pero luego las aguas volvieron a su cauce. Los acuerdos, alianzas y rupturas dibujarán el tablero de 2021.

¿Qué fuerza tendrá Futuro como partido político? Es una incógnita. En la elección pasada, lograron buenos resultados en algunos distritos del Poniente de Guadalajara. Empero, todavía están lejos de ser una fuerza política metropolitana. A pesar de ello, siendo partido político ya tienen posibilidad de acceder a espacios de representación proporcional en el Poder Legislativo. Todo indica que Futuro podría tener buenos augurios en Guadalajara y Zapopan, pero sigue dependiendo enteramente del alcance político de Pedro Kumamoto. Es imposible implantar una marca electoral en un año y medio sin gobiernos y sin chequera abierta.

¿Qué será de Morena Jalisco? Poco se discute. Sin embargo están frente a un cruce de caminos que está íntimamente relacionado con lo que suceda a nivel nacional. En noviembre habrá renovación de la dirigencia nacional, una derrota de la actual lideresa Yeidckol Polvensky podría suponer un debilitamiento del liderazgo de Carlos Lomelí en Jalisco. De la misma forma, la sospecha de posible corrupción en la venta de medicamentos por parte de empresas cercanas al exdelegado de programas sociales en Jalisco, resta credibilidad al discurso de cambio de Morena. En estos momentos, Morena Jalisco se debate entre la continuidad del control de Lomelí sobre el aparato en Jalisco o explorar alternativas que sean más rentables en 2021. Quitando al propio exdelegado y al exalcalde de Tlajomulco, Alberto Uribe, no hay tiradores bien colocados de cara a los comicios.

Quinta incógnita: ¿El PRI tocó fondo? ¿O puede caer más? El PRI, en una severa crisis en 2018, obtuvo 500 mil votos de los ciudadanos. Más que el PAN como marca individual. No obstante, se quedó con cuatro diputados, menos de la mitad que el blanquiazul. Sostengo que el PRI no tocó fondo por dos razones: en la última elección seguían teniendo la estructura del Gobierno del Estado —que pesa en movilización— y no había aparecido la sangría de cuadros hacia Morena. El PRI no tiene cuadros nuevos y tampoco expectativa de futuro, que es lo que suele activar a su maquinaria de militantes. En este escenario, para el tricolor, lo mejor es quedarse como está: regidores en la ciudad, una bancada de tres, cuatro o máximo cinco diputados. Difícil pensar en un escenario distinto.

Y sexto, ¿cuál será el marco de la elección? Está claro, si Enrique Alfaro no logra cambiar la conversación en Jalisco, es casi imposible que logre retener mayorías en la ciudad. Si la inseguridad y la violencia siguen siendo el principal tema de conversación, no es descartable que corra la misma suerte que Sandoval en 2015 —recordemos los bloqueos y el enfrentamiento con el crimen organizado el primero de mayo—. Es cierto que las elecciones intermedias suelen ser de poca afluencia de votantes (47-52% de la lista nominal), por lo que tiene más incentivos a salir a las urnas quien busca castigar al Gobierno.

Los comicios de 2021 serán sui generis. En Jalisco tenemos un sistema de partidos en recomposición. Rearticulación. No es fácil saber cuál es el partido de la izquierda y cuál el partido de la derecha. Las identidades políticas de los electores son más volátiles y fragmentadas. Sólo en 1997, presenciamos unos comicios en los que el Presidente de la República y el gobernador de Jalisco no compartían partido. A menos de dos años, la moneda está en el aire. 

Temas

Lee También

Recibe las últimas noticias en tu e-mail

Todo lo que necesitas saber para comenzar tu día

Registrarse implica aceptar los Términos y Condiciones