En cuatro semanas de guerra con Irán, el ejército de Estados Unidos ha disparado más de 850 misiles Tomahawk. Pese al cese de cinco días anunciado por el presidente Trump, en algunos funcionarios del Pentágono ya hay preocupación por la escasez de este tipo de armamento.La alarma es tal que se ha empezado a planear cómo aumentar la disponibilidad de estos misiles, según desvela The Washington Post en una exclusiva publicada este viernes.Aunque el Pentágono no comunica cuántos misiles tiene, tan solo se fabrican unos pocos cientos al año, lo que significa que el suministro global es limitado.Este tipo de armamento ha sido clave en los ataques militares estadounidenses desde su primer uso en combate en 1991 durante la Guerra del Golfo Pérsico.Según fuentes cercanas al asunto, la mayoría de los Tomahawk se lanzaron durante los primeros días de la Operación Furia Épica, que empezó el pasado 28 de febrero y que cumple ya un mes.Los misiles Tomahawk tienen un alcance de más de mil 600 kilómetros, por lo que reducen la necesidad de enviar pilotos estadounidenses a espacios aéreos bien defendidos y resultan fundamentales para un conflicto como este.La escasez de estas armas genera preocupación en el Pentágono no solo porque la munición para Medio Oriente está descendiendo, sino porque otras zonas sensibles del mundo pueden quedar descubiertas.En este sentido, también The Washington Post publicó este jueves que el Departamento de Guerra de Estados Unidos se está planteando desviar armas destinadas a la guerra en Ucrania a Irán.Aunque aún no se ha tomado una decisión definitiva, la mera posibilidad refleja la complejidad de la intervención militar en Medio Oriente.La combinación es una tormenta perfecta para alguien que, como Trump, se juega el verdadero peso de su presidencia en las elecciones de medio mandato en noviembre.El republicano lanzó un órdago el fin de semana pasado y amenazó con destruir las centrales eléctricas iraníes si Teherán no garantizaba el tráfico en Ormuz en dos días. Lo extendió después a cinco días al asegurar que había conversaciones con Teherán y que éstas parecían mostrar avances, y ayer mismo decidió ampliar el plazo de su ultimátum hasta el 6 de abril.El hecho de que la Casa Blanca haya reprogramado la visita de Trump a China a mediados de mayo, tras posponerla por la guerra, hace pensar que los cálculos de Washington dan por hecho que para entonces la escalada militar estará resuelta. Queda por ver si Trump tiene la última palabra.* * * Mantente al día con las noticias, únete a nuestro canal de Whatsapp * * *OB