Domingo, 20 de Septiembre 2020
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Violencia de puertas adentro

Por: Gabriela Aguilar

Violencia de puertas adentro

Violencia de puertas adentro

¿Cuál es el número correcto para encender el foco rojo sobre violencia de género y que pueda ser frenada?

Este año ha sido de avances y lamentables retrocesos. Las mujeres aprendimos a exponer las arbitrariedades para buscar respuestas; a encontrar los puntos ciegos en el quehacer de las autoridades; a levantar la voz en las calles con un solo color y a exigir que ni una más nos falte, pero esa violencia que nos impulsa a exigir justicia ha crecido en el último semestre, no por el crimen organizado, sino por aquellos que deberían velar por la seguridad dentro de sus hogares.

En este país donde se dan los buenos días con cifras oficiales que suben y bajan, de acuerdo con la Secretaría de Seguridad y Protección Ciudadana, de enero a julio de este año se reportaron dos mil 240 casos de homicidios de mujeres, de los cuales 566 se clasificaron como presuntos feminicidios, 30 más que el año pasado en el mismo periodo. Estas cifras ubican a Jalisco en el sexto lugar de los estados con mayor índice de casos, y que registra a cinco municipios del Área Metropolitana de Guadalajara (AMG) entre los 100 con mayor incidencia; Zapopan a la cabeza en el sitio 11 y Tonalá en el 65.

En sólo una noche tres mujeres fueron asesinadas en el AMG la semana pasada, y en todos los casos estuvo involucrado un integrante de su familia.

Por estos números que no pueden ignorarse, la sociedad civil se unió para demostrar que #Nosotrastenemosotrosdatos, y ante ese llamado las autoridades respondieron con la petición de contar hasta 10, pero no hay cuenta que alcance para explicar por qué cada día en este confinamiento por el COVID-19 que obliga a bajar la movilidad de las personas, aumenta el número de feminicidios, y para muestra un botón.

En sólo una noche tres mujeres fueron asesinadas en el AMG la semana pasada, y en todos los casos estuvo involucrado un integrante de su familia. Ya fuera la pareja de una joven de 18 años que le arrebató la vida con un arma blanca en su domicilio; un hombre que detonó un arma de fuego contra su propia madre al interior de su hogar, o una mujer que recibió un disparo de su acompañante, quien posteriormente intentó suicidarse.

Las investigaciones están en curso y mientras en las calles la violencia sigue latente, pero también puertas adentro de los hogares, donde los pocos metros cuadrados no alcanzan para sobrellevar una economía lastimada por el desempleo, una salud vulnerada y una educación que camina de puntillas con nuevos esquemas académicos.

Hoy faltan esas tres mujeres que fueron hijas, madres, hermanas y compañeras de trabajo, que perdieron la oportunidad de ver qué seguía después de este confinamiento que las aisló con sus agresores.


 

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