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Lunes, 23 de Septiembre 2019
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Tradición y futuro

Por: Sergio Oliveira

Tradición y futuro

Tradición y futuro

El siempre cambiante mundo de los autos pasa en este momento por su mayor transformación en sus cerca de 130 años de historia. Los que juraban que el auto de gasolina mantendría eternamente su reinado por presión de los países y las compañías petroleras asisten —aún algo incrédulos— el crecimiento de las ventas de autos eléctricos que pasaron de vender dos mil vehículos en 2010 para más de 760 mil en los primeros ocho meses de 2018. Con ello crece también velozmente la infraestructura para carga, el gran obstáculo para salir de la dependencia de los combustibles fósiles. La mayor responsable por esto es la empresa estadounidense Tesla, que transformó los autos eléctricos de juguetes tímidos y no muy bonitos a algo sexy y deseable. Prácticamente sola en el segmento de lujo de los autos que usan electricidad desde 2012, Tesla comenzó desde el año pasado a enfrentarse a la durísima competencia de empresas de tradición en la producción de coches, que seguramente podrán ofrecer más al cliente en muchos aspectos, pero siempre queda la duda sobre qué querrán realmente los consumidores.

Un ejemplo claro es el Chevrolet Bolt. El compacto de Chevrolet fue el primer eléctrico de precio razonable —no es lo mismo que asequible para la mayoría, que quede claro— y de autonomía cerca a los 400 kilómetros que llegó al mercado. No había lista de espera por él. Su red de distribución y servicio es mucho mayor que la de Tesla, pero la gente prefiere el Model 3 no solo porque el diseño es mejor, más moderno y atractivo, sino porque la marca es sinónimo de modernidad, mientras que General Motors suena a todo lo contrario.

Alemania al ataque

Los alemanes tardaron en ingresar a la pelea en este segmento, de hecho, en el universo de los eléctricos en general, pero ya están listos. Desde 2018 Audi puso en el mercado el e-Tron, un crossover que apunta directamente hacia el Tesla Model X. Sin embargo, las ventas del e-Tron hasta hoy han llegado apenas a la mitad de las de su rival. Otro contendiente en el segmento, el Jaguar i-Pace, ha vendido cerca de 200 unidades mensuales en EUA, muy poco comparado a las mil 200 del Model X.

El desafío para la estrella de Tesla, sin embargo, se apellida Porsche y se llama Taycan. El sedán germano completamente eléctrico fue mostrado al mundo el pasado 4 de septiembre y tiene virtudes que el estadounidense no posee —excepto tal vez la aceleración de 0 a 100 km/h— como los acabados, la potencia, el tiempo de recarga de su batería y la enorme capacidad de enfrentar las curvas de todos los vehículos de Porsche, un punto débil del excelente liftback estadounidense. Incluso en el precio, ya que se especula que el Taycan costaría menos que la versión más equipada del Model S, el P100D. Además, luego vendrá un crossover basado en el concepto Mision E-Cross Turismo, lo que aumentará su atractivo para muchos.

Para Porsche el Taycan será el “deportivo del futuro” pero por mejor y más futurista que sea, para una parte del mercado está llegando tarde, siete años tarde comparado a Tesla. Y “mercadológicamente” hablando no hay nada menos futurista que llegar tarde. Porsche representa una inmensa tradición en la producción de autos deportivos, pero para la gente el futuro, al menos por ahora, es Tesla. Con las SUV y crossovers llegó un momento donde el consumidor olvidó a los pioneros y simplemente comenzó a buscar la mejor oferta de producto. Con los eléctricos esto también va a pasar, pero al menos al principio creo que la ofensiva europea encontrará más difícil vencer a Tesla de lo que se imaginaban.
 

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