Logo de aviso informador Logo de circulo informador Logo de gente bien
Martes, 13 de Noviembre 2018

Ideas

Ideas |

Tauromaquia

Por: José Luis Cuellar de Dios

Tauromaquia

Tauromaquia

Breve ensayo.
Para Jesús Lemus, científico taurino. Amigo non.

El toreo es un espectáculo mítico y místico que nace hace siglos. Conforme fue evolucionando se convirtió en una puesta en escena admirable y profundamente venerada por las masas de aquellos países donde se adoptó. Está saturado de señales que la convierten en fantasía y realidad, ambas de formas bellas que son acompañadas de estéticas imágenes y particulares sonidos. La lucha eterna del hombre por vencer a la muerte se ha manifestado de diferentes maneras en diferentes campos y en diferentes culturas, algunas de ellas generando arte.

Lleno de misteriosos mensajes ha sido y será una actividad en la que el torero, ser humano antes que nada, recrea con una finalidad artística, un aspecto de la realidad con una finalidad estrictamente creativa de formas bellas y además ofrendando su propia vida.

El torero, al asumir la certeza de la muerte anhela crear arte gozando del placer de lo diferente, en cada lance sueña que esta soñando y este sueño, repetido una tarde y otra tarde y mil tardes en miles de ruedos, se convierte en la criptografía de la tauromaquia. El toreo no es de ninguna manera un ejercicio creado para la muerte, para el sufrimiento, por el contrario es la presencia viva del fenómeno de la resurrección, resucitando tanto al toro como al torero. Es un mecanismo vital de la existencia ya que provoca latidos del corazón, latidos llevados armónicamente por el toro por el torero y por el público, es por esto que en cada plaza, cada tarde se exalta el sentido de comunidad.

En el ruedo los toreros juegan a ser otros, nada menos que dioses, cada tarde ofrece la oportunidad de llevar a cabo un simulacro de martirio que termina por exorcizar la muerte. Bajo este entorno el toreo se convierte en un rito que a su vez es una rica expresión cultural cuyos orígenes se pierden en el tiempo. La vida del torero es la narrativa de una epopeya, epopeya que trastoca la lógica racional de ahí su intensidad emotiva.

Tanto toro como torero viven entre la sutil e invisible línea de la ficción que una vez transformada en realidad esa en la que el torero va dispuesto a morir o a ascender a la gloria, lucha con un animal de la creación cuyo sacrificio aporta la inspiración para los artistas, así las cosas el toreo permanecerá siempre enraizado en el campo de las leyendas.

La visible y poderosa atracción que provoca el espectáculo taurino esta soportada en la valentía, intrepidez, gallardía y arrojo del torero, pero no menos importante es el rito de inmolación de un animal, el toro, que aparece en el ruedo aceptando el juego de matar o morir. “toro de ojos fijos que invitas al torero al juego de la muerte” dice el poeta.

A estas alturas de la historia, es impredecible adivinar el destino del espectáculo taurino, ante tal incertidumbre, existe una clara afirmación: con el paso del tiempo se buscará la historia de la tauromaquia en la estantería de los libros de cultura, negar esta irremediable verdad sería un absurdo. Su inconmensurable misterio se convierte en inexplicable enigma donde se dan cita la vida, la muerte y la resurrección ahí mismo se evocan los principios de la especie humana y su lucha por sobrevivir dando paso franco a la inclinación artística del hombre en sus tempranas épocas de lucha, las antiquísimas pinturas rupestres así lo testimonian. El espectáculo taurino es y seguirá siendo un indescifrable misterio convertido en un enigma luminoso, sereno, perturbador, arrogante, dionisiaco, apolinio y escalofriante.

El espectáculo taurino, cardinal por antonomasia, agita sensaciones porque su verdad está en su propia esencia. Ni toro, ni torero, ni aficionado tienen forma de eludirlo, una vez enraizada la afición los tres vivirán en el borde del filo de los pitones de cada toro en cada tarde, ese fundamental e indispensable trío experimentará una sensación de plena purificación. Quizás algún día desaparezca, no así su herencia artística. Amén.

Temas

Lee También

Comentarios