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Tarde de dos faenas y una vara

Por: Patricio Fernández Cortina

Tarde de dos faenas y una vara

Tarde de dos faenas y una vara

Domingo 21 de octubre de 2018. Primera corrida de la temporada en la Plaza de Toros Nuevo Progreso, con una entrada de un tercio de plaza.

Los cielos en octubre eran azules, pero en esta temporada asoman grises. Y la lluvia, aunque llegaba a ser molesta por momentos, no ahuyentó de su lugar a los aficionados.

De los toros de Villa Carmela destacaron sólo dos, que fueron los dos primeros y permitieron dos grandes faenas a cargo de Antonio Ferrera y Octavio García “El Payo”. Luis David Adame, cosa rara en él, parecía ajeno, distante, y si bien sus toros no colaboraron, se extrañó el hambre y la voluntad que suele mostrar regularmente.

Antonio Ferrera, el torero extremeño, estuvo en grande con su primer toro. Este hombre que torea con las manos, con el alma y la palabra, pues es gran conversador, se presentó por primera vez en esta plaza.

Mostró la forma como se debe dominar al toro, poco a poco, hasta dejarlo en el punto ideal para cuajar una faena.

El toro andaba suelto y galopaba por el ruedo. El viento impedía someterlo con el capote, pero llegada la muleta a las manos del torero, hubo quietud, temple y pases parsimoniosos que fueron llevando al toro a los terrenos del torero: los del mando.

Toreó por el pitón derecho, rematando con cambio de mano y desdén mirando a los tendidos. Dio un par de naturales con la mano izquierda, girando la cintura para llevar al toro en el recorrido de media luna. Se detuvo y miró al toro. Tiró la espada en la arena, le dio dos naturales y pidió la espada de nuevo, para matar al toro que hasta la muerte luchó con bravura.

Recibió una oreja y la aclamación unánime del público.

De su segundo toro se debe destacar la vara que ejecutó el picador de su cuadrilla, Alfredo Ruiz “El Miura”. El toro se arrancó de lejos hacia el caballo y el hombre desde su montura sostuvo la vara con mucha fuerza, resistiendo sin moverse en el duelo de la embestida.

Ferrera pidió al picador que saliera al tercio, en un gesto de nobleza, y recibió la ovación.

El toreo español enseñó su maestría para llevar al toro a sus dominios. Salió de la tarde con una oreja. EL INFORMADOR / G. Gallo

Octavio García

“El Payo” toreó con clase y arte a su primer toro, que fue el segundo y último con buenas condiciones de la tarde.

La brega del toro hacia el caballo fue hecha con elegancia, y el toro mostró su bravura al embestir con mucha fuerza.

Con la muleta logró la ligazón en soberbias tandas de derechazos, que culminó con pases de pecho perfectos y bien templados. Llevó al toro navegando por el ruedo hasta los medios, lo colocó frente a la puerta de toriles y lo mató con estocada algo desprendida, pero que le valió una oreja. Su segundo toro fue protestado por chico, y fue devuelto a los corrales. El de reserva no se prestó, y la lidia se dio sin mayor asunto que destacar.

Adame, sin suerte

Luis David Adame intentó tibiamente con el primer toro, que fue devuelto también, pero por haberse descepado uno de los cuernos. Se recorrió el sexto toro de la lidia y lo toreó sin más méritos por la falta de casta. Pinchó dos veces y lo mató ante el silencio de los tendidos.

Con su segundo toro la suerte no cambió, y aunque hizo el único quite de la tarde, toreando por chicuelinas, el toro iba distraído y con la cara en alto, lo que impidió que fraguara una buena faena.

Esperemos que en su siguiente tarde tenga mejor suerte.

A su primer toro le hizo una faena que le valió un apéndice. EL INFORMADOR / G. Gallo

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