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Jueves, 17 de Octubre 2019
Ideas |

Superar los conflictos entre la razón, afectos e impulsos

Por: Guillermo Dellamary

Superar los conflictos entre la razón, afectos e impulsos

Superar los conflictos entre la razón, afectos e impulsos

Una tarea escolar inaplazable es enseñar a los alumnos a manejar, inteligentemente, la relación entre estas tres dimensiones del ser humano.

Si queremos avanzar en una mayor cultura cósmico-planetaria, las personas tenemos que superar la tendencia a perder la razón debido a nuestros impulsos y afectos, especialmente los negativos, y así seguirnos justificando nuestros actos violentos.

Es bien sabido que una persona civilizada, culta, inteligente y responsable no pierde la cabeza y mantiene vivos los elevados valores de la humanidad, a pesar de las múltiples circunstancias que lo justificarían.

El aula de clases se necesita convertir en un gimnasio para también aprender a dominar los impulsos y a conducir los afectos de una manera estable y equilibrada. Ya estamos en la era de la inteligencia emocional, en la que también se enseña a identificar los diversos sentimientos y emociones para que, en vez de perturbar nuestra razón, la ayuden a que brille, bajo la tutela de la cultura.

Hasta ahora se pensaba que la educación se reducía y limitaba a enseñar las diversas ciencias. Con ello prepara el conocimiento a base de una rica información que había que memorizar y demostrar que se había asimilado, pasando los exámenes. Cuando mucho se ha sometido a los alumnos a la disciplina y obediencia del buen comportamiento y el cumplimiento de las tareas, a base de castigos, bajas calificaciones y expulsiones.

Pero aún no se introduce, en los planes de estudio, la importancia de educar en el adecuado manejo de los impulsos y de los afectos, para que éstos no generen estériles conflictos con la razón y actuemos sin pensar las consecuencias y, sobre todo, cuidando los elevados valores de nuestra civilización.

Cómo bien reflexiona E. Morin “hay una relación inestable, permutante, rotativa, entre la razón, los afectos y los impulsos. La racionalidad no dispone pues del poder supremo; es una instancia que compite y se opone a las otras instancias de una triada inseparable; es frágil: puede ser dominada, sumergida, incluso esclavizada por la afectividad y la impulsividad.”

El miedo, el enojo, los apegos, las adicciones y muchas calamidades emocionales siguen perturbando a la razón humana, hasta el punto de justificarla como un estilo de vida, en donde la codicia, los deseos de superioridad, conquista y explotación se acompañan de un mundo frívolo y consumista. Una subcultura que no deja espacio a que la razón reine con los valores de la cultura y de las ciencias. Pues aún encontramos un mundo bañado de sangre, con persecuciones y guerras que fomentan destruir cualquier tipo de vida y hasta el planeta mismo en aras del enriquecimiento y el poder individual y egoísta.

La educación debe de asumir su importante papel formativo y transformador, también cultivando el conocimiento preciso de los afectos, impulsos y emociones para que cada alumno sea dueño y señor de sí mismo conquistando una mayor estabilidad, paz y armonía en su interior y pueda desarrollar su inteligencia creadora, sin las perturbaciones emocionales que aún azotan a la humanidad.
 

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