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Sábado, 15 de Diciembre 2018

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Se la están guardando

Por: Pablo Latapí

Se la están guardando

Se la están guardando


López Obrador sigue navegando en las aguas de la tolerancia y la permisividad que le dan el haber ganado la elección presidencial con un 53% de la votación.

A mes y medio de tomar el poder, y por muchas dudas que vaya generando, vive aún en esa región de gran capital político en la que se le perdona todo.

Sí, todo.

Bien vista, su frase de: “Pues no me casé yo…”, referida a la boda de su cercanísimo colaborador César Yáñez, es equiparable al:  “¿Y yo porqué?”, de Vicente Fox cuando se le preguntó si iba a intervenir en el agudísimo problema que provocó la disputa por la posesión del Canal 40 allá por el ya lejano 2003. En ese entonces, cuando casi cumplía tres años de gobierno, Fox ya se había gastado buena parte de ese capital político, y fue duramente criticado por amplios sectores de la población. Se le agotaba el margen de maniobra para seguir navegando en el mar de la tolerancia.

En el caso de AMLO, la boda de César Yáñez caló, y fuerte, porque los pejelovers están conscientes que la ostentaciónn de Yáñez en la celebración, y la posterior cobertura espectacular en la revista Hola, contraviene el discurso de austeridad del tabasqueño, y manda un mensaje muy torcido a los alineados al equipo de AMLO porque ellos tendrán que comerse completita la supervivencia en la austeridad, siempre con sueldos menores que el jefe, y que en caso de que efectivamente se les olvide o no puedan meter mano a dineros indebidos, pues ni soñando les alcanzarían sus ingresos para pagar una boda como la de Yáñez.

¿Por qué él sí? Se preguntarán. ¿Cómo es que trabajando con y para el paladín de la austeridad ha conseguido los suficientes recursos para pagar esa boda?

Y además, afuera de ese círculo de quienes están alineados con AMLO, está el 47% que no votó por  él.

Y vale la pena recordar que no fue una elección fácil porque desde hace años el mensaje de López Obrador fue de enfrentamiento, de polarización, y se encargó de dividir a la población, de provocar desencuentros de cero tolerancia de unos con los otros y los otros con los unos.

Ese 47% que no votó por AMLO está ahí, expectante, esperando a que los errores (que ya empiezan a ser varios) se conjuguen con la disminución natural de su capital para entonces exhibirlo cada vez más y más.
No es un secreto que se la están guardando.

Pasaremos del escenario actual en que todo lo que hace el tabasqueño es políticamente correcto, al opuesto, donde todo lo que se haga contra él será objeto de críticas y burlas. Lo han vivido todos los presidentes.
Y entonces va a ser muy duro para el equipo en el gobierno, porque para rematar, no se puede hablar de cohesión o uniformidad entre ellos, son como “El Arca de Noé”, hay de todas las “especies” políticas, y entonces aquello se va a convertir para unos en un infierno y para otros en una pachanga

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