Domingo, 16 de Febrero 2020
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Rosa Chávez Cárdenas

Por: Maya Navarro de Lemus

Rosa Chávez Cárdenas

Rosa Chávez Cárdenas

Doctora. Rosa Chávez Cárdenas aborda la falta de disciplina en distintas áreas y la falta de interés de la actual generación.

No todo ha sido favorable

Nací en los años cincuenta, con el privilegio de vivir en el terruño donde nacieron mis padres, el mundo se movía lentamente. Las vacaciones de verano eran muy largas, las disfrutaba en el pueblo de mi abuelo, en el Estado de Jalisco. Llegar era una odisea, la carretera era de terracería.

En tiempo de lluvias el pueblo parecía Venecia, los niños nos divertíamos con una pelota y construyendo barquitos de papel jugando en el arroyo del agua, mientras tomaba su cauce al río, a unas cuadras del jardín principal. Los hogares permanecían de puertas abiertas, los niños vivíamos en libertad, sin miedos, entrabamos a las casas de amigos y parientes. Las familias sembraban las tierras que habían heredado de sus padres, criaban el ganado, con la leche elaboraban quesos para su consumo y para la venta. Los alimentos los preparaban con los productos del campo, todo orgánico. Cuentan con varios recursos terapéuticos, enseñanzas de sus ancestros, para la deshidratación del bebé, acomodan la mollera (la fontanela) Tronar las anginas, masaje en los brazos. El empacho en indigestión y sustos. Masaje con manteca de puerco en la región paralumbar, jalan la piel hasta que se escucha un tronido. La técnica aumenta el peristaltismo por estimulación de las raíces nerviosas que obliga a evacuar casi de inmediato. La mayoría en los pueblos cultivan árboles frutales en el traspatio de su casa; la fruta la conservan en jalea para todo el año, y las semillas para la siguiente cosecha. Durante las fuertes lluvias acostumbran cruces de sal en la puerta, y rezaban con ramas de laurel y romero para mitigar la tormenta, rituales entre paganos y religiosos. El teléfono se encontraba en una caseta y solo lo utilizaban para emergencias. Qué triste, en la era moderna vivimos pegados al celular. La civilización cambió radicalmente, muchos avances tecnológicos. ¿Bueno o malo? depende. Pero, las nuevas generaciones se han perdido de la cultura ancestral, de los rituales y la riqueza de la naturaleza. El progreso tecnológico nos rebasó, es el más espectacular de todos los tiempos, tenemos al alcance de la mano, el conocimiento tan solo con un aparato, pero perdimos socialización. China de estar aislada del mundo, ahora es una de las primeras potencias, casi rebasa a Estados Unidos. Pensamos que con tantos adelantos tecnológicos ya nos habíamos librado de prejuicios y viviríamos una era de paz, derechos humanos, libertad y progreso. Pero qué paradoja, se incrementó la violencia y las adicciones; corremos a toda velocidad, pero en dirección contraria. El tiempo se volvió el peor enemigo, el auto se volvió imprescindible, y hoy en día es una de las principales fuentes de estrés y contaminación. En cuestión de género solo intercambiamos los roles, se empeñan en que hombres y mujeres sigamos como enemigos.

Como dice Amin Maalouf en su obra: El Naufragio de la de civilización. “Parece que vamos a bordo: los países y clases sociales en un trasatlántico como el Titanic y nos vamos a estrellar con una montaña de hielo que además se está derritiendo. Con el calentamiento global, vamos la humanidad entera un naufragio apocalíptico”. La deforestación y los químicos en las agroindustrias impactan al cambio climático, acaban con cadenas alimenticias como las abejas y los insectos que son útiles para la polinización, el 80 por ciento de insectos han fallecido por los insecticidas, que además, son causantes de cáncer. Dependemos de 4 compañías que controlan el 60 por ciento de las semillas del mundo, modifican la genética y obligan a los agricultores a consumirlas, verdadera amenaza para el planeta. Monsanto, por avaricia quiere agricultura sin agricultores, con robots. El 90 por ciento de la soya y el maíz se utiliza para producir combustibles. Necesitamos una toma de consciencia, el alimento del campo es un derecho fundamental, sacar a la gente el campo incrementa las enfermedades. Otro problema vinculado a la naturaleza es la migración. La mitad de la humanidad está hambrienta y la otra enferma de cáncer, diabetes, trastornos mentales, insuficiencia renal y obesidad. Falta disciplina en todas las áreas: laboral, cuidado personal y consciencia ecológica. Cultivemos las semillas del bien ser, el bien hacer y el bien estar, para recibir el bien tener. Lo material bien ganado y merecido.

www.rosachavez.com.mx
Facebook: Tratamiento Integral del Dolor y Dra. Rosa Chávez.

 

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