Domingo, 25 de Octubre 2020

LO ÚLTIMO DE Ideas

Ideas |

Robo de celular a peatón, un botín de 1.1 MDP al día

Twitter: @jnlomeli

Por: Jonathan Lomelí

Robo de celular a peatón, un botín de 1.1 MDP al día

Robo de celular a peatón, un botín de 1.1 MDP al día

«Vete corriendo antes de que te meta un plomazo». Esa orden recibió Eusebio del ladrón la última mañana del 2018 después de despojarlo de dos celulares en el puente peatonal de Avenida Lázaro Cárdenas y Héroes de Nacozari, en Guadalajara. Eusebio cerró ese día, sin saberlo, la estadística de un año sin precedente.

El delito de robo de celular a peatón repuntó de manera exponencial entre 2016 y 2018 en Jalisco. Creció de 671 denuncias a 5 mil 704, según datos de la Fiscalía del Estado –ocho veces más atracos en un trienio, si hemos de confiar en las cifras oficiales–.

Pero si incluimos la cifra negra, calculadora en mano, el año pasado se robaron en realidad 223 celulares al día que representan un botín de 1.1 millones de pesos diarios al ponderar un precio promedio por aparato de cinco mil pesos, un monto estimado que utiliza el Observatorio Nacional Ciudadano.

Este incremento en el robo de celulares también revela otro fenómeno: cada vez en mayor medida un asalto a peatón está orientado a despojar a la víctima concretamente de su celular. Es lógico. Sólo en la Zona Metropolitana de Guadalajara (ZMG) hay un “atractivo” mercado de 3 millones de usuarios de smartphone. De hecho, el segundo mercado más grande en el país después de la Zona Metropolitana del Valle de México.

En pocas palabras, el peatón es la escala más pequeña y vulnerable en la seguridad pública. Por eso, junto con el homicidio doloso, el robo a transeúnte es uno de los delitos que debería concentrar el esfuerzo de las autoridades para reducirlo. Y no sólo a partir del inútil «expansionismo» o «populismo penal» –tipificar nuevos delitos o aumentar las penas– ni de una estrategia exclusivamente policial sino con la creación de una cultura de bloqueo de aparatos, denuncia y reporte para inhibir los atracos.

El panorama no es alentador para este año. Hay un contexto de pérdida de empleo en el país y el Estado que favorece estos delitos que podríamos llamar rutinarios y cometidos mayormente por delincuentes menores.

***

Una lección (no) aprendida

La lección en la Ciudad de México puede ayudarnos a experimentar en cabeza ajena. A mediados de 2018, el Observatorio Nacional Ciudadano advirtió de un repunte inédito en el robo de celular a peatón. El organismo denunció que la Procuraduría capitalina tenía un subregistro del ilícito al contabilizarlo como “Otros robos” cuando la ley obliga a desagregarlo. De esta manera, el gobierno de la Ciudad de México reportaba mes a mes una reducción en el robo a peatón y al mismo tiempo un aumento atípico en el apartado “Otros robos”.

Tras presiones de la sociedad civil y la llegada de Claudia Sheinbaum al gobierno, el delito comenzó a reclasificarse adecuadamente y reveló sus verdaderas dimensiones: entre 2016 y 2018 el fenómeno se había triplicado. Una “epidemia” de casi 859 robos de celulares al día si añadimos la cifra negra –93% de delitos que no se denuncian– y un botín de 4.2 millones de pesos diarios.

Este año finalmente se tomaron medidas para reducir la incidencia tras una iniciativa de Sheinbaum enviada al Legislativo local. La reforma aprobada en la capital, además de elevar la pena de dos a seis años de cárcel para quien cometa este delito con violencia, prohibió la venta de aparatos en tianguis para evitar el mercado negro.

De manera paralela, el gobierno capitalino lanzó la campaña #BloqueaTuCel para desalentar el ilícito. Porque, ¿quién sabe bloquear su celular si se lo roban? Una de las razones por las que resulta tan lucrativo el negocio es porque los delincuentes no enfrentan obstáculos para reusar y revender los aparatos. De ahí que la participación activa de los usuarios es vital para acotar el margen de maniobra de los criminales.

Además el gobierno de la Ciudad de México habilitó no una ni dos sino cinco alternativas para bloquear tu celular si es robado. Sólo es necesario contar con el código IMEI (International Mobile Equipment Identity) que se obtiene al marcar *#06# desde tu teléfono. El capitalino puede reportarlo vía Locatel o mandar un mensaje en Twitter a las cuentas @Claudiashein o @GobCDMX. Una tercera opción es vía la aplicación móvil Alameda Central. También es posible hacerlo a través de la página web bloqueatucel.cdmx.gob.mx o solo con enviar un mensaje de texto desde cualquier celular al 30303.

Este año, el gobierno de la CDMX reporta una baja en la incidencia del ilícito. También ha informado de la detención de varias bandas de robo de celular en el metro y todo indica que logrará reducir el delito.

Hace más de un mes, el gobernador Enrique Alfaro pidió a su Coordinación Estratégica de Seguridad una revisión del modelo de la Ciudad de México para inhibir el robo de celulares. No ha habido noticias del asunto. En el Congreso local, el diputado Javier Romo tiene una propuesta jurídicamente deficiente que busca encarcelar a quienes compren un celular robado, pero no propone mecanismos de bloqueo y denuncia. Sin una estrategia clara y la lucha activa de la sociedad contra este fenómeno, es poco creíble que Jalisco pueda seguir los pasos de la capital.

La pérdida de la ciudad

La urgencia de frenar este ilícito es también porque desemboca en otros delitos como el fraude, la extorsión y el secuestro. Además de que representa el mayor volumen de delitos relacionados con el patrimonio de las personas. De hecho, el asalto a transeúnte en la calle o transporte público es el delito más cometido en la Zona Metropolitana de Guadalajara. Concentran el 21.1% de todos los ilícitos que se cometen en la urbe.

Cuando a un peatón lo despojan de su celular en un asalto pierde algo más que un objeto de valor. Con el aparato, la mayoría de las veces pierde y expone información personal, contactos, un resguardo digital de imágenes y videos. Es más que un simple delito patrimonial. La víctima también pierde parte de su identidad, pero sobre todo, hay una pérdida del espacio público: lo más valioso que tenemos como país democrático.

Un amigo lo resumió así: «Te roban. No sales. Pierdes la ciudad». La frase bien podría resumir también una especie de epitafio al peatón.

Temas

Lee También