La alianza entre Raúl Padilla y Enrique Alfaro estaba destinada a terminar así, a mordidas (de presupuesto). Dos machos alfa no caben en el mismo criadero, terminarán mordiéndose y traicionándose, comenté en este espacio cuando se formó la alianza entre el Grupo Universidad de Padilla y los Tlajomulco Boys de Alfaro. Nada personal, son las lógicas del poder.La alianza política entre estos grupos comenzó a dar señales de debilitamiento desde el segundo año de gobierno y evidenció sus grietas en la elección. No sólo se rompieron los acuerdos en los grandes temas sino también la alianza legislativa. El Grupo Universidad formó su propio partido (una universidad cuyo grupo de control es al mismo tiempo un partido político es, desde donde se vea, un despropósito) y comenzó a hacer la misma jugada política que viene aplicando desde hace años: crea o revive un problema (el nuevo es Iconia) y luego vende la solución.Alfaro buscó refuerzos para esta nueva batalla. No es gratuito que en la mañanera del lunes pasado en Puerto Vallarta el presidente haya lanzado un golpe aparentemente gratuito contra Raúl Padilla, a quien acusó de oponerse al regreso a clases. Lo absurdo y aparentemente gratuito del golpe era sólo la señal de ataque. El segundo golpe lo dio Alfaro, a través de una extraña alianza en el Congreso del Estado, para quitarle presupuesto al Centro Cultural Universitario, particularmente al Museo de Ciencia, para redestinarlo a un nuevo Hospital Civil en Tonalá. Aunque los Hospitales Civiles es un OPD controlado por la Universidad, el mensaje es claro: ahogar financieramente al proyecto personal más importante de Raúl Padilla.Resulta terrible que la víctima del pleito político sea el Museo de Ciencia, un proyecto cuya trascendencia social y científica va más allá de la Universidad de Guadalajara y por supuesto mucho más allá del grupo político universitario. El movimiento es sólo la excusa para golpear políticamente el enemigo. Independientemente de que sea Raúl Padilla el gestor del Centro Cultural Universitario el Museo de Ciencia es una de las grandes apuestas de esta ciudad. Pero para los políticos, que se afecte a la ciudad y a los ciudadanos son sólo daños colaterales en la batalla por el poder. No es cierto que detrás de la decisión esté una disyuntiva entre cultura y salud o entre ciencia y salud, eso es un discurso facilón y por lo demás falso, es sólo un mensaje político.Ya en otras ocasiones los gobernadores se habían aliado con el presidente en turno en las sucesivas batallas para disminuir el peso político de Raúl Padilla. La diferencia en esta ocasión es el presidente que ha mostrado una animadversión más explícita contra los cacicazgos universitarios y a diferencia de otros gobiernos, el combate a esta forma de control de las universidades de los estados sí es parte de la agenda política de López Obrador.El imperio contraataca. Vienen épocas de tensión, negociaciones y, como cada seis años, marchas. Ya en otras ocasiones los gobernadores se habían aliado con el presidente en turno en las sucesivas batallas para disminuir el peso político de Raúl Padilla