Domingo, 25 de Octubre 2020

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Quino, el inmortal

Por: Diego Petersen

Quino, el inmortal

Quino, el inmortal

Murió Joaquín Salvador Lavado Tejón. A él nadie lo conoce. Quien no murió y no morirá nunca es Quino, el extraordinario humorista argentino que se deshizo del cuerpo que lo llevaba de un lado para otro soportando el peso de la fama, la carga de ser el padre de Mafalda.

Quino tuvo una idea genial: ver el mundo de los adultos y de la política desde la perspectiva de los niños. Todo lo demás, que es mucho y extraordinario, es consecuencia de esa genialidad: los niños, desde su inocencia, no hicieron sino evidenciar el absurdo del mundo político y las decisiones cotidianas. Por supuesto que además de la idea genial Quino logró construir personajes entrañables de los que nadie podía evitar identificarse con uno u otro, una panda de chiquillos que, sin dejar de ser niños con nombre propio, de un barrio específico de Buenos Aires, reflejaban a la perfección el mundo que habitaban.

Quino tuvo una idea genial: ver el mundo de los adultos y de la política desde la perspectiva de los niños. Todo lo demás es consecuencia de esa genialidad

Para toda una generación, los que tenemos entre 45 y 75 años, Quino fue nuestra entrada al mundo de la política. Yo, como muchos otros, lo leía cada jueves en la sección de monitos del Excelsior (la ventaja de la suscripción era que te dosificaban y adelantaban los suplementos dominicales). Gracias a Mafalda nos enteramos de los problemas del mundo en microhistorias resueltas entre tres y cinco cuadros, rara vez alguna tira de siete; otros, más escasos aún en los que narraba una historia completa en un cuadro, en una sola escena.

El mundo, la economía, la ONU, la iglesia, la maternidad, la vida de pareja, la libertad (una enana sabia), la burocracia (como se llamaba la tortuga que Mafalda tenía como mascota) dejaban de ser conceptos o instituciones para convertirse en personajes que interactuaban en ese complejo e inteligente mundo infantil que todo lo cuestionaba y desbarataba con preguntas tan simples como demoledoras (- ¿Ginebra es la capital de Suiza? - No, es la capital del fracaso; - El hombre es una animal de costumbres, sentencia Felipito, - ¿Y no será que, de costumbre, el hombre es un animal?, responde Mafalda).

Mafalda apareció publicada por primera vez un 29 de septiembre de 1964. Se publicó todos los días a lo largo de casi 9 años; se despidieron un 25 de junio de 1973 y a partir de entonces Mafalda, Guille, Manolito, Felipito, Susanita, Miguelito, Libertad, los padres de Mafalda, Manolo el Gallego y Burocracia alcanzaron la inmortalidad. Ayer Joaquín dejó de deambular por el mundo para alcanzar a sus personajes en el mundo de los inmortales. 

Gracias, Joaquín, acá nos quedamos con Quino.

diego.petersen@informador.com.mx

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