Jueves, 02 de Diciembre 2021

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Pretencioso y chabacano

Por: Jaime García Elías

Pretencioso y chabacano

Pretencioso y chabacano

Hay que decirlo: aunque “sobre gustos no hay nada escrito”, es incuestionable que, tanto en materia de sabores o colores como en preferencias musicales, hay cosas “de buen gusto”... o “de mal gusto”.

En los programas de la Orquesta Filarmónica de Jalisco (OFJ), y probablemente de todas las orquestas del mundo, siempre ha habido división de opiniones: obras consagradas, calificadas despectivamente por algunos como “caballos de batalla”, y obras metidas a martillazos, que difícilmente vuelven a programarse.

El tercer programa de la Tercera Temporada 2021, presentado la noche del miércoles en el Teatro Degollado, fue un muestrario de estas últimas. Hubo aplausos, por supuesto; los hubo, incluso, espontáneos, antes de que alguna de las obras concluyera. Sin embargo, si alguna vez vuelven a presentarse, todas las obras incluidas esta vez lo harán, si bien les va, como complemento de un programa más balanceado.

Abrió, en estreno mundial, la “Marcha Trigarante de los 200 Años”, de la joven compositora mexicana Cristina García Islas. Su “Marcha...” pretende aludir al bicentenario de la entrada del Ejército Trigarante a la Ciudad de México, en la consumación de la Independencia. Pretensioso el pretexto, pues, aunque -reiterémoslo: “hay que decirlo”- fallida en la ejecución por ser una obra estridente, pero incapaz de comunicar ninguna emoción, por más brincos de chapulín que diera Jesús Medina Villarreal en el podium.

“Papalotes”, de Gabriela Ortiz, autora de tres óperas -escasamente difundidas- sobre temas políticos, salvo la mejor opinión de quien más sepa y mejor entienda de estos asuntos, dejó constancia de pocas ideas, ninguna de las cuales memorable (es decir, digna de quedarse en la memoria del oyente).

De Alberto Ginastera (1916-1983), compositor argentino que en sendos arrebatos de autocrítica destruyó muchas de sus partituras, sobrevivieron, por misteriosas razones, sus “Variaciones Concertantes”, correspondientes a la segunda época de su producción: el “nacionalismo subjetivo” (whatever that means). De ellas sobresalen un dúo de arpa y cello, y solos de viola, violín y contrabajo, de belleza inversamente proporcional al notable grado de dificultad.

Del “Divertimento”, de Jacques Ibert, resultaron reconocibles las referencias, deliberadamente caricaturescas -o sea, grotescas- a la Marcha Nupcial, de Mendelssohn, y al Danubio Azul, de Johann Strauss.

Los tres Ragtimes (“Easy Winners”, “Maple Leaf Rag” y “The Ragtime Dance”), con ritmo contagioso y melodías pegajosas -que no por ello dignos de ser considerados de concierto- cerraron la función, a repetirse este domingo, en la misma sala, a partir de las 12:30 horas.

jagelias@gmail.com

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