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Lunes, 18 de Febrero 2019

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¿Por qué las startups, por qué ahora?

Por: Cindy Blanco

¿Por qué las startups, por qué ahora?

¿Por qué las startups, por qué ahora?

“En mi última compañía logramos escalar nuestro producto más rápido de lo que jamás hubiéramos pensado, hasta el punto que nos hicieron una oferta de compra y vendimos la empresa”, platicaba durante la comida el Chief Technology Officer (CTO) de una empresa de tecnología proveniente de Phoenix, la cual estaba visitando Guadalajara hace un par de días para abrir operaciones de ingeniería en la ciudad.

“En mi última compañía” es una frase que escucho el 99.9% de las veces que estoy tratando con directivos y fundadores de startups americanas. Lo notable es que, independientemente del puesto que tenga mi contraparte dentro de la empresa con la que esté tratando, una gran mayoría de las veces hacen alusión a sus experiencias previas “con sus últimas compañías”. Es tan común como si hablaran de sus últimas vacaciones de navidad.

Sin caer en el malinchismo, yo me pregunto, ¿cuántas veces escuchamos esta frase entre las personas en edad productiva en México?. La realidad es que nuestra economía está compuesta principalmente por pequeñas y medianas empresas. Según Forbes, cuatro millones de pymes generaron 72% del empleo en el país y 52% del Producto Interno Bruto (PIB) en el 2017. Si observamos aún más de cerca, un significativo porcentaje de estas pymes son negocios familiares.

¿Cuál es el punto? es sencillo. Las pymes son sin lugar a duda grandes impulsores de la economía, generadores de empleo y de desarrollo económico. Son fundamentales en economías en desarrollo como México. Sin embargo, la diferencia está en que las pymes, al contrario de un número importante de startups locales e internacionales creciendo de forma exitosa en el país, es que generalmente no suelen tener una cultura que promueve el riesgo, el fracaso, la meritocracia y el “ownership” entre sus colaboradores. Pocas distribuyen acciones de la empresa entre sus empleados, pocas crecen de forma exponencial durante un periodo corto de tiempo, y pocas han sido casos de éxito adquiridos por otras empresas mayores o “semilleros” de empleados que abandonan la empresa para emprender otra compañía.

El punto no es descalificar a las pymes y sobrevalorar el modelo de las startups. Se trata de entender la profunda importancia y el potencial de formar un círculo virtuoso y dinámico en el país desde un ecosistema robusto de startups.

Tomemos a Silicon Valley como una referencia: Emprendedores exitosos se han transformado en inversionistas y mentores, los empleados de sus empresas se han convertido en una nueva generación de emprendedores prometedores. Finalmente, cada venta (exit) de una startup se ha convertido en un factor de multiplicación de riqueza, la cual no está solo concentrada en los fundadores de la empresa, sino entre sus empleados, sus inversionistas y su ciudad.

El modelo anterior es la clave para entender por qué es tan común escuchar hablar de “mi última empresa”. Las personas en ecosistemas maduros han estado expuestos por años a un número importante de startups creciendo de forma exponencial. Las startups se transformaron en el lugar ideal donde aprendieron del mundo real y después emprendieron, comenzando una y otra vez el ciclo, con un efecto multiplicador. Si me preguntas, es por eso que hoy las startups tienen más importancia que nunca.

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