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Jueves, 20 de Septiembre 2018

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Otras lecturas del año

Por: Antonio Ortuño

Otras lecturas del año

Otras lecturas del año

Hace un par de semanas, como parte de una tradición de este espacio, anoté los títulos de los libros de narrativa, editados en nuestro país, que más me habían agradado en el año por terminar. Estos listados suelen tener unas pocas consecuencias: que algunos lectores sientan curiosidad por los textos enumerados; que ciertos autores compartan la columna en sus redes; que algunos otros sientan que un listado, cualquiera, es una brasa que les quema las entrañas y manden un mensaje pero deseando una mala navidad para quien esto escribe; pocas cosas más. 

Como este es un espacio que se pensó para servicio con los lectores (y se agradecen sus continuos mensajes y correos sobre los temas abordados), dejaremos de lado el pantanoso terreno de las ediciones nacionales y nos asomaremos a lo publicado fuera del país, aunque en nuestro idioma. Se ha optado por dar preferencia a títulos que puedan, al menos potencialmente, ser encontrados en librerías mexicanas o en la red: hay libros maravillosos publicados por sellos pequeñitos, sí, pero si no hay modo de conseguirlos, su referencia a veces es más un dolor de cabeza que una alegría. Este listado, se entiende, refleja solamente el punto de vista personal del autor de esta columna, y no trata de ser un canon inapelable. 

Algunas de las obras de narrativa escritas en español y publicadas fuera de México que este columnista más disfrutó en 2017: “La dimensión desconocida”, de la chilena Nona Fernández (Random, Santiago), quien fue elegida ganadora del premio Sor Juana que concede la FIL cada año; “El diablo de las provincias”, del colombiano Juan Cárdenas, publicada por el sello español Periférica; “La uruguaya”, del argentino Pedro Mairal, editado en España por el sello Libros del Asteroide (una novela que ha conseguido un enorme consenso crítico en el año, y con razón); “Literatura universal”, del español Sabino Méndez (letrista y colaborador de ese clásico del roncanrol en castellano llamado Loquillo), publicada por Anagrama; la sobria y cruda “Resort”, del vasco Juan Carlos Márquez, bajo el sello de Salto de Página; la muy divertida “Clavícula”, de la madrileña Marta Sanz (Anagrama); la memorialista “Orgullosamente solos”, del peruano José Carlos Yrigoyen, publicada en Lima por Random House, misma editorial que puso en circulación los estupendos cuentos de “Qué tengo de malo”, de María José Caro; la intensa “Dejarás la tierra”, de peruano Renato Cisneros (Planeta, Lima); la satírica “Cinta negra”, de nuestro compatriota Eduardo Rabasa, publicada en la península ibérica por el sello Pepitas de Calabaza (que, por cierto, también puso en circulación este año “Conjunto vacío”, de Verónica Gerber, un texto notable que en México publicó Almadía el pasado 2016 y que ya se comentó aquí); los relatos urbanos de “Niños héroes”, del chileno Diego Zúñiga (Random, Santiago). Y tampoco pueden olvidarse los cuentos de “El estado natural de las cosas” (Caballo de Troya, Barcelona), del español Alejandro Morellón, libro que ganó el premio García Márquez de 2017. 

En fin: ojalá que el curioso lector pueda hacerse con algunos de estos libros y que los disfrute.
 

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