Nos contaron una historia de terror. Policías de Guadalajara denunciaron a sus propios compañeros de la Guardia Nacional y de la Policía estatal por extorsión.Resulta que seis efectivos de la Guardia y un agente estatal, integrantes de las Bases Operativas Institucionales (Bois), detuvieron a un joven en el Centro de Guadalajara. En tanto, dos uniformados tapatíos, sus compañeros, entraron a una tienda de conveniencia.Transcurrida la “báscula” al sospechoso, en la Colonia Americana, los agentes federales y el estatal le avisaron a los municipales: “Nos toca de a mil 100 por cabeza”.El dinero lo obtuvieron, presumiblemente, a cambio de dejar libre al detenido que realizaba una actividad ilícita (¿narcomenudeo?).Los policías tapatíos decidieron denunciar a sus propios compañeros. Ojalá se indague y sancione a los responsables si en verdad hubo una irregularidad. Porque si no, éste será un ejemplo más del “chilaquil” improvisado en que hemos convertido la seguridad pública.***Vaya ventaneada les puso el diputado Óscar Herrera a algunos de sus compañeros que intentaron acceder a una beca para estudiar un posgrado y patrocinada por el Congreso estatal.El presidente de la Comisión de Administración aseguró que el panista Gustavo Macías, la emecista Priscila Franco y Gerardo Quirino Velázquez, del PRD, se apuntaron para acceder al apoyo del 75% de la colegiatura.Luego de la balconeada, los tres señalados negaron que hayan pretendido recibir el subsidio y coincidieron en que el diputado Herrera tuvo un lapsus y se confundió.En pasillos del Legislativo ya se anticipaba que el Congreso tendría su versión de becas para “ninis”.