Martes, 26 de Octubre 2021

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México y la crisis forense

Por: José Ignacio Rasso Ibarra

México y la crisis forense

México y la crisis forense

Imagina un país donde existen más de 90 mil desaparecidos, donde las morgues están rebasadas, donde puedes encontrar restos humanos en un paseo por el campo, donde se necesita crear un banco nacional de datos genéticos para etiquetar los muertos con al menos un nombre.

Un país donde existen embotellamientos de cuerpos no identificados. Donde según lo señalado por el gobierno mexicano se tienen alrededor de 49 mil desaparecidos reportados de diciembre del 2018 a junio del 2021. Casi 1,600 desaparecidos por mes en este periodo. Más de 21 mil no han sido localizados.

Un país donde según datos de Quinto Elemento Lab, al menos 27 mil cuerpos sin identificar fueron sepultados en fosas comunes. Un país donde los cuerpos son tirados aleatoriamente o desintegrados en ácido. Un país donde alrededor de 2 mil 600 especialistas no pudieron identificar el sexo de uno de cada tres casos.

Un país donde 300 familiares del colectivo Solecito en Veracruz denuncian que la cifra real es más cercana a medio millón de desapariciones. Un país donde la presidenta de las Madres Buscadoras de Sonora inicia una huelga de hambre porque dice que la fiscalía de desaparecidos no la atiende y está amenazada de muerte.

Un país donde según el reportaje de Quinto Elemento Lab publicado en noviembre del dos mil veinte, una retroexcavadora utilizada por el Estado entre el 2011 y 2012, desmembró a 383 cadáveres al tratar de sacarlos de “fosas clandestinas en casas sin habitar, predios ejidales y lotes abandonados”. Imposibilitando su identificación. 

Un país donde los narcotraficantes caminan impunemente. Donde mueren 100 personas al día de forma violenta. Donde las cifras se acumulan, se amontonan y anestesian nuestra empatía. Un país donde según datos del INEGI estamos estacionados en una tasa de 29 homicidios por cada 100,000 habitantes. Un país donde 43 normalistas desaparecidos en Ayotzinapa, el 26 de septiembre del 2014, son tan solo la punta del iceberg.

En ese país, el presidente quiere conformar un cuerpo especial de la Guardia Nacional para recuperar piezas arqueológicas robadas, la Cámara de Diputados le ofrece un homenaje luctuoso al Che Guevara, la Fiscalía General de la República denuncia penalmente de delincuencia organizada a 31 científicos y la discusión pública toma posiciones extremas de quitar a Cristóbal Colón o poner una nueva escultura en Paseo de la Reforma.

En ese mismo país de contradicciones que lastiman, quiero imaginar un México donde las intenciones del subsecretario de Derechos humanos, población y migración, Alejandro Encinas, se traduzcan en resultados que ayuden a que los familiares de las víctimas y los desaparecidos encuentren un poco de paz en el infierno en que nos hemos convertido.

@JoseiRasso 

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