Domingo, 12 de Octubre 2025

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Luto por una burla más del narco a la 4T

Por: Jaime Barrera

Luto por una burla más del narco a la 4T

Luto por una burla más del narco a la 4T

Como ya se ha hecho costumbre en el año y medio que va del gobierno de la autollamada cuarta transformación, al Presidente Andrés Manuel López Obrador le gusta aprovechar su rueda de prensa mañanera para hablar largo y tendido, además de p-a-u-s-a-d-o, de cualquier tema, más de los que a él le interesa colocar en la agenda pública, como fue en su momento el huachicol, el avión presidencial y recientemente la BOA, por señalar sólo algunos.

De los grandes problemas que aquejan al país, como el nulo crecimiento económico, la inseguridad pública y el coronavirus, prefiere designar voceros. A él no le gusta dar ni hablar de malas noticias.

En el caso del grave problema del narcotráfico, cuyo poder corruptor y de fuego crece cada día en nuestro país, ni siquiera vocero hay. Es un tema que parece querer ignorar y que le cuesta mucho mencionar por su nombre. A los capos y sus mafias no los tocó ni con el pétalo de una palabra en su toma de posesión. No lo hizo siquiera luego del “culiacanazo” del 17 de octubre pasado, que su gobierno permitió que las fuerzas armadas se doblaran ante las milicias del cártel de Sinaloa, que las sometieron hasta que liberaron a Ovidio Guzmán, hijo de Joaquín “El Chapo” Guzmán, al que habían capturado momentos antes. Ni cuando le reprocharon que haya saludado a la mamá de este personaje en Badiraguato, episodio que por cierto le fue reclamado por madres de desaparecidos de Veracruz esta semana. La primera y timidísima referencia a la “delincuencia organizada” vino apenas en abril pasado, cuando lejos de sus enérgicas y continuas condenas a los “conservadores”, sólo les advirtió a los capos que andaban repartiendo despensas, con el pretexto de la pandemia del coronavirus, que dejaran sus “balandronadas… que no vengan a pensar que con una limosna ya están perdonados”, les dijo.

Esa más que comedida y medrosa actitud ante los crímenes de las mafias se volvió a repetir ayer que se refirió a otro abierto y cobarde desafío del narco al Estado mexicano, como lo fue el asesinato del juez federal anticrimen de Colima, Uriel Villegas, y de su esposa Verónica Barajas, a los que ultimaron sicarios delante de sus hijos, de tres y siete años, y de su trabajadora doméstica.

Se quedó en expresar su “profundo pésame” a los familiares por ese “crimen atroz, condenable”, pero nada concreto a la demanda del presidente del Poder Judicial, que hizo ayer desde la SCJN, de brindar seguridad a los juzgadores honestos que no se someten a los sobornos ni amenazas del crimen, más allá de ir al lugar común de que se actuará en conjunto para “castigar a los responsables” y “seguir enfrentando a la delincuencia”.

Lo dicho, de nada sirve esta breve retórica si no viene acompañada de una política clara y decidida contra el narco que no ha existido hasta hoy en el gobierno de la 4T, pese a las humillaciones que cada vez más frecuentemente le aplican las mafias con una completa impunidad que pareciera rayar en la complicidad. 

jbarrera4r@gmail.com

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