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Viernes, 25 de Mayo 2018

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La “Cobra” Mendoza, el rey Midas del pugilismo

Por: José Rodolfo Castro

La “Cobra” Mendoza, el rey Midas del pugilismo

La “Cobra” Mendoza, el rey Midas del pugilismo

“La principal cualidad para que llegue un boxeador profesional a campeón del mundo es el espíritu de sacrificio. Para llegar a campeón del mundo, sólo lo hará el boxeador que es capaz de sacrificar 10 años de su vida, sin fiestas, sin exceso de ninguna especie, sin vicios de ninguna especie, con una dieta adecuada para su mejor rendimiento, y con un entrenamiento diario y constante, con el deseo de llegar a ser alguien los 10 años cuando menos”. Lo dijo Rafael la “Cobra” Mendoza Realpozo, quien falleció la madrugada del  jueves en Guadalajara a la edad de 80 años.

Nacido en Mérida, Yucatán el 20 de abril de 1937, llega a Guadalajara para residir a partir de 1986. Asesor internacional de boxeadores profesionales, y reconocido mundialmente como experto en la materia, llevó a campeones del mundo a una prestigiosa lista: Ricardo Arredondo, “Chango” Carmona,  Miguel Canto, Alexis Argüello, Romeo Anaya, Rafael Herrera, “Pipino” Cuevas, Pedro Flores, “Chiquita” González, Gilberto Román, Daniel Zaragoza, Víctor Rabanales, Melchor Cob, Jorge Vaca, “Chatito” Jáuregui, Antonio Gómez, Enrique “Maravilla” Pinder, Óscar “Chololo” Larios. Construyó la carrera de Saúl “Canelo” Alvarez, lo presentó a Televisa y con Óscar de la Hoya.

Lo apodaron la “Cobra” desde su época de preparatoriano en la Ciudad de México, “por ser un hijo de pu…, por no dejarme de nadie, por brincarle a cualquiera”. Confió que su ojo clínico para descubrir al diamante en bruto que sería titular del mundo también debía reunir otras cualidades además de la principal, el espíritu guerrero.

Del “Canelo” llegó a confiar cuando asesoraba a José “Chepo” Reynoso. “Está entregando más a la disciplina del boxeo, empieza ya a comprender y a sacrificarse, tiene cualidades básicas, tiene mucho deseo de triunfo, muchas ganas de llegar, tiene velocidad natural, tiene buenos reflejos, buena técnica defensiva, la mejor que existe en el boxeo, esquiva a base de cintura y cuerpo, y su ataque se basa en contragolpes, y es una arma definitiva dentro del boxeo.

“Le falta mover más la cabeza y el torso, boxear más de la cintura para abajo, boxear con las piernas, sincronizar movimientos de torax y extremidades e ir madurando poco a poco y puliendo sus conocimientos, puliendo muchos defectos corrigiéndolos, como es natural en todos los que comienzan, ojalá no nos desesperemos para que pueda llegar a tiempo, no antes lanzarlo ni emocionarse con sus logros, porque ahí se puede perder la cabeza, y la fama es el enemigo más grande”.

Así acumuló sus conocimientos para descubrir a futuros campeones del mundo.

La “Cobra” inicia su relación con el boxeo a los 10 años de edad; su ilusión era que su papá lo llevara a ver la lucha libre al cine Teatro Yucateco, “pero ese día no había lucha libre, sino boxeo, así inició mi afición”.

Empezó a coleccionar fotos, ir a entrenamientos, y a seguir estudiando y a tomar clases de boxeo en la preparatoria número uno de la Ciudad de México.

Ahí conoció a aficionados al box como Víctor Cota. “Es un historiador muy importante del boxeo a nivel mundial, y en Mérida conocí a otro historiador y narrador de peleas, Eduardo Amer”.

Un grupo de amigos que sólo hablaban de boxeo, con intercambio de ideas. “Veíamos noticiarios en el cine, no había los adelantos de hoy, había pequeñas colecciones de películas de 8 milímetros marca Castle. Duraban 6 minutos. Así fuimos viendo a muchos peleadores de esa época.

“Y así fui aprendiendo boxeo, diferente técnicas, leyendo libros, de records, historias, biografías, va uno diario a los gimnasios a ver a los boxeadores de la actualidad entrenar, rutina diaria de todos los días.

“Y así se va haciendo uno conocedor del deporte o la disciplina que le interesa. Llegaron peleadores a México como  ‘Relámpago’ Lightdurn, de Belice, peleaba de perfil, y trajeron estilo de boxeo que no era frecuente en México, y los norteños (de México), llegaban con su estilo (a Ciudad de México); el californiano con otra manera de boxear, y así uno se va dando cuenta de sus estilos, y va aprendiendo.

“Así se acumulan los conocimientos, se da la experiencia y uno aprende a distinguir de quién puede y quién puede menos, entonces uno va normando su criterio: quién pega, quién es bravo, éste es cobarde, éste es más responsable, y así infinidad de pequeños detalles que forman el mundo del boxeo, muchos de ellos llevan al éxito y muchos al fracaso”.

Y por ahí estaré atisbando

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