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Sábado, 20 de Octubre 2018
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“Exilio”, en el Teatro Experimental

Por: Iván González Vega

“Exilio”, en el Teatro Experimental

“Exilio”, en el Teatro Experimental

Es muy difícil calificar una obra de teatro en su conjunto desde la experiencia de un espectador: en nuestro rico y diverso teatro de arte, el público tiene que navegar entre los muchos intereses de los artistas: las tendencias y corrientes que investigan o nomás rozan en sus trabajos, por ejemplo, alimentan una verdadera babel en nuestros escenarios.

Grupos jóvenes como Paralelo Teatro, sin embargo, se han entercado en hacer exploraciones que muestren su progreso trabajo por trabajo. En montajes como “Graffiti” (2013), “Knockout” (2016) y “La niña de las caricaturas” (2017) este combo ha insistido en combinar la danza contemporánea, el teatro y más disciplinas físicas con la intención de “cuestionar el movimiento” (según uno de sus integrantes, Alejandro Rodríguez).

Aunque está por verse si tal cuestionamiento producirá respuestas o hipótesis siquiera, lo cierto es que Paralelo muestra su mejor carta con su trabajo más reciente, “Exilio”, que acaba de estrenar en el Teatro Experimental de Jalisco y se presenta hasta el 18 de marzo: sábados a las 20:00 horas y domingos a las 18:00 horas (adolescentes y adultos). Como todo hay que decirlo, digámoslo ya: “Exilio” acusa una muy débil dramaturgia, aunque la compensa la automática simpatía de su tema.

“Exilio” presenta las historias de cuatro personas que se fueron de viaje y no volvieron a sus lugares de origen, o volvieron transformadas. En donde el trabajo de Paralelo tiene mejores resultados no es en su retórica, sino en su discurso físico: el esfuerzo de grupo por convertir la expresión corporal en un diálogo acerca de cómo se siente estar perdido, extrañar la patria, aceptar la falta de raíces.

En los cuerpos de sus cuatro intérpretes, y en un afortunado trabajo por enmarcarlos en una plástica sugestiva —luces que dibujan constelaciones, baterías de cocina que recuerdan el amor perdido—, Paralelo narra historias con claridad y con energía. En la función de estreno (y aunque, como se acostumbra, hubiera muchos amigos), el público pareció absorto en el trabajo de José Jaime Argote, Laura Cruz, Ana Paula Uruñuela y Miguel Vázquez, asombroso en momentos por su naturaleza casi gimnástica, pero sobre todo por el poder del movimiento para contar anécdotas y expresar sensaciones. La música en vivo de Noé Castro, otro habitual del grupo, termina por delinear este montaje, que parece casi planeado para generar una atmósfera. El resultado es un trabajo interesante para público experto, pero también para el que solo busca divertirse un rato. Montajes muy aplaudidos del año pasado insistían en un discurso dirigido a otros teatreros; “Exilio”, sin duda, supera ese egoísta escollo.

¿Logró ya Paralelo Teatro hallar su estilo, su estética, su “poética”? Sin menoscabo de la respuesta, ojalá que siga buscando. Pero “Exilio” sí que muestra constancia, claridad y, sobre todo, conciencia del público.

agoragdl.com.mx

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