Domingo, 05 de Julio 2020
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Examinar la ciudad

Por: Juan Palomar

Examinar la ciudad

Examinar la ciudad

Para todos resulta un acontecimiento inédito la obligada pausa en tantas actividades de la ciudad. Por lo mismo, existe ahora la posibilidad de analizar los muy variados esquemas y planteamientos mediante los que ha sido organizada la vida urbana. Y de ese análisis se podrá derivar mejoras, ajustes, puestas al día.

La urbe es un complejo mecanismo, un organismo que involucra para su funcionamiento variados insumos y satisfactores que la convierten en un ámbito con mayor o menor grado de idoneidad para sus habitantes.

Para alcanzar esa idoneidad ha sido necesario, por más de cuatro siglos y medio, administrar el territorio y ordenar sus usos de manera que existiera una compatibilidad general dentro de los ámbitos ya desarrollados y una adecuada provisión para los requerimientos futuros.

La manera como el espacio urbano es concebido y administrado parte de esquemas históricos a los que luego fueron imponiéndose otras concepciones de la ciudad deseable. En estas concepciones es indispensable nombrar al factor económico como el agente definitorio, aun por encima de factores básicos para el bienestar general como, por ejemplo, la provisión de áreas verdes dentro de la trama urbana. 

La pausa en muchas actividades citadinas puede traer, por ejemplo, la reflexión sobre la muy notable holgura espacial en muchas vialidades. Aunque es lógico pensar que, una vez pasada la pandemia, el tráfico recuperará sus caudales anteriores, ya queda la constancia de que es posible vivir ordenadamente con un mucho menor parque vehicular.

La movilidad es un asunto central. La inercia con la que han ido, a través del tiempo, superponiéndose vehículos y redes de transporte público se ve ahora detenida casi de cuajo. Se ha ido respondiendo a esa demanda de manera casuística, adaptando como mejor se ha podido a las vialidades, y con el tráfico automotor como protagonista privilegiado. De nuevo, tenemos ante nosotros la oportunidad de hacer una muy provechosa reflexión práctica.

Una reflexión que va más allá: ¿Qué tantos de nuestros desplazamientos, generados por distintos factores, pueden ser examinados y reorganizados? Tal vez estemos ante un umbral distinto respecto a la manera misma de habitar la ciudad. Igual se podría hablar de hábitos de consumo, de usos de agua, electricidad, etcétera. Es posible examinar ahora nuestra manera de habitar y reproducir la urbe. Qué es lo que realmente necesitaremos ante un futuro distinto.

jpalomar@informador.com.mx

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