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Sábado, 17 de Noviembre 2018

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“Esplendores”… ma non troppo

Por: Jaime García Elías

“Esplendores”… ma non troppo

“Esplendores”… ma non troppo

Quizá el mayor acierto en la confección del segundo programa de la Tercera Temporada 2017, bajo el rubro “Festival de la Voz”, de la Orquesta Filarmónica de Jalisco (OFJ), la noche del jueves en el Teatro Degollado, fue incluir arias y dúos operísticos y pasajes orquestales poco trillados, y resistir a la tentación de abusar de los “caballos de batalla”, que los hay en cantidades industriales.

El dueto de Micaela y Don José, del acto primero, y el aria de Micaela, del tercero, de Carmen, de Bizet; el Aria del Espejo, de Thais, de Massenet, y la escena de la carta, de Eugene Onegin, de Tchaikowsky, incorporaron aire fresco porque se programan con mucha menos frecuencia que la sucesión de arias (“Che gélida manina” y “Mi chiamano Mimi”) y el dúo del primer acto de La Bohemia, de Puccini, o Vesti la Giubba, de Payasos, de Leoncavallo; el aria de  Turiddu, de Cavalleria Rusticana, de Mascagni, o el Nessun Dorma, de Turandot, de Puccini, incluidos también –a la voz de “al cliente, lo que pida”– en el mismo programa.

Habría sido el frío de la noche; habría sido el modesto cartel de los solistas (la soprano Lauren Michelle y el tenor Lorenzo Decaro); el caso es que la entrada se quedó por debajo de las expectativas y de la tradición en “galas” similares que se han montado desde que se abandonó la tradición de poner ópera al menos una vez al año.

Impecable en la obertura de I Vespri Siciliani, de Verdi; de Donna Diana, de Reznicek, y el Intermezzo de Manon Lescaut, de Puccini, que se alternaron con los solistas, la OFJ, dirigida por su titular, Marco Parisotto, pecó por exceso de decibeles, en detrimento de Decaro, sobre todo, porque lo aplastó en los agudos más lucidores de “Che gelida manina” (“Ah, tu sol comandi…”) y “Nessun dorma” (el heroico tercer “vinceró” final).

Excelente en volumen y desenvoltura escénica –en el aria de Tatiana, principalmente–, Lauren Michelle aportó los momentos más operáticos de la velada al bordar filados (esos pasajes en que el torrente de la voz se transforma en un hilo apenas audible, salido más del alma que de la garganta) sedeños, exquisitos: caricia para el oído.

El programa, como de costumbre, se repite este domingo, en el mismo escenario, a partir de las 18:00 horas.

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