Jueves, 04 de Junio 2020
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El reto de las pruebas rápidas

Por: Jaime Barrera

El reto de las pruebas rápidas

El reto de las pruebas rápidas

Sin duda es una buena noticia que finalmente el gobierno federal y los gobiernos estatales hayan llegado a un acuerdo en el tema de las pruebas rápidas para la detección del COVID-19, especialmente para Jalisco, luego de los fuertes reclamos que sobre el tema hizo el gobernador Enrique Alfaro en contra de Hugo López-Gatell, el subsecretario de Salud al que culpaba de impedir el uso de estos test, y al que incluso señaló de poder incurrir en el delito de “traición a la Patria” si se descubría que su oposición a la aplicación de estas pruebas era “para cuidar la estadística”, en una clara alusión a la posibilidad de que se estuvieran ocultando o maquillando cifras del número de enfermos por este nuevo virus.

Ambos tenían parte de razón. El gobernador al plantear la necesidad de aplicar un mayor número de pruebas para dimensionar el verdadero tamaño de la pandemia de coronavirus en México, ya que si bien el índice de casos, de muertes y su crecimiento ha sido menor que en otros países, también es cierto que nuestro país está en el último lugar en el número de pruebas aplicadas por cada millón de habitantes. Pero también el subsecretario López-Gatell acertaba al señalar que las pruebas rápidas no se aplicaban porque no había ninguna autoridad sanitaria que garantizara al cien por ciento que esos test fueran confiables.

De hecho la propia FDA (Food and Drug Administration) advierte que esas pruebas rápidas no tienen su aval completo, sino una “Autorización de Uso de Emergencia”, porque está comprobado que han dado registros de “falsos positivos” o de “falsos negativos”, lo que termina provocando que los gobiernos deban hacer las pruebas de laboratorio.

Por eso será muy importante estar pendiente de la evaluación y los resultados que le entregue el Instituto de Diagnóstico y Referencia Epidemiológicos (InDRE) a la Comisión Federal para la Protección contra Riesgos Sanitarios (Cofepris), del análisis que hará a las pruebas moleculares para confirmar su grado de confiabilidad.

Luego de esta revisión será cuando el gobierno federal expida el permiso para que los gobiernos estatales puedan adquirirlas e introducirlas al país.

Lo ideal sería que se compruebe un buen porcentaje de confiabilidad y que su aplicación realmente nos permita la detección oportuna de los casos de coronavirus, sobre todo de los portadores asintomáticos, para su pronto aislamiento que contribuya a disminuir la propagación de los contagios.

Pero también si se comprueba que estas pruebas rápidas siguen siendo un volado y no dan certeza, lo mejor será prescindir de ellas y encauzar nuestros magros presupuestos a la obtención de un mayor número de pruebas de laboratorio, que son infalibles, para su inmediata aplicación. Esa decisión es el reto de las pruebas rápidas.

jbarrera4r@gmail.com

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