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Miércoles, 18 de Septiembre 2019
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Ejecuciones al “estilo Jalisco”

Por: Jaime Barrera

Ejecuciones al “estilo Jalisco”

Ejecuciones al “estilo Jalisco”

Era la primera mitad de la década de los noventas del siglo pasado y la Zona Metropolitana de Guadalajara vivía su primera gran crisis de violencia generada por el ajuste de cuentas entre grupos de la delincuencia organizada, que se habían instalado más de una década antes en la ciudad, ya que encontraron las complicidades necesarias en la clase policial, política, gubernamental y empresarial para infiltrarse y colocarse entre las clases altas de la sociedad tapatía, donde lavaban millonarias sumas de sus ilícitas ganancias.

De la existencia y operación en Guadalajara de los líderes de los más importantes cárteles de la droga se supo popularmente desde 1985, luego del escándalo mundial que significó el secuestro y muerte del agente de la DEA, Enrique Camarena Salazar, y el piloto Alfredo Zavala Avelar, quienes desde 1981 empezaron a investigar al naciente cártel de Guadalajara, cuando aquí muchos hacían negocios con ellos y tenían compradas a autoridades y policías para mantener en silencio sus tropelías. Estados Unidos atribuyó estos asesinatos a los sinaloenses que dirigían aquí la nueva organización criminal: Miguel Ángel Félix Gallardo, Ernesto Fonseca Carrillo y Rafael Caro Quintero (todos vivos, el primero preso en Puente Grande y los otros dos descarcelados), armó la “Operación Leyenda” y presionó al gobierno mexicano hasta que se logró su detención y la de algunos de sus cómplices políticos y policiales.

Nada cambió en realidad y el cártel de Guadalajara encontró nuevamente las condiciones para reconstruirse, hasta que sus divisiones internas afloraron en una balacera en el aeropuerto de Guadalajara en 1993, en la que murió el cardenal Juan Jesús Posadas Ocampo y siete personas más, según la versión oficial, en un fuego cruzado entre la banda de los Arellano Félix y de Joaquín “El Chapo” Guzmán.

Fue cuando vino toda una serie de vendettas entre ambos grupos que llenaron de sangre las calles de la metrópoli tapatía. Guadalajara estaba en las primeras planas de todo el país por sus balaceras y ejecuciones. Y cuando eso sucedía en otras partes de la República, se decía que había ocurrido un asesinato al “estilo Jalisco”.

La referencia a esta breve historia del narco y sus violencias en la entidad viene a cuento por la triple ejecución ocurrida el miércoles a plena luz del día en uno de los cruces más transitados de la ciudad como lo es la Avenida Patria y Naciones Unidas, en Zapopan. Ese incidente violento más no viene más que a confirmar que estamos ante una nueva gran crisis de violencia generada, otra vez, por el control casi absoluto de los cárteles de la droga en diversas esferas de gobierno, por sus muy altos niveles de infiltración no solo en policías y gobiernos, sino en una amplia base social que se beneficia de sus actividades delictivas.

Como pocas veces sucede, esta vez se detuvo a los cinco agresores, lo que abre la posibilidad de que las autoridades esclarezcan el multihomicidio y generen la inteligencia policial indispensable para desmantelar estas redes de complicidades y cumplan su deber de parar estos enfrentamientos que tienen otra vez a las calles de la ciudad como su arena de batalla.  

jbarrera4r@gmail.com

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