Miércoles, 20 de Enero 2021

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Dos años de Alfaro; el lastre de la autoestima

Por: Diego Petersen

Dos años de Alfaro; el lastre de la autoestima

Dos años de Alfaro; el lastre de la autoestima

Si algo ha caracterizado a la administración de Enrique Alfaro, no a las personas sino al gobierno, es la autoestima. No sólo se tienen en altísima consideración y piensan que están cambiando la historia por el simple hecho de que son ellos quienes gobiernan, sino que no tienen empacho en aplaudirse a rabiar.

Todos los gobiernos, como parte de su esquema de propaganda, critican el pasado. En eso no hay novedad ni diferencia alguna entre el gobierno de Alfaro y los anteriores. Pero no habíamos tenido, al menos desde que tengo memoria, uno que pasara tanto tiempo comparándose con los otros como el actual, no que haya pretendido refundar al Estado. Para ellos todo lo anterior es por definición corrupto, ineficiente e irresponsable y gobernar, en su visión, es una ardua tarea -siempre enfatizan el esfuerzo desplegado- de corregir el rumbo perdido. El gobernador y su equipo se la viven, pues, luchando contra un enemigo que les dejó un campo minado y salvándonos de las garras de ese monstruo que estuvo a punto de devorarnos de no ser por su milagrosa llegada. 

Al más puro estilo trumpiano, la autoestima viene acompañada con el lenguaje grandilocuente. En este gobierno todo es “histórico”, se hace “lo que nunca se había hecho”, las cosas “ya no son como antes” aunque muchos de los logros que presumen vienen de antes, como la Línea 3 del Tren Ligero o el proyecto del Peribús, y aunque muchos de los funcionarios vengan de esas administraciones de antes, dicen ya no ser como antes. “Nosotros no…” es la frase favorita.

La narrativa del éxito, la forma en que ellos mismos cuentan su novela de grupo, es hoy lo que más obstaculiza al gobierno de Alfaro

La narrativa del éxito, la forma en que ellos mismos cuentan su novela de grupo, es hoy lo que más obstaculiza al gobierno de Alfaro. Sus enemigos más importantes son la sordera y el aislamiento. La intolerancia a la crítica (en esto son idénticos a los lopezobradoristas que tanto dicen detestar) y la necesidad permanente de autoafirmación los ha llevado a hacer lo mismo que tanto criticaban de gobiernos anteriores: comprar portadas en los diarios y generar grupos de aplaudidores en redes sociales para verse en un espejo que les diga lo grandes que son.

El primer tercio del gobierno de Alfaro tiene luces y sombras. Luces, como un manejo mucho más certero de la pandemia, han sido opacadas por esa necesidad permanente de autoafirmación que se traduce en una falta de consistencia en las acciones gubernamentales. Las grandes sombras, como el número de homicidios, feminicidios, desapariciones forzadas o licitaciones opacas como las de A Toda Máquina, se hacen más evidentes ante una obcecada negación de la realidad.

La autoestima del alfarismo, necesaria para llegar hasta donde han llegado como grupo político, es hoy el principal lastre para hacer un buen gobierno.

diego.petersen@informador.com.mx
 

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