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Lunes, 18 de Febrero 2019

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Del discurso a la práctica

Por: Sergio Oliveira

Del discurso a la práctica

Del discurso a la práctica

En el mundo de los autos, como de hecho en el de muchos otros productos, hay que estar muy conscientes de la distancia entre el discurso en la hora del lanzamiento de un automóvil y la realidad del coche que encontramos al momento de manejarlo. De hecho, el entorno en el que lo conduces también es demasiado importante como para ser tomado a la ligera. Como periodistas necesitamos estar atentos a esos discursos de presentación de un nuevo modelo, tanto como el consumidor debe hacerlo con la publicidad.

Por fortuna, la gran mayoría de los encargados de redactar los discursos de lanzamiento de autos nuevos no son muy creativos que digamos. Casi podríamos usar el mismo solo cambiando el nombre del vehículo en cuestión. Los adjetivos calificativos se repiten: “Divertido de manejar”; “El mejor de su clase”; “El primero en ofrecer este equipo”; “Totalmente nuevo”, etcétera. Vaya, el único vehículo que he visto en estos casi 22 años de estar en esto fue la Mazda CX-5 2012, y esto se debió a que la marca, al verse sin el respaldo que hasta 2010 tenía de Ford, tuvo que desarrollar todo nuevo: plataforma, motor, caja y carrocería.

En la inmensa mayoría de los casos esos discursos son solo formas creativas de distorsionar un poco la verdad. Ya todos los que cubrimos esta fuente estamos tan acostumbrados a escucharlos que somos inmunes a esos lugares comunes. El problema comienza cuando el discurso es bueno. Y eventualmente escuchamos una que otra buena oratoria que puede o no ser seguida de un buen producto, pero casi siempre el resultado es inferior al discurso.

Cuidado con lo que escuchas

Cuando Carlos Ghosn asumió la presidencia de Nissan dijo que “no había crisis que buenos productos no fueran capaces de resolver”. Y lo llevó a la práctica, pero una vez salida de la crisis Nissan dejó de hacer productos tan buenos como los del inicio de la década pasada y hoy, no están muy bien que digamos.

Pasa de igual manera con las empresas. Juergen Schrempp y Bob Eaton anunciaron que fundaban a DaimlerChrysler como una “unión entre iguales”, pero luego el mismo Schrempp declaró que en la práctica Daimler compró a Chrysler. La diferencia entre el discurso y la práctica llevó al fracaso de la unión.

En el evento de lanzamiento del actual Cruze, Alan Batey, el Vicepresidente Ejecutivo de Chevrolet para Norteamérica, mencionó que no le gustaba la palabra “competitivo”. Afirmó que ellos no volverían a hacer autos así otra vez, pero sí vehículos que fueran efectivamente los mejores en su clase. Hoy, pocos años después, un Cruze que ni siquiera llegó a ser “competitivo” lo suficiente, dejará de ser fabricado.

En su más reciente evento de lanzamiento, Mazda sabía que las preguntas de todos se centrarían en la suspensión trasera, que dejaba de ser independiente para adoptar el esquema de eje de torsión. Por supuesto que tenía su discurso preparado y éste decía que su diseño de suspensión, que está patentado, mejora de tal manera el eje de torsión que lo hace mejor que una suspensión Multilink, porque es más silencioso, cómodo e incluso más estable, debido a que corrigieron el movimiento lateral común en ese tipo de configuraciones. Para confirmar su teoría, nos pusieron a manejar el auto en una carretera de curvas, lo que parecería una prueba irrefutable de la eficiencia de su nuevo sistema. Sin embargo, el piso punto menos que perfecto les favorecía, así como llevar un auto con poca potencia al nivel del mar nos hace sentirlo más poderoso de lo que sentirán los que lo usen en la Ciudad de México, por ejemplo. Ya lo dije y lo repito: la primera impresión del Mazda 3 2019 fue excelente, pero el “visto bueno” lo tendré luego de manejarlo en nuestras carreteras más que irregulares.

El punto es que no todo lo que escuchamos o leemos es necesariamente verdadero y como consumidor -más aún como periodista- es mejor desconfiar siempre, principalmente de datos como el consumo o la seguridad antes de escuchar barbaridades como “nuestra seguridad es tan buena que no necesita bolsas de aire”, por ejemplo. Al fin es nuestro dinero y, más importante, nuestra vida la que está en juego.

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