Domingo, 05 de Julio 2020
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Del decálogo a la acción

Por: Mario Luis Fuentes

Del decálogo a la acción

Del decálogo a la acción

El Jefe del Estado mexicano presentó un nuevo “decálogo” para el retorno a una “nueva normalidad” y superar la pandemia de la #COVID19. El texto puede tener varias lecturas: 1) como un listado de preocupaciones, expuestas sin un orden jerárquico o de priorización evidentes; 2) como un testimonio más de la religiosidad detrás de la visión política del presidente; o 3) un listado que exige que el Presidente dé instrucciones claras a su gobierno, a fin de que se lleven a cabo las adecuaciones para realizarlas.

Desde esta perspectiva, lo que hay que exigir esta semana es un conjunto de instrucciones claras al Gabinete, junto con un planteamiento presupuestal consistente para poner en operación las acciones gubernamentales que se requieren para materializar lo contenido en el “decálogo” presidencial; pues no habrá forma de darle operatividad si no se superan las restricciones presupuestarias contenidas en el último decreto presidencial de austeridad, así como un planteamiento congruente para el PEF 2021.

Por ejemplo, el presidente le recomienda a la población que tome “mucha agua pura”. Sin embargo, para hacerlo, se requiere en primer lugar que todas las viviendas del país tengan acceso al agua. Con base en esta perspectiva, debe llevarse articularse una nueva batería de acciones, a desarrollar en un franco diálogo con los gobiernos de los estados y los municipios, para lograr que, en tres años, todas las viviendas del país tengan agua en su interior, considerando que únicamente el 75% la tiene; y al mismo tiempo, lograr que el agua llegue diario y con calidad, pues, de acuerdo con el INEGI, solo el 25% de quienes la reciben en sus viviendas declara que la tomaría directo de la llave sin temor a enfermarse.

Otra de las recomendaciones que dio el presidente fue bajar de peso y hacer ejercicio, de acuerdo con la edad y condición física y de salud. Sin embargo, todos los indicadores de que disponemos respecto de la activación física muestran que la gente no hace ejercicio sólo por falta de disciplina o “ganas”; enfrenta severos problemas de disponibilidad de tiempo debido al desorden urbano y el tiempo que requiere para desplazarse a trabajar o ahora, incluso, para buscar trabajo. 

En el mismo sentido, los parques y jardines del país son insuficientes; y hay zonas muy amplias en las que las personas no pueden salir a caminar o ejercitarse debido a la presencia de la delincuencia. Una vez más, este llamado presidencial debería ser tomado como una instrucción a SEDATU, SEDESOL, SEP, Seguridad Ciudadana y otras, para diseñar una nueva estrategia nacional de promoción de la activación física y promoción de la práctica deportiva.

El ejecutivo señaló, además, que es importante comer sano; y recomendó específicamente frijol, maíz y atún. Pero esto, desde una perspectiva amplia, implica revisar la estructura y funcionamiento del Sistema Alimentario Mexicano, y en esa lógica, cómo construir una nueva estrategia nacional de seguridad alimentaria cuya primera meta urgente debería ser erradicar el hambre.

Las Secretarías de Agricultura, Bienestar, Medio Ambiente y Economía, por lo menos, deberían tener una reunión urgente esta semana a fin de determinar cómo hacer para que el millón de hogares donde hay al menos una niña o niño que no puede comer en todo el día o come solo una vez al día, se reduzcan a cero en los siguientes dos años; cómo generar una nueva política de aprovechamiento de mares y litorales, así como de producción pesquera en tierra; para potenciar al máximo a Diconsa y Liconsa; y para impulsar una nueva política nacional de desarrollo forestal sostenible que permita el uso y disfrute de los recursos naturales para erradicar el hambre y la pobreza.

El decálogo del presidente puede ser interpretado como una declaración de que está consciente de que lo que se está haciendo es insuficiente para lograr la transformación que propuso al país; y que hace falta redoblar el esfuerzo, si de parte de lo que él llama “el pueblo”, pero sobre todo, de su Gabinete, que es el que tiene la responsabilidad política y legal de cumplir con el mandato constitucional que tiene el titular del Ejecutivo Federal
 

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