Domingo, 11 de Abril 2021

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De la infiltración delincuencial a la crisis de Acatic

Por: Jaime Barrera

De la infiltración delincuencial a la crisis de Acatic

De la infiltración delincuencial a la crisis de Acatic

Desde que hace poco más de tres años se empezaron a hacer comunes los hallazgos de las llamadas “casas del terror”, en las que se localizaban desaparecidos con severas huellas de violencia, y muchos otros asesinados y enterrados en fosas clandestinas, y paulatinamente dejaron de aparecer sólo en la periferia de las ciudades para operar en domicilios cada vez en colonias más céntricas, incluso de la Zona Metropolitana, consignaba aquí que para que eso fuera posible era indispensable la complicidad policial, por miedo, omisión o corrupción.

Por desgracia, esa hipótesis se ha ido confirmando en los hechos y dejando en evidencia que la depuración policial está lejos de contrarrestar los altos índices de infiltración delincuencial en las corporaciones federales, estatales y municipales, pese a los miles de millones de pesos que se han invertido en las pruebas de control de confianza desde hace más de una década, que iniciaron en el sexenio del panista Felipe Calderón.

De acuerdo a los más recientes recuentos periodísticos, en los últimos tres años 39 policías municipales, estatales y agentes de la Fiscalía estatal han sido detenidos por estar vinculados a casos de desaparición forzada en ocho municipios del interior del Estado (Tecalitlán, Autlán, Colotlán, Encarnación de Díaz, Teocaltiche,  Mezquitic, Casimiro Castillo y los últimos en Acatic) y en dos de la Zona Metropolitana (Guadalajara y Tlaquepaque).

Lo más grave es que, en los casos más recientes, como los de Mezquitic y Acatic, han estado coludidos los jefes policiales junto con la mayoría de sus elementos. En ambos municipios fueron siete los uniformados presuntamente coludidos con los raptores, como en su momento ocurrió en Tecalitlán, en 2018, cuando los policías municipales entregaron a tres italianos a la mafia.

El caso de Acatic, sin embargo, podría significar un punto de inflexión en la descomposición policial porque el haber escoltado a las víctimas hasta entregarlos a sus plagiarios, podría cobrar la vida de dos menores de edad que han pasado ya 15 días desaparecidos desde que fueron raptados juntos con sus padres, una, y su madre, el otro pequeño. 

La crisis de las desapariciones forzadas en Jalisco, ya de por sí desbordada al tener a nuestra Entidad en primer lugar en este delito, y el hallazgo de cadáveres en fosas clandestinas, daría otro giro en la espiral de violencia de registrarse un desenlace fatal que ojalá no ocurra y que, como espera la Fiscalía, un hombre baleado el 19 de marzo en Ciudad del Sol, quien tenía negocios con los hermanos Villaseñor (padre y madre de los menores), ayude a encontrarlos a salvo, pese a que oootra vez, la Policía estuvo del lado de los delincuentes para ayudarlos a desaparecer ciudadanos en vez de evitarlo. Se debe encontrar con vida a esta familia y depurar urgentemente la depuración policial fallida.

jbarrera4r@gmail.com

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