Sábado, 02 de Julio 2022

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Con ustedes, el peso digital: ¿están listos?

Por: Luis Miguel González

Con ustedes, el peso digital: ¿están listos?

Con ustedes, el peso digital: ¿están listos?

Más de 100 países están en proceso de implementar monedas digitales. Destaca el caso de China donde 261 millones de personas participan en el programa piloto de e-yuan. En ese contexto, es normal que el Banco de México esté en la ruta y coloque el 2025 como el año del lanzamiento del peso digital. No vamos especialmente rápido. En ese año es probable que ya estén funcionando la libra digital, el e-dólar y un euro con esas características.

¿Para qué sirve una moneda digital en un país como México? La sola mención de los planes de lanzamiento produce un barniz de modernidad al Banco de México. Es un tema de moda y atractivo para gran parte de la población joven, entre otras cosas gracias al boom de bitcoin y otras divisas digitales. Con el solo anuncio, la autoridad monetaria mexicana quiere dejar claro que está al día, en un asunto que ocupa y preocupa a los bancos centrales de todo el mundo: el futuro del dinero en la era digital.

Más allá de los efectos en imagen, se trata de un desarrollo relevante en la política monetaria, acorde al cambio de época que estamos viviendo en muchos temas. La aparición de las monedas digitales es comparable, según algunos expertos, al lanzamiento de los billetes, que empezaron en Inglaterra a fines del siglo XVII. Entonces, las cosas corrían menos aprisa y la normalización del uso de los billetes tardó muchos años, décadas. La gente desconfiaba de pedazos de papel que pretendían valer lo mismo que monedas que eran contantes y sonantes, hechas de metales que tenían valor intrínseco como el oro y la plata. En el caso del dinero digital, coexisten el entusiasmo y la desconfianza.

¿Qué cambiará con el peso digital en México? El banco central cree que puede contribuir a la inclusión financiera y a facilitar las transacciones financieras y comerciales, haciéndolas más seguras y más baratas. En el mediano plazo, puede ser una decisión clave para avanzar hacia un menor uso del efectivo; ser un país más cashless, como dicen en inglés. En México, 86% de la población prefiere usar efectivo, de acuerdo con un estudio reciente del Banxico. Era 93% antes de la pandemia.

Quedan por ver los detalles del funcionamiento del peso digital. No sería una competencia directa contra el bitcoin, entre otras cosas porque el BTC es una criptomoneda que está funcionando como objeto de especulación. No tiene respaldo por parte de ninguna autoridad monetaria y, por tanto, no tiene el respaldo de ningún gobierno.

En el primer documento sobre el tema, dado a conocer a fines del año pasado, el Banco de México explicaba que se tomaría como punto de partida lo que se tiene en el ecosistema CoDi. En una siguiente etapa, se pasaría a un esquema de órdenes de pago tokenizadas, que serían fácilmente redimibles. En la fase tres, se configuraría un registro centralizado de monedas digitales. Cada moneda tendría un número de serie único.

El e-peso o peso digital tendrá los retos reconocidos por otros bancos centrales en el lanzamiento de sus monedas digitales: ciberseguridad y protección de los datos personales de los usuarios. Adicionalmente, estarán los retos vinculados a nuestra circunstancia. Destacan dos: altos niveles de informalidad y crimen organizado. La implementación del CoDi ha encontrado resistencia de muchísima gente y negocios que no quieren ser fiscalizados ni entrar en el radar. La fuerte presencia del crimen organizado obliga a poner atención especial al riesgo del uso del dinero digital en operaciones de lavado de dinero.

¿Cómo le irá al Banco de México en esta aventura en este nuevo territorio? La moneda está en el aire, mejor dicho en la galaxia digital… y en la cabeza de los implementadores.

lmgonzalez@eleconomista.com.mx

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