Viernes, 05 de Junio 2020
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Con la salud no

Por: Diego Petersen

Con la salud no

Con la salud no

Hay políticos que se sienten más a gusto en la confrontación: Enrique Alfaro es uno de ellos. Lo suyo lo suyo es ser oposición, pelear, debatir, increpar. Le agrada que lo vean como un político fuerte y a sus seguidores eso es lo que les gusta ver en él. Cuando se enfrentó al presidente en enero y febrero del año pasado por la escasez de gasolina le fue fatal, su popularidad cayó y se mantuvo todo el año entre los gobernadores peor evaluados del país. La epidemia de coronavirus le dio una nueva oportunidad: ante la errática política de López Obrador y las contradicciones de su equipo, Alfaro decidió tomar la delantera, anticipar medidas y convertirse en el alter ego del presidente en el manejo del COVID-19. Sus bonos subieron de inmediato.

Lo más grave es que ponga en duda la credibilidad de quien lleva la estrategia contra el coronavirus

Ayer el gobernador soltó una declaración que en campaña podría entenderse, pero en medio de una emergencia como la que estamos viviendo no puede ser interpretada sino como algo, por decir lo menos, poco responsable: “No quiero pensar -dijo- que lo que está haciendo López-Gatell es cuidar la estadística, porque sería un acto de traición a la Patria”. Evidentemente no tiene pruebas suficientes para sostener la acusación, de ahí el “no quiero pensar”, porque si tuviera las pruebas lo diría de otra manera (no deja de ser curioso que éste es el gobernador que se queja de la irresponsabilidad y amarillismo de los medios, pero ese es otro tema). Pero lo más grave es que ponga en duda la credibilidad de quien para bien o para mal lleva la estrategia contra el coronavirus en el país, cuando el dato concreto, dicho por él mismo, es que la pruebas no pudieron entrar al país porque no tenían el permiso de Cofepris, que es la autoridad en materia de medicamentos e insumos que se pueden usar y vender en el país. Además, claramente, hay una discusión entre científicos sobre el uso de las pruebas rápidas como estrategia. Yo no sé quién tenga la razón, lo cierto es que no usar pruebas rápidas no significa en automático, como lo quiere hacer ver el gobernador, una voluntad de mentir, esconder información y que eso sea traición a la Patria.

Le puede gustar o no al gobernador el camino que ha escogido López-Gatell para combatir el virus. Tienen él y su equipo todo el derecho de implementar las medidas complementarias que crean necesarias, como lo han hecho. A lo que no tiene derecho es poner en duda, sin pruebas, las intenciones de la persona a cargo de la estrategia de combate a la pandemia. Qué bueno que haya discusión política en el país, que se agarren del chongo, porque eso hace crecer el debate de ideas, pero cuando está de por medio una crisis de salud, hay límites. Con la salud no.

(diego.petersen@informador.com.mx)

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