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Lunes, 18 de Febrero 2019
Ideas |

Cómo viajar: una lectura festiva

Por: Martín Casillas de Alba

Cómo viajar: una lectura festiva

Cómo viajar: una lectura festiva

“Toda la infelicidad del hombre se debe a su incapacidad para quedarse solo en su cuarto”, decía Blaise Pascal en una cita que aparece en How to travel, (The School of Life, 2018) o Cómo viajar, que resultó ser una lectura festiva, plena de humor como Alain de Botton, el fundador de esa escuela en Londres que ahora publica este libro tan oportuno antes de las vacaciones.

“La mayor parte de las ciudades donde vivimos son horribles y estamos a merced de la arquitectura que nos rodea. Por eso, cuando vamos a una ciudad que consideramos bella, vuelve la esperanza y reconocemos un algo que está dentro de nosotros”; más adelante hablan de esto, más bien utópico: “La arquitectura debería de ser interpretada como una rama de la salud mental. Por eso, tiene un papel crucial para el bienestar público: los malos diseños deben considerarse como un crimen a la salud y al espíritu colectivo.”

Su lectura es una delicia en cada uno de sus muy breves capítulos donde podemos reflexionar desde cómo escoger nuestro destino y por qué, hasta el día que regresamos a casa con esa depresión que podemos transformar si nos imaginamos que estamos visitándola por primera vez como si fuéramos turistas, para que nos cambie el chip.

No mencionan los viajes virtuales como los que puede uno hacer a través de la literatura, como el que hice a la India con Un bárbaro en Asia de Henri Michaux: “¡Pero ahí está Calcuta! ¡Calcuta, la ciudad más repleta del Universo!” y en estos días con la Alejandría del Cuarteto de Durrell, plena de “ruinas sombrías”, como decía el poeta Cavafis o aquel Viaje alrededor de mi habitación de Xavier de Maistre, un mito literario con sombras borgianas en un recorrido por la inmovilidad.

Redefinen lo ‘exótico’ y reconsideran la importancia de la ‘felicidad’ si logramos bajar la ansiedad para poder disfrutar los pequeños placeres de buen humor. Hablan de los peregrinajes -como en la Ruta del Peregrino en Jalisco-, cuando se camina y se reflexiona sobre los hechos y lo inesperado en la vida.

Todo mundo conoce la importancia del sol, pero pocos disfrutan de los aeropuertos donde podríamos imaginar historias si escogemos a nuestros protagonistas antes de experimentar el placer de volar: “Fauna y flora de colores parcelados, dividida por la mano del hombre en una geometría fractal, como el paisaje que vemos a vista de pájaro...”, como lo cuento en Fe de erratas (BonArt, 2017).

Hablan de las vacaciones familiares como las que pasamos en la infancia en el rancho de Santa Bárbara en Tepa o en Chapala, o aquel mes en los 70’s con los niños por España y otro por Italia o, en los 80’s, una semana en el verano en la Villa del Sol, Zihuatanejo y, en los 90’s en Las Camelinas, Nuevo Vallarta, tratando de reforzar los lazos con los hijos e hijastras para que nos conocieran mejor y dejáramos de ser ese señor de corbata y con el ceño fruncido, para convertirnos en ese otro que anda en traje de baño, asoleado y medio panzón, pero que se carcajea entre las olas del mar.

Sugieren que la pareja salga de viaje para que aflojen el cuerpo, conviertan lo temporal en eterno y tengan oportunidad de agradecer lo que han hecho el uno por el otro ampliando su visión de lo que implica vivir juntos y juntos envejecer.

También hablan del deseo de encontrar ese pequeño lugar donde se puede comer y beber a buen precio y nos proponen que, cuando encontremos algo que nos guste, lo dibujemos para disfrutarlo más observándolo en detalle.

Al final, hablan del viaje más corto que podemos hacer: “Salir a caminar sin que importe que le damos la vuelta a la manzana o si pasamos por un parque arbolado o vamos por la calle. De cualquier manera, dicen que, salir a caminar, puede ser todo un viaje.”

¡Felices vacaciones!

(malba99@yahoo.com)

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